El virus frenó a los ilegales de la pesca

Gardacostas solo detectó más infracciones de A Coruña a Malpica y en Arousa sur, y donde más bajaron fue de A Mariña a Ferrol y de Vigo al sur


redacción / la voz

Complicado, por no decir imposible, estimar siquiera cuánto pudo influir la pandemia en la actividad de los ilegales de la pesca y del marisqueo en Galicia. Igual que el resto de la sociedad, el confinamiento durante los momentos más duros del estado de alarma limitó su movilidad. Obviamente también debió de afectarles la caída de la demanda de productos del mar, porque si hay furtivos es porque alguien compra lo que ofrecen. Por eso el encierro forzoso se convirtió en un arma de doble filo para quienes viven solo o fundamentalmente del furtivismo: sin otros ingresos pudieron verse en la necesidad de arriesgar más. Más allá de esas y otras posibles explicaciones, las estadísticas oficiales indican que el covid-19 incluso frenó a los ilegales de la pesca. Solo se descubrieron más infracciones en tres de las trece zonas en las que Gardacostas de Galicia divide la comunidad.

De los seis primeros meses de este 2020, durante tres y medio hubo restricciones por el estado de alarma de la crisis sanitaria. Por tanto, la pandemia marcó entre enero y junio la mayor parte del furtivismo y del control de la pesca y el marisqueo, incluido el transporte y la comercialización. De la vigilancia se ocupa Gardacostas de Galicia, departamento de la Consellería do Mar con el que suelen cooperar las fuerzas de seguridad nacionales, autonómicas y locales.

Comparando el primer semestre del 2020 con el del 2019, las conclusiones generales revelan que este año las infracciones detectadas (1.134) y las inspecciones (4.285) disminuyeron en el mismo porcentaje, un 30 %. Un detallado informe de Mar también indica una reducción del 22 % y el 23 % en las incautaciones de aparejos y otros aperos de pesca y marisqueo (8.105) y los kilos de productos decomisados (19.288).

Por toda la costa

Ese panorama general cambia considerablemente en el análisis de las irregularidades descubiertas por zonas costeras. Donde más se incrementaron, un 15 % (de 219 a 251), fue en Arousa sur, que va de Carril a San Vicente de O Grove. Y en el área que abarca toda la ría de A Coruña y la parte de sur de la de Ares-Betanzos, hasta Malpica, subieron un 10 % (de 106 a 117).

Los mayores descensos en las infracciones captadas se registraron en A Mariña y Ortegal, de Ribadeo a Valdoviño, donde bajaron un 82 % (de 40 a 7), mientras en toda la ría de Vigo y de ahí a A Guarda se redujeron un 77 % (de 193 a 109). También bajaron notablemente entre Corrubedo y Rianxo, un 57 % (de 415 a 178).

En la lista indicativa de la influencia de la pandemia en las actividades ilegales en la pesca figura, como el cuarto donde más se redujeron, el tramo litoral que abarca la ría de Ferrol y la parte norte de la de Ares-Betanzos, con un 51 % (de 151 a 78). Quinto es el área Fisterra y Porto do Son, donde las transgresiones detectadas se redujeron un 38 % (de 191 a 118). Sexto es el espacio costero que va de Malpica a Fisterra, con una reducción del 10 % (de 78 a 70). Y séptima, el área entre A Lanzada y las rías de Pontevedra y Aldán, con un 4 % menos (de 191 a 183).

El interior de las provincias

Ahí, en esas nueve zonas del litoral, se ha concentrado la vigilancia de Gardacostas, por mar, especialmente, pero también por tierra. Sumaron 4.034 inspecciones, el 94 % de las realizadas de enero a junio, incluidos. Las otras 251 las hicieron en el interior de las provincias. En la lucense ha sido el tercero de Galicia con más infracciones que el año pasado, pasaron de 11 a 12; bajaron en la coruñesa, de 12 a 9, en la pontevedresa, de 3 a 2, y en la ourensana de 2 a ninguna.

La mayor parte del pescado y marisco lo decomisaron en la provincia pontevedresa

Durante los períodos de limitaciones más estrictas por la crisis del coronavirus se multiplicaron los controles en carreteras por parte de todas las fuerzas de seguridad. Aunque varió por zonas, la pesca y, en mucha menor medida, el marisqueo, continuaron trabajando al ser declarados ambos como esenciales para abastecer de alimentos a una población confinada en sus casas.

Aun no siendo esenciales, sino justo lo contrario, algunos de los que extraen ilegalmente productos del mar o los comercializan tampoco pararon. Alerta también estuvieron las autoridades y el personal de Gardacostas de Galicia. Sin que por el lugar donde sucedieron signifique que los infractores pertenecen a ese territorio, las estadísticas de Mar revelan que el 77 % del pescado y marisco incautado entre enero y junio en Galicia se localizó en la provincia pontevedresa. La mayor cantidad, en el interior, donde Gardacostas descubrió dos infracciones en las que decomisó 6.438 kilos de productos del mar. En las 183 detectadas entre A Lanzada y las rías de Pontevedra y Aldán se incautaron de otros 6.212 kilos. Y en las 251 realizadas entre Carril y San Vicente de O Grove, 2.273 más.

Otros 1.354 kilos fueron decomisados en las 118 infracciones localizadas entre Fisterra y Porto do Son, 922 en 178 entre Corrubedo y Rianxo, 681 en 70 entre Malpica y Fisterra, 629 en 109 entre Vigo y A Guarda y 444 en las 78 de la ría de Ferrol y la parte norte de la de Ares-Betanzos.

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