La matriculación de barcos de recreo de alquiler cerró el mejor agosto del trienio

La patronal achaca la recuperación a la alternativa de ocio seguro que supone


redacción / la voz

En un verano caluroso como el que más y unas playas atestadas de gente, la alternativa de tomar el sol en la cubierta de una lancha y refrescarse a distancia de la aglomeración sobre la arena ha cobrado fuerza, dando resuello a una actividad, la alquiler de embarcaciones de recreo, que antes de la pandemia estaba lanzado claras señales de agotamiento. En general, la crisis del covid, una vez acabado el confinamiento, ha sido benevolente con la náutica de recreo gracias a que se presenta como una alternativa de ocio seguro. A eso achaca la patronal del sector, Anen (Asociación Nacional de Empresas Náuticas), que en verano se haya mitigado la caída de matriculaciones acumulada en lo que va de año y que fue especialmente dura en los primeros meses del estado de alarma, cuando prácticamente se paralizó la actividad.

De esta manera, según los datos que Anen ha obtenido de la Dirección General de Marina Mercante, la caída en las altas habidas entre enero y agosto de este año en comparación con el mismo período del año anterior es de un 14,7 %, cuando hasta junio el desplome en las matriculaciones era de un -28,7 %. Hasta el mes pasado se incorporaron al parque de embarcaciones de recreo 4.463 unidades, frente a las 5.232 que hasta esa fecha se habían sumado al censo en el 2019.

Esa mejora de las cifras ha sido posible por tres meses estivales de bonanza en el que han subido las matriculaciones en general y las dedicadas al alquiler en particular. Un mercado este último que se había ralentizado el año pasado y que resurgió de forma importante en agosto pasado, cuando se registró un crecimiento del 5,74 % en las incorporaciones. Así, el que acaba de terminar se ha convertido en el mejor de los últimos tres ejercicios. Con todo, en el acumulado del año, las altas de buques dedicados al chárter cayeron un 28 %, en relación con el mismo período del 2019, a consecuencia del parón sufrido al inicio de la temporada y hasta el comienzo de la nueva normalidad.

Eso ha supuesto un punto de inflexión: «Observamos un crecimiento moderado en las matriculaciones durante el mes de agosto que nos ha permitido aminorar la caída en la cifra de matriculaciones del primer semestre del año, donde se hizo sentir con toda su fuerza el efecto de la paralización de la actividad originada por la pandemia de covid-19», apunta Carlos Sanlorenzo, secretario general de Anen.

Temporada complicada

En un comunicado difundido por la patronal del sector, Sanlorenzo apunta que se trata de «una temporada complicada para el mercado náutico, que ha sufrido los efectos de la pandemia en plena temporada». No obstante -añade-, la respuesta del turismo náutico nacional desde el pasado mes de junio está siendo muy buena y esto ha permitido que las matriculaciones en junio (+6,35%), julio (+16,87%) y agosto (+6,7%) hayan crecido».

A su juicio, la explicación a ese incremento está en que la sociedad española ha visto en la náutica «una opción segura para disfrutar de las vacaciones de este año». Son muchas las personas que «han descubierto por primera vez la experiencia de la navegación», dando por válida la creencia de que en toda crisis surgen oportunidades. «Para nosotros, ampliar nuestro nicho de clientes es una de ellas», subraya el gerente de Anen.

La embarcación de menos de doce metros es la más demandada por los españoles

Por más que por las costas españolas puedan verse yates y veleros espectaculares, que por sus dimensiones ensombrecen hasta un arrastrero de litoral, el común de los españoles aficionados a la náutica es el barquito chiquitito, de seis u ocho metros a lo sumo. Tanto es así que son las matriculaciones de barcos de recreo de más de 12 metros de eslora las que acusan la mayor caída entre enero y agosto. De las que miden entre 12 y 16 metros se han dado de alta un 33 % menos en comparación que el mismo período del año anterior. Han salido incluso peor paradas que las de más de 16 metros de eslora, que retrocedieron un 24 %.

Por tipos de embarcaciones, los barcos a motor siguen copando el grueso de las matriculaciones, un primer puesto muy disputado con las motos de agua, que son las que mejor han mantenido el tipo este año.

Timidez gallega

Galicia sigue mostrando timidez en su pasión por la náutica. Al menos si se compara con las cifras del Mediterráneo o Andalucía. El mercado en este 2020 se contrajo un 8 %, que es lo que han caído las matriculaciones en las 4 provincias gallegas con respecto al ejercicio anterior. Se han dado de alta 280 embarcaciones, 25 menos que en el 2019, pero en las estadísticas que ofrece Anen también se encuentran signos alentadores, como el hecho de que Pontevedra haya sido una de las pocas provincias españolas en las que las altas han crecido: 168 matrículas, frente a las 149 del año anterior.

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