Sin premio: mujeres más formadas pero más paradas que los hombres


Un estudio de la OCDE confirma que la falta de recursos, como guarderías, lastra el acceso femenino al mercado laboral. El 66 % de las mujeres tiene empleo frente al 80 % de varones
 


«El informe no hace más que reiterar lo que es una tendencia», sentencia Soledad Murillo, profesora de Sociología de la Universidad de Salamanca y miembro durante cuatro años del Comité CEDAW (Comité para la eliminación de la discriminación contra las mujeres, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas.
Y, efectivamente, la testosterona marca el éxito, sobre todo en los niveles más altos. Sirva como ejemplo que el 96,4 % de los sillones de consejero delegado está ocupado por hombres (699 frente a 26 mujeres, según un estudio a nivel mundial realizado en julio por Qlik, una empresa del Nasdaq especializada en análisis de datos), o que, según el índice PwC Women in Work, España está a la cola de los países de la OCDE (puesto 23 de 27, tras empeorar en 2014) en materia de integración de la mujer en el mundo laboral.
Para Murillo, que también fue secretaria general de Políticas de Igualdad en el primer Gobierno de Zapatero, el problema es que «la igualdad en educación y empleo sigue considerándose un gasto y no una inversión, y de esta manera se cae en paradojas», como que en España las mujeres jóvenes rentabilicen la inversión pública y privada en su educación (un 46 % de ellas se mantienen en el sistema frente al 25 % de los chicos), pero a la vez se carezca de unas políticas públicas de educación, especialmente de 0-3 años, que les posibilite desarrollar un itinerario profesional.
«Otra paradoja estriba en no corregir las discriminaciones: mujeres, cuya preparación, incluso universitaria, no las libra de un desempleo mayor (88%) frente al 79% de los hombres con su mismo nivel; o trabajar y cobrar menos, con una diferencia retributiva de un 33%», añade.
También denuncia «la ceguera» para relacionar la baja tasa de maternidad o su retraso (32 años, según el último dato del INE, de 2012) con la carencia de un sistema público de educación infantil y primaria. «Al contrario, se quiere reducir a un problema demográfico, como si fuera privado, sin relacionarlo con políticas de corresponsabilidad, que no de conciliación, ya que estas solo aluden a las mujeres», destaca.
La autora de El trabajo no remunerado en la economía global (Fundación BBVA, 2012) y una autoridad en el estudio de los usos del tiempo en función del género, la catedrática de Sociología e investigadora del CISC, María de los Ángeles Durán, introduce otro elemento diferenciador: que aunque «el grado de división de papeles económicos por género es menor en 2015 que hace medio siglo, siguen existiendo importantes diferencias».
Recuerda que «las mujeres cuidadoras son tres veces más numerosas que los hombres cuidadores, y en estas circunstancias de adscripción social del cuidado, es muy difícil que las mujeres se incorporen en condiciones de igualdad a la vida social, política o profesional».

 

 

 

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