La Xunta busca aliados en la Eurocámara para esquivar los daños del «postbrexit»

Pide a los eurodiputados la información que dice no obtener del Gobierno


redacción

Van ya más de dos semanas y media desde que el Reino Unido y la Unión Europea firmaron el acuerdo que marca los términos de su relación tras la desconexión británica, y la Consellería do Mar asegura no haber recibido información oficial del Gobierno central sobre los términos de ese pacto en materia pesquera. Hay cosas de la letra pequeña que se le escapan, de ahí que la responsable del departamento, Rosa Quintana, decidiese buscar en la Eurocámara ayuda y colaboración para descifrar los detalles del pacto, evaluar su impacto real sobre la pesca gallega, y diseñar una estrategia de futuro para minimizar los daños y lograr que el sector siga siendo fuerte en la UE.

Así, la conselleira de Mar mantuvo ayer un encuentro telemático con los eurodiputados españoles que forman parte de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo -la andaluza Clara Aguilera y el gallego Nicolás González, ambos del PSE; el canario Gabriel Mato y el gallego Francisco Millán, del PPE, y la vasca Izaskun Bilbao, de Renew Europe- justo el día después de que se explicase en la Eurocámara cómo será el postbrexit en la pesca. Como resaltó Quintana, hay eurodiputados que comparten con ella la opinión de que el sector ha servido de nuevo como moneda de cambio en la negociación y que de lo que se trata ahora es de marcar una estrategia para que la pesca gallega salga lo menos damnificada posible de la ruptura con los británicos. Porque no conocer del todo la letra pequeña no impide a la conselleira de Mar llegar a la conclusión de que el acuerdo es «moi negativo a curto, medio e longo prazo», y captar que sus consecuencias se verán tanto en la flota que faena en aguas de Gran Sol como en los buques que operan en el Cantábrico-Noroeste. Eso, sin olvidar otros aspectos que Quintana parece percibir como positivos si se abandona la UE, como «que os buques británicos non se verán sometidos á política pesqueira común nin a normativas como a obriga de desembarque» y que, además, el Reino Unido «non terá que aplicar medidas de redución do esforzo pesqueiro para garantir a sustentabilidade dos recursos e incluso podería incrementar a súa frota posto que contará con máis cotas que en 2020 grazas ao 25% das posibilidades de pesca europeas cedidas polo Executivo comunitario coa finalidade de chegar a un acordo».

Sin acuerdo, nada de aguas

En este punto, los eurodiputados socialistas apostillan que el firmado no es el acuerdo que querrían, pero hacen ver que una ausencia de pacto «habría supuesto la expulsión de los barcos de aguas británicas». Y sí, el recorte del 25 % es «negativo», pero no es el 80 % que quería el Reino Unido y, en todo caso, «se trata de un acuerdo global, en el que Galicia se jugaba más de 600 millones del automóvil, 500 en el textil, o 50 en la pizarra». Aguilera y Casares apuntan que ahora toca trabajar para que los 600 millones del fondo de compensación lleguen «a los marineros con inmediatez».

Precisamente a ese montante se refirió Quintana, a la que le gustaría conocer los criterios de reparto de esos 600 millones. Porque si se trata de dinero que se destinará a los directamente afectados, Galicia tiene difícil llegar a ellos. No ha salido tan perjudicada como otros países, pero sí sufre las consecuencias indirectamente, al ver recortadas las posibilidades de intercambio dado que otras flotas han perdido posibilidades de pesca.

Galicia sigue tejiendo su estrategia. Además de haber encargado informes para conocer el impacto del postbrexit, ya ha solicitado reuniones con la directora de la DG-Mare, Charlina Vitcheva, y el presidente de la Comisión de Pesca de la Eurocámara, Pierre Karleskind, para defender los intereses de la flota gallega.

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