«Andar ás miñocas» los ayuda a vivir

Alrededor de 120 mariscadores profesionales las venden para cebo vivo

Miñocas capturadas por la asociación de mariscadores de Redondela, en una foto del pasado agosto
Miñocas capturadas por la asociación de mariscadores de Redondela, en una foto del pasado agosto

redacción / la voz

Miñoca es un palabra muy gallega que evoca infancias en pueblos con el mar incrustado en sus raíces. Se desvanece en castellano, solo es gusano. Miñoca suena mejor, y luce por su utilidad en el mar gallego. Especialmente para los más de 80.000 pescadores recreativos que pueden emplearla en Galicia para seducir peces desde la costa o navegando cerca de ella. Depende de lo que quieran levantar con esas lombrices marinas que genéricamente llaman poliquetos. «Andar ás miñocas» ha ganado valor con ellos y ha perdido el sentido figurado de estar distraído, despistado, ese que solo perdura en la memoria de los veteranos. Ahora ayuda a vivir a mariscadores profesionales, bien como complemento o como principal fuente de ingresos.

Los aficionados pueden comprarlas en tiendas de efectos navales o autoabastecerse, pero teniendo en cuenta que veinticinco cofradías acotan las zonas donde les permiten coger hasta 50 al día, sin interferir en el marisqueo. Al menos en el mercado, que las miñocas tienen quien las quiera lo confirma el hecho de que el Centro de Investigacións Mariñas y la Universidade da Coruña han trabajado durante los dos últimos años en un encargo de la Xunta para saber si están sobreexplotadas.

Cerca de tres millones de euros

También lo acreditan los precios en primera venta. Casi 2,9 millones de euros y 57.000 kilos de poliquetos se han comercializado oficialmente en Galicia desde el 2002 hasta ahora. Durante el 2020 la conocida como gavilán (Lumbrineris impatiens) se pagó a una media de 69 euros el kilo, la de arena (Arenicola marina) a 32 y la de tubo (Diopatra neapolitana) a 29. Son las tres especies con ventas el año pasado, según la Consellería do Mar, en cuya Plataforma Tecnolóxica da Pesca incluye la miñoca sin apelativos (Hediste diversicolor) y el bicho (Polychaeta), desaparecido del registro oficial en el 2010. Este último era el más cotizado, 120 euros el kilo en el 2007.

Del 2002 al 2008, predominaba el bicho, que dejó unos 65.000 euros por la venta de 2.000 kilos. Tuvo su eclosión en el 2007, cuando solo en Cambados se vendieron 1.043 kilos. En el 2008 apareció el gavilán, el más lucrativo porque hasta el año pasado generó 2,3 millones de euros. También el más abundante, sumando 34.600 kilos en doce años, pero durante el 2020 la media anual de alrededor de 3.000 bajó a 939. Durante el 2019 se declararon 1.140 kilos en Malpica, 530 en A Coruña, 460 en Portonovo, 380 en Carnota, 290 en Porto do Son, 150 en O Grove, 70 en Muros y 60 en Lira.

Ligero descenso

La miñoca a secas es la más escasa. Por los canales oficiales se comercializaron 363 kilos en entre el 2009 y el 2018, cuyo valor en primera venta fueron 7.400 euros. Del 2007 al año pasado, la miñoca de arena reportó más de 191.000 euros por los 7.660 kilos comercializados. En ese mismo período, de la de tubo se extrajeron 12.500 kilos que generaron inicialmente 307.000 euros. Durante el 2019 la recolección se concentró de Redondela, con 750 kilos, mientras que en Miño y Cambados rozaron los 250.

A la espera de la investigación promovida por la Xunta para ampliar el conocimiento científico sobre las miñocas, sus ciclos reproductivos, su abundancia y su distribución, de momento parece haber menos profesionales del marisqueo interesados en ellas. Nueve respecto a dos años atrás, hasta quedarse en 166, pero en algunas cofradías prevén la posibilidad de incorporar a más.

Según los 19 planes de explotación, presentados por los profesionales y recién aprobados, hay dos menos que en el 2018. Un total de 116 mariscadores de a pie, 23 embarcaciones y 27 buzos están autorizados a recolectarlas en zonas determinadas de Baldaio, A Coruña, Camelle, Corme, Laxe, Malpica, Lira, Miño, Muros, O Pindo, Porto do Son, Barreiros, Aldán-Hío, Cambados, Cangas, O Grove, Portonovo, Redondela, Sanxenxo, Vigo, Vilaboa y Vilanova de Arousa.

Los pescadores recreativos pueden autoabastecerse en las zonas que les reservan 25 pósitos

Los pescadores recreativos tienen vetada la recolección de «miñocas nas zonas nas que existan plans de explotación para outros recursos», recuerdan desde Mar. Veinticinco cofradías les han reservado lugares para cogerlas. Saltárselos puede dar a lugar a problemas porque los pósitos «poderán levar a cabo o control destas actuacións, no marco das operacións de salvagarda do medio mariño e das súas especies que están a realizar». De ahí que desde Mar les recomienden a los recreativos consultar antes.

En la web pescadegalicia.gal se detallan en mapas los espacios donde los pescadores recreativos pueden extraer hasta 50 miñocas por día. Se los han dejado las cofradías de Camariñas, Cariño, Cedeira, Espasante, Lira, Mugardos, Noia, O Barqueiro, Rianxo, Celeiro, O Vicedo, Ribadeo, Illa de Arousa, Aldán, Baiona, Carril, Lourizán, O Grove, Pontevedra, Raxó, Redondela, Vigo, Vilaboa, Vilaxoán y las mariscadoras de Barreiros y Foz.

Por la demanda de los pescadores recreativos, la extracción de poliquetos y su comercialización mantuvo una tendencia creciente con medias anuales de más de 4.000 kilos que se frenaron en el 2020, según los datos provisionales de ese ejercicio publicados en la Plataforma Tecnolóxica da Pesca. El estudio de la Universidade da Coruña y del Centro de Investigacións Mariñas Mar permitirá evaluar los recursos de miñocas, fundamentales en los ecosistemas marinos y cuya sobreexplotación repercutiría sobre ellos y sus recursos.

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