Galicia reprocha a la UE que sea inflexible con el Atlántico y laxa en el Mediterráneo

Bruselas busca para este año una sostenibilidad que en otras zonas deja para el 2025


redacción / la voz

Cuanto mejor, peor. Resulta que la mayor parte de las especies objetivo de la flota gallega se explotan ya dentro del rendimiento máximo sostenible (RMS) y, sin embargo, al sector se le sigue asustando con más sacrificios y recortes, como el sugerido por los científicos para la merluza sur, a la que pretenden segar casi cien toneladas el año que viene.

Aunque no está todavía sobre la mesa la propuesta de Bruselas sobre totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas para el Atlántico, sí lo está la que atañe al mar Báltico. Es la que han debatido estos días los ministros de Pesca de la UE en Luxemburgo y que Galicia sigue con atención. No con toda la que quisiera, dado que con la excusa del coronavirus se le está escatimando el asiento que le corresponde en representación de las comunidades autónomas, pero pendiente de las resoluciones que se toman porque suelen marcar tendencia para el resto del Atlántico.

La tijera que allí se use posiblemente sea la misma que la que pase por Gran Sol, Cantábrico o golfo de Vizcaya. Y para el Báltico hay un «importante bloque de medidas» para recuperar las poblaciones. Tan importante como que se mantendrá el cierre de la pesquería de bacalao y se recortan un 70 % las toneladas permitidas como captura accidental, además de rebajar las de arenque hasta la mitad en algunas zonas del Báltico.

Exigencias que no encajan con la flexibilidad con la que se actúa en otras zonas, como el mar Negro o en áreas del Mediterráneo -curiosamente en este caso el correctivo solo se aplica en la parte española-, caladeros todos en peor situación que los del Atlántico nororiental, con el que Bruselas y los Estados miembros se muestran inflexibles. Eso es algo que ha hecho ver el Consello Galego de Pesca cuando planteó sus sugerencias a la consulta sobre las posibilidades de pesca del 2021. Y que la representante del Gobierno gallego ha llevado al último Consejo Consultivo de Política Pesquera. Allí dejó patente su desacuerdo con «o contraste existente entre as medidas de xestión restritivas adoptadas en zonas como o Báltico e a maior flexibilidade concedida en áreas como o Mediterráneo ou o mar Negro, en peor situación». Mucha peor. Porque, subrayan desde Mar, cerca del 80 % de los TAC del Atlántico y casi el 99 % de las cantidades desembarcadas en la UE son capturas de stocks en niveles del rendimiento máximo sostenible. Y la mejoría es sensiblemente mayor en las zonas en las que opera la flota gallega, como son el Cantábrico y el Gran Sol.

Aun con todos esos avales sobre la mesa, Bruselas se empecina en alcanzar la sostenibilidad de todo el Atlántico este mismo año. Por contra, posterga ese objetivo hasta el 2025 para el Mediterráneo y el mar Negro.

Recompensa

El Gobierno gallego exige que los esfuerzos que han realizado Galicia y España se tengan en cuenta a la hora de adoptar medidas de gestión en las pesquerías en las que opera su flota.

Es más, la pesca gallega echa de menos en la última consulta de la Comisión aquella invitación que acostumbraba a hacer al sector y a los Estados miembros para que aportasen sugerencias. Ni siquiera da pie a aportar informes socioeconómicos con los que rebatir argumentos puramente biológicos del ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar).

Pero sobre todo echan en falta el compromiso explícito de la Comisión de examinar con detenimiento las propuestas de recorte más abruptas para hacerlas más graduales y en este sentido, Galicia no renuncia a exigir que las oscilaciones en las cuotas no superen el 15 %, ni a la baja ni al alza.

Fuertes recortes en el mar Báltico, que se ceban de nuevo en el bacalao y en el arenque

El mismo comisario de Océanos, Medio Ambiente y Pesca, Virjinijus Sinkevicius, al término del Consejo de Pesca, admitió que lo que le ocurre a los stocks pesqueros del Báltico no es solo responsabilidad del sector. Las causas de esa precaria situación biológica en la que se encuentran «van más allá de la pesca» y hay que buscarlas en el ecosistema. Ahora bien, a pesar de que el origen del problema es complejo y con múltiples vertientes, no queda otra que tomar medidas en el ámbito pesquero: «Está claro que si pescamos más allá de nuestras posibilidades hoy, pagaremos el precio mañana», apuntó el comisario en un comunicado.

Así anunció las curvas que vienen para el sector pesquero. No para el gallego, ni el español, que no pescan allí, pero que ya empiezan a poner en remojo sus barbas. El bacalao del este del Báltico seguirá cerrado. Solo se podrá capturar de forma accidental. Más incidental que el año pasado, pues apenas se han dejado 600 toneladas para by-catch en el 2021, cuando eran 2.000 en el 2020. En la parte oeste, sin embargo, el TAC sube un 5 % -hasta 4.000 toneladas-, pero en esta zona del caladero se recortan a la mitad las posibilidades de captura de arenque. Esta especie también se podrá pescar en menor cantidad en el Báltico central, donde la cuota se rebaja un 36 % y solo en el golfo de Riga aumenta el TAC: un 15 % más.

Y, según Sinkevicius, aún podría ser peor, dado que ocho de los diez stocks allí cuotificados se han fijado sobre el RMS, pero otros dos han quedado por debajo de ese límite.

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