El precio de las raciones de pulpo sigue estable, a salvo de la escasez en Galicia

Dependiendo del tamaño y el tipo de local, se paga entre los 13 y 18 euros


redacción / la voz

Quizá al observar el tique de esa ración de pulpo de la que acaba de dar buena cuenta en la terraza de un local hostelero no encuentre nada raro. Seguramente le han cobrado igual que hace un mes e incluso lo más probable es que coincida con lo que abonó el verano pasado por esa tapa en ese mismo establecimiento. Entre 13 y 18 euros, para más señas, dependiendo del tamaño del plato, la ubicación del local y, por supuesto, del municipio en el que se encuentre, más cotizado si es polo de atracción del turismo. Incluso puede que haya dejado 9 euros más propina si lo ha catado en los bancos -ya no tan corridos como antaño- de una pulpeira de feria.

Y, sin embargo, sepa que tras esas tarifas se ocultan turbulencias que pueden hacer saltar los números hacia arriba, como ya lo hizo hace unos años. Verbigracia el 2018, cuando el pulpo alcanzó cotizaciones jamás pensadas por sus tentáculos, hasta el extremo de que fue el rey de los cefalópodos fue tachado de las cartas de muchos locales hosteleros y enmendado su precio en la práctica totalidad de los negocios.

Por el momento, las perturbaciones ya son ostensibles en el mercado en fresco. Ahí es donde encuentra salida comercial el pulpo gallego. Un pulpo gallego que este año escasea como nunca en el caladero. Eso significa que en el siguiente eslabón, pescaderías y plazas de abasto, también hay clamorosas ausencias. Y si consiguen suplirse es a un coste importante, que deja al pulpo todavía más alejado del menú diario. Más cerca de los 13 euros que de los 12 el kilo, como en lonja está más cerca de los 9 que de los 8 de media el kilo.

Empresas congeladoras

Aunque siempre quedará el elaborado, como eufemísticamente se dice del descongelado que venden en las grandes cadenas de distribución. Ese aún es posible encontrarlo por debajo de los diez euros, pero puede que por poco tiempo.

Las congeladoras, por ahora, tienen stock. Compraron mucho pulpo durante el estado de alarma y el parón del consumo contribuyó a que ahora tengan las neveras llenas. «Menos mal que tiñamos estocaxe, senón agora estaríamos fastidiados», admiten desde Gallego Pereira Frigoríficos, de Camariñas.

La escasez en las lonjas deja el poco pulpo que llega fuera de su alcance, puesto que «o pouco que hai vai para fresco». La congeladora se apoya en las instalaciones que tiene en Huelva, donde no se ha echado en falta al cefalópodo. Así pues «a tendencia é a subir, claro está», añaden. Hay demanda y poca oferta, el terreno abonado ideal para las subidas de precio.

Esas inestabilidades no han llegado a la hostelería, que se aprovisiona de pulpo en otros caladeros que no son de Galicia. Marruecos y Mauritania es el origen más común de las talladas de esa ración de la que acaba de dar buena cuenta en la terraza. Y ese producto está hoy casi 3 euros más barato ahora que hace un año. Eso explica que lo haya pagado igual que ayer y que antes de ayer. Incluso lo mismo que el verano pasado. Pero puede que no lo de pasado mañana. Si se cumplen los augurios de Globefish, el observatorio de mercados pesqueros de la FAO, la oferta de pulpo procedente de caladeros africanos será menor este año debido a las nuevas vedas que han impuesto tanto Marruecos como Mauritania. Y no hace falta ser un experto analista para saber que menor oferta y mayor demanda, pues el pulpo sigue de moda, forman un cóctel explosivo que puede hacer saltar los números del precio hacia arriba, como ya lo hizo hace unos años. ¿Se acuerda?

El sector pide a Mar que analice la falta de recurso y aboga por un plan de recuperación 

La mitad o más de la mitad de lo que factura la lonja de Bueu se sustenta en las ventas de pulpo. En estos momentos, la comercialización del cefalópodo en el negocio de la rula «non pasa do 1 %», explica José Manuel Rosas, patrón mayor de Bueu y presidente de la Federación Provincial de Confrarías de Pontevedra. Eso puede dar una idea del mazazo que supone esta campaña extraña, en la que el pulpo está prácticamente desaparecido, en un puerto como el de Bueu, con una nutrida flota dedicada en exclusiva a la captura del cefalópodo. Hay jornadas, como la del viernes pasado, en la que se subastaron solo 14 kilos. 366 días antes -este año es bisiesto- se pusieron a la venta 516 kilos. Y como en el área de Pontevedra, lo mismo sucede en las aguas de A Coruña. Se salva la costa lucense, donde no se aprecia la carestía de forma tan acuciante.

Los pósitos consideran necesario abordar un plan de recuperación. Y con esa idea se sentaron ayer a la mesa de seguimiento del pulpo, con el ánimo de hacer un análisis y buscar una solución «a corto plazo», según Rosas. Pero a estas alturas del año hay poco margen de maniobra y todo lo más que se puede hacer es «aportar ideas para o ano que ven», señala José Antonio Pérez, presidente de la Federación Galega de Confrarías y patrón mayor de Ribeira. Este puerto también puede dar muestras del descalabro. El viernes pasado subastó 178 kilos, un año antes diez veces más.

El porqué de esa ausencia es algo que los pósitos piden a Mar que estudien.

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