El percebe: las «pipas» del estado de alarma

Las compras «online» de productos pesqueros, que se dispararon en el confinamiento, repuntan con las nuevas restricciones. Casi todos los pedidos llevan algo de marisco. El preferido: el percebe

a. cuba
redacción / la voz

El confinamiento se lleva mejor con marisco. Y las restricciones horarias y a la movilidad, también. Al menos en las zonas del interior, donde está el grueso de la clientela de las tiendas y pescaderías online de Galicia. Y puestos a elegir, se elige el percebe. Para regocijo de los profesionales que se dedican a arañar las rocas en su búsqueda, el crustáceo parece haberse convertido en las pipas del estado de alarma, esas que acostumbraban a comerse en los fines de semana de manta, sofá y tele en los que un nuevo estado de alarma va camino de convertir todos y cada uno de los que hay en el calendario de aquí a mayo. 

«O percebe é a estrela», dice rotundo Emilio Louro, de Fresco y del Mar, empresa barbanzana de venta de productos pesqueros por Internet. Pero tampoco se hacen ascos a los camarones, que, como las pipas, en cuanto se empiezan a comer, es difícil parar. Ni tampoco se desprecian las cigalas, ni el lumbrigante.

Si en marzo pasado, cuando todo el mundo quedó confinado en las cuatro paredes de su hogar y la hostelería bajó la reja por tiempo indefinido, las compras de pescado y marisco online repuntaron, los cierres perimetrales y toques de queda han vuelto a disparar la afición de la gente al clic para aprovisionarse de pescado.

Las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación revelan que en el primer trimestre del año las ventas por Internet de productos pesqueros frescos se duplicaron con respecto al mismo período del año anterior. Pero desde O Percebeiro -empresa ubicada en el puerto de Marín que opera en más de 40 lonjas y que en 24 horas dispensa producto a cualquier punto de España-, hablan incluso de triplicar cifras, lo mismo que dicen en Fresco y del Mar.

Sin miedo a dar al clic

«La gente ha perdido el miedo a comprar pescado fresco por Internet. Al no poder verlo, ni olerlo, el cliente era reticente, pero con el confinamiento y el temor a salir se decidió a probar y, como ve que el sistema funciona, sigue haciéndolo, se fideliza», dicen desde O Percebeiro.

Si en los meses de verano, con la hostelería ya en funcionamiento, se percibió un cierto bajón en las ventas telemáticas, con la vuelta de las nuevas restricciones el negocio ha vuelto a animarse. En O Percebeiro lo han notado claramente esta última semana. Tras el ratón están casi los mismos clientes de marzo, que han vuelto ahora a hacer pedidos. Entre esos encargos hay de todo, pero tienen más tirón los pescados finos -lubina o rodaballo salvaje, virrey, besugo...- y casi siempre incluyen algo de marisco. «Sobre todo de cara al fin de semana», apuntan desde la empresa marinense.

Emilio Louro también ha apreciado esa querencia a pasar el fin de semana con marisco. «Xente que antes saía a cenar as fins de semana, agora coas restricións, prefire facelo na casa e pide por Internet». Además, como ya conoce al proveedor del confinamiento y confía en él, ya no tiene los reparos de antes. Tanto es así «que algúns incluso din que mandes ti o que vexas, o que estea en carne e bo», explica Louro.

Son pedidos en los que «hai de todo», pero en los que no suele faltar marisco. Y si no lo demandan directamente, hacen por llegar a la cantidad mínima que, además de los portes gratis, trae de regalo «medio quilo de camarón pequeno cocido». Es la oferta que hace Fresco y del Mar para aquellos que compran producto por importe de 150 euros o más. Y el jueves pasado llevaba ya dos pedidos por encima de los 300 euros, a los que acompaña un kilo de buenas pipas saladas.

Por eso de evitar los portes, los encargos suelen rebasar los 100 o los 150 euros, límite que, dependiendo de qué empresa, los gastos de envío salen gratis. En Fresco y del Mar se le cobran a apenas el 5 % de los pedidos. Y es que el perfil del comprador virtual es una persona de nivel adquisitivo medio tirando a alto que gasta en productos de calidad lo que ahora tiene difícil desembolsar en un restaurante, dadas las limitaciones horarias y los toques de queda.

Distinta evolución de precios

Esa demanda ha tenido reflejo en los precios. Mientras los armadores que comercializan pescado fresco típico de los hogares o de comedores estudiantiles y residencias no ven que se recupere el consumo y se quejan de precios bajos, el marisco, sea crustáceo o de concha, así como los pescados finos, encuentran una salida en esta nueva forma de ocio.

De que el percebe tira mucho también puede dar fe Percebesmeirás, cuyo responsable, Javier Aneiros, está más que sorprendido con la demanda del producto. «Pensabamos que ao pechar a hostalería ía ser un desastre e foi ao revés, vendeuse en abril e maio como se fose Nadal», explicaba hace unos días. Y Cedeira Gourmet, que también manda percebe a toda España, ha visto que después del bajón del verano, las ventas online del crustáceo han repuntado.

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