Un encuentro con orcas que obligó a cambiar Canarias por Galicia

Los tripulantes del Gautier se refugiarán en Muros hasta que pasen los cetáceos


Outes / La Voz

Hay viajes que, por mucho que se planifiquen, cuentan con un factor sorpresa. Este ha sido el caso de Vicent Gautier y Laure Yem, dos ciudadanos franceses procedentes de la Bretaña que partieron a bordo del velero Gautier para realizar un viaje por la costa atlántica rumbo a Canarias y que, inesperadamente, recalaron en Muros tras un encontronazo con unas orcas.

Según explicaron ya amarrados a puerto -a donde llegaron remolcados por la Salvamar Regulus-, la travesía transcurrió con normalidad por la costa atlántica francesa hasta que se adentraron en el Cantábrico, donde recibieron los primeros avisos de avistamiento de orcas en las costas gallegas. Cuando el Gautier se encontraba muy cerca de A Coruña, el capitán decidió atracar en el puerto y permanecer en la ciudad herculina unos días, a la espera de minimizar las posibilidades de interaccionar con los cetáceos. Pero retomaron su camino, y cerca de la costa barbanzana recibieron nuevas alertas de avistamientos: «Vimos el aviso, y cuando nos dimos cuenta teníamos a los animales al lado».

En el momento de la interacción, el velero tenía el motor apagado y navegaba a vela, un factor que, en opinión del capitán, fue lo que favoreció que los desperfectos causados, que afectaron al engranaje del timón, no fueran de mayor gravedad: «Fuimos afortunados por la reacción que tuvimos. En cuanto se acercaron bajamos la vela mayor e intentamos detener el barco».

Laure Yem hizo hincapié en la rapidez con que los animales realizaron su particular ataque: «Todo pasó muy rápido. Dieron cuatro golpes y se marcharon». «Estamos seguros de que su intención no era atacar», prosigue Gautier, a lo que Yem puntualiza: «Según nos cuentan los científicos son interacciones, pero nosotros lo sentimos como un ataque». Ninguno pudo precisar cuántos ejemplares se cruzaron en su camino, aunque creen que podrían ser dos.

En cuanto a los planes de viaje, esperarán a que las probabilidades de interacción con orcas se reduzcan para continuar navegando hacia el golfo de Cádiz: «Cuando tienes una tormenta encima no sales al mar, buscas refugio y con esto es igual».

Xunta y navegantes comprenden las restricciones a la navegación

Cierto que restringir la navegación a los veleros de menos de 15 metros en aguas cercanas a la costa generará algún que otro trastorno, especialmente en esta época de elevado tránsito de embarcaciones que se dirigen a las Canarias o al Mediterráneo, que tendrán que navegar por fuera de las 11 millas. Pero profesionales y la misma Administración están convencidos de que se trata de una medida «prudente». Es la opinión de Juanma Fernández, de la escuela de navegación Dunasport, que entre otras zonas opera en el área entre Prioriño y Bares, afectada por la limitación. En su caso, buscará «otras opciones» a sus dos barcos escuela. «Puede que las orcas quieran jugar, pero ha habido daños y no me parece mala idea, aparte de que no es mucho tiempo, una semana».

Desde la Xunta aseguran que «entienden las medidas», pues «obedecen a cuestións de seguridade tanto das persoas como dos cetáceos e son compatibles coa navegación fóra do abrigo da costa». No obstante, «non deixa de ser un contratempo para a recuperación do sector náutico?recreativo afectado polas restricións de mobilidade e polo peche de fronteiras durante o estado de alarma establecido polo coronavirus».

Los autores: ejemplares juveniles con heridas en el cuerpo

E. A.

Los biólogos tratan de confirmar si esos daños están relacionados con la fijación por el timón del barco

Los casos de interacciones de orcas con barcos no son novedosos. Hay ejemplos en todo el mundo y con distintos tipos de embarcaciones. Lo excepcional de lo que está ocurriendo en Galicia desde el 10 de agosto -y que antes sucedió en el Estrecho y en la costa portuguesa- es la persistencia, que se repitan en el tiempo y en un mismo espacio, apunta Ruth Esteban, doctora en Ciencias Marinas, experta en este tipo concreto de cetáceos. En la rueda de prensa convocada por ese grupo de trabajo espontáneo que se ha formado a raíz de estos extraños sucesos, Esteban hizo hincapié en que, aún sin conclusiones definitivas, los incidentes están causados por unos pocos ejemplares -el biólogo gallego Alfredo López habla de dos, como mucho tres-, juveniles, que forman parte de un grupo en el que también hay adultos, aunque estos últimos suelen estar apartados de los barcos y no interactúan. Y, a pesar de que se dispone todavía de datos suficientes para determinar por qué a las orcas les ha dado este año por interactuar tanto con los veleros, Esteban hace ver que, después de que ocurrieran los primeros incidentes, gracias al material gráfico obtenido, «se han detectado al menos dos ejemplares juveniles de orcas con heridas graves en diferentes partes del cuerpo». Asimismo, se ha constatado su presencia en distintas interacciones comunicadas por los barcos. No es posible confirmar la causa de esas heridas; no se sabe exactamente cómo y cuándo fueron causadas, pero, apunta Esteban, llevan a situarse en dos hipótesis: «Que fuesen las mismas orcas las que se lastimaron por la presión o los roces con el timón, o que se diese el caso contrario, que haya habido una interacción con un barco, no se sabe de qué tipo, ni si esta fue voluntaria o involuntaria, pero que fuese el detonante de que estas interacciones ocurrieran».

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