Los biólogos certifican la mejoría de la sardina en aguas ibéricas

El reclutamiento es uno de los más fuertes de lo que va de siglo


redacción / la voz

Podía haber sido flor de un día, pero no. La fortaleza del reclutamiento que ha demostrado la sardina este año y el pasado ha logrado vencer la cauta incredulidad a la que acostumbran los científicos, que se han aprestado a certificar la mejoría del stock de la especie en aguas ibéricas. Lo están haciendo estos días en el grupo de trabajo de la Comisión Internacional para la Exploración del Mar (ICES), el mismo que hace apenas un lustro aterrorizó a los pescadores con su consejo de prohibir la pesca del pelágico por quince años para evitar su colapso.

Esta vez, con los datos de la campaña científica realizada en el mes de septiembre, «las noticias son más que alentadoras», apunta el Instituto Español de Oceanografía (IEO) en un comunicado. Habla con conocimiento de causa, sosteniendo en la mano los últimos resultados de la última campaña Iberas, que sus biólogos han realizado junto a los del Instituto Portugués do Mar e da Atmósfera (IPMA) en aguas atlánticas de la península ibérica, como vienen haciéndolo desde el 2018.

Ya el año pasado los datos obtenidos en el muestreo infundían optimismo. En el recuento de ejemplares se había estimado que había en la costa atlántica unas 101.000 toneladas de sardinas, lo que constituía uno de los mejores reclutamientos de la especie desde hace más de quince años.

Más sardinas

La pandemia impidió realizar la campaña de primavera en aguas españolas y, por tanto, no se pudieron asentar los indicios de curación que habían detectado los biólogos en las aguas portuguesas. Así que, en septiembre pasado, los científicos se subieron a bordo del buque oceanográfico Ramón Margalef para prospectar otra vez alrededor de 900 millas entre Estaca de Bares y el cabo San Vicente con el reto de comprobar si la abundancia del 2019 respondía a una situación excepcional o si realmente la especie había entrado en la senda de la recuperación.

Las noticias no pudieron ser mejores. Por un lado, «se confirma la fuerza del reclutamiento del año pasado», con individuos localizados mayoritariamente entre Galicia y el norte de Portugal. Y no solo eso: «La cantidad de sardina nacida este año, esto es, el reclutamiento (incorporación a la pesquería) del 2020 se ha estimado en 136.000 toneladas» de Sardina pilchardus, «mejor aún que el del 2019», apuntan desde el IEO.

Así que, de confirmarse esta estimación, «estaríamos ante una situación de franca mejoría en estos dos últimos años». Y tanto. Según apuntan desde el IEO, habría que remontarse hasta principios de este siglo para encontrar una situación similar en cuanto a reclutamientos.

Serán las campañas de primavera que realizarán conjuntamente el IPMA y el IEO las que determinarán «no solo la fuerza de esta recuperación, sino también la paulatina recolonización de los hábitats que esta especie tenía, en especial en aguas del Cantábrico».

«Boa nova» que no es nueva para el sector

Por supuesto que la constatación de esa recuperación es «unha boa nova» para el sector pesquero. Otra cosa es que sea nueva. Porque la aseveración científica nno viene más que a confirmar lo que llevan tiempo advirtiendo. «Xa dixemos moitas veces que a sardiña estaba recuperada, que o caladoiro estaba cheo dela», recalca Andrés García, portavoz de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga). Ahora lo que desean es que esa certeza biológica se traslade al plano socioeconómico y «de unha vez por todas podamos pescar», apunta García.

Y eso podría decidirse hoy, cuando se reúnen los Gobiernos español y portugués para hablar sobre el plan de gestión que ambos mantienen para gestionar la explotación de la especie y evitar así que entre en el saco de las especies sometidas a cuota. Eso es algo que se ha podido esquivar, pero a costa de «cinco anos de sacrificios» a los que el sector cree que ha llegado la hora de poner fin. Desde Acerga muestran su deseo de que se tenga en cuenta al sector a la hora de elaborar el plan de trabajo.

Aún hay otro escollo para que vuelva a haber género suficiente para las sardiñadas de verano, al menos por la parte española: el reparto pactado. Del tope fijado, la flota española recibe el 33,5 %, frente al 66,5 % de Portugal. Y aquel tercio de cupo aún tiene que distribuirse entre el Cantábrico y el golfo de Cádiz, con lo que los 152 cerqueros gallegos tienen que repartirse el 60 % del 33,5 % con el otro centenar de barcos que opera en el caladero.

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