Bruselas plantea nuevos recortes para merluza, rape y gallo de aguas ibéricas

Solo propone un incremento: un 5 % más para el jurel del sur de Fisterra


redacción / la voz

Hace apenas unos días, Iván López, representante de la patronal pesquera en la Alianza Europea de la Pesca (EUFA), revelaba su temor a que el 1 de enero los británicos estuviesen pescando como si nada en sus aguas -independientemente de que terminen bien o mal con la UE- y los europeos parados, pendientes de saber de qué cuotas dispondrán a partir de esa fecha. Porque las negociaciones del brexit están alterando incluso el calendario pesquero y retrasando la presentación de la propuesta del Ejecutivo comunitario sobre totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas que dará pie a la negociación política que los Estados miembros tendrán en el Consejo de Ministros de diciembre.

Pues bien, lo que podría ser un mero presagio de mal agorero, va tomando cuerpo de posibilidad real. Resulta que ayer, por fin, la Comisión Europea puso encima de la mesa sus sugerencias sobre las posibilidades de captura para el Atlántico nororiental y el Mediterráneo en el 2021, pero dejó pendiente, con la leyenda de pro memoria (p. m.), todos aquellos stocks sometidos a cuota que la flota comunitaria comparte con el Reino Unido. Y que no son pocos. Por lo pronto, la flota de Gran Sol se queda en vilo, porque entre esas poblaciones están la merluza norte, el gallo, el rape, la cigala y otras especies objetivo de los barcos gallegos en esos caladeros.

Bruselas ha echado así un jarro de agua fría sobre las expectativas de las empresas pesqueras, que confiaban en que Bruselas siguiese el guion de todos los años, guardase para el Reino Unido el porcentaje que le reservaba la estabilidad relativa (clave de reparto entre los Estados miembros) cuando estaba en el club, y repartiese las cuotas restantes entre los Veintisiete que quedan en la UE según esa misma clave.

La tijera para aguas ibéricas

Y si para la flota de aguas comunitarias la propuesta ha sido frustrante, no lo ha sido menos para la que faena en el caladero nacional, tanto para la que opera en aguas de la cornisa Cantábrica como para la que lo hace en la banda atlántica. Bruselas se ha presentado con la tijera que quiere aplicar a prácticamente todos los stocks. No hay clemencia para la merluza de aguas ibéricas, para la que pide un recorte del 13 %, a pesar de más de un decenio de ajustes y al margen que ofrece el plan plurianual de aguas occidentales a la hora fijar el TAC. Tampoco ha sido indulgente con el rape, para el que persigue un tajo idéntico al de la merluza. Ni hay piedad para el gallo de un lado y otro de Estaca de Bares, a cuyo TAC quiere segar un 11 %. Hasta para el abadejo sugiere trasquilones: un 20% menos en la zona VIIIc -Fisterra al golfo de Vizcaya- y otro tanto para la IXa -Fisterra a golfo de Cádiz-.

No acaba ahí la lista. El lenguado también otea el filo, pero el tajo que pretende es bastante más profundo para la franja atlántica (IXa): un 42 % quiere rebajar las posibilidades de captura de esta especie, frente al -8 % que persigue para el Cantábrico (VIIIc).

Por magnanimidad tampoco destaca el planteamiento que hace para la cigala del Cantábrico. Ya no es que rechace abrir la pesquería, como pedía el sector después de varias campañas dejando en evidencia los errores de cálculo que tiene el consejo científico que hace cuatro años dio pie al cierre, es que Bruselas plantea incluso recortar un 11 % el volumen de capturas que se permitía en el marco de las prospecciones científicas.

«Indulto» al jurel

El Ejecutivo comunitario solo ha indultado de la tijera en su propuesta al jurel del sur. Plantea un aumento del 10 % «en consonancia con el dictamen científico», pero se queda en el 5 % tras «deducirse una cantidad de mínimis».

La Comisión destaca que en esta ocasión ha delegado la fijación del TAC de cuatro especies en los Estado miembros. Se trata del jurel de Canarias, de Madeira y Azores -que fijarán en cada caso España y Portugal- y el langostino de la Guyana francesa, que decidirá Francia.

Mar se armará de argumentos socioeconómicos para mitigar una propuesta negativa

Que Bruselas haga todas esas propuestas de recorte en aguas ibéricas parece toda una contradicción cuando el mismo comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, admitió ayer ante la prensa que el 99 % de las capturas que se descargan del mar Báltico, del Norte y el Atlántico proceden de poblaciones sostenibles; es decir, gestionadas al nivel de RMS (rendimiento máximo sostenible). Se mostró absolutamente convencido de que hay «un futuro positivo para la pesca europea». Claro que Sinkevicius cree que la mejor manera de asegurarse eso es que haya peces en el mar «para pescar hoy pero también para las nuevas generaciones de pescadores», esas que la industria tiene tantas dificultades para encontrar. Y como prueba de que se va por el buen camino puso los beneficios récord que el año pasado se lograron con la actividad: 1.300 millones.

La conselleira de Mar, Rosa Quintana, tratará de corregir esa óptica eminentemente biológica con la que el comisario percibe la actividad extractiva. Quintana, que representará a las comunidades autónomas en el Consejo de Ministros de Pesca, considera que la propuesta de Bruselas «é claramente negativa», pero recuerda que no es definitiva y que aún es posible mitigar esos recortes. Pretende hacerlo con argumentos socioeconómicos sólidos para subsanar ese sesgo medioambiental. Una tarea para la que pide la colaboración del Gobierno central, al tiempo que sugiere que debería reforzar el IEO (Instituto Español de Oceanografía) y revertir su absorción.

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