El pescado llegará en Glovo

La patronal de los detallistas y la empresa de reparto se alían para acelerar la digitalización de estos negocios e incentivar el consumo de productos marinos


redacción / la voz

Los detallistas de pescado lo intentan. Sin perder su esencia -la proximidad, el trato cercano, la calidad...-, las pescaderías tradicionales intentan evolucionar hacia el 2.0. La pandemia les obligó a dar un acelerón y trasladar a la web, al WhatsApp y a las redes sociales el escaparate con sus productos. Hasta el punto de que hubo un momento durante el estado de alarma y el confinamiento en que el 70 % de las ventas que realizaban se hacían por cauces distintos al tradicional, sea redes, Internet, mensaje al móvil o la tradicional llamada de teléfono. Claro que eso tenía su desventaja, porque la venta a distancia requería un reparto a domicilio, una operativa logística que alargaba jornadas laborales y encarecía costes.

Eso es lo que ha llevado a la patronal de los minoristas de pescado, Fedepesca, a aliarse con la empresa de reparto Glovo, la aplicación que permite a los usuarios recibir y enviar al momento cualquier producto dentro de una misma ciudad. Eso hará posible que los productos de más de 7.000 comercios de pescado de los que se tienen por tradicionales puedan avanzar hacia la digitalización, al tiempo que «se fomenta el comercio local, de proximidad y sostenible», apunta Fedepesca en un comunicado.

Porque la alianza pretende incentivar el consumo de productos de cercanía y aportar riqueza, vida y salud de los barrios. Y, por supuesto, fomentar la competitividad e innovación de las pescaderías de siempre. Además, se potenciará el desarrollo de las particularidades de la aplicación de Glovo -como, por ejemplo, en materia de salud alimentaria- para poner en marcha el servicio de la empresa de mensajería en las pescaderías y tiendas de productos congelados españoles.

Sostenibilidad

Otro de los ejes de la colaboración entre la patronal de los detallistas y la compañía de reparto es la promoción de la sostenibilidad de las pescaderías y del reparto a domicilio en términos de paquetería, productos de cercanía y movilidad baja en carbón en las ciudades. Porque ¿cómo hacer para que el apartado logístico no tenga tanto coste medioambiental ni económico como si cada negocio hiciese su propio reparto? Esa búsqueda de opciones para entrega a domicilio es lo que ha llevado a los representantes de los pescaderos hasta Glovo, al entender que es una fórmula que puede dar respuesta a la nueva fórmula de consumir, caracterizada por el uso de herramientas digitales.

La directora de la Fedepesca, María Luisa Álvarez, valoró positivamente este acuerdo «dentro de su búsqueda de socios que les permitan avanzar en la mejora de los servicios de los pequeños empresarios que forman parte de la asociación, con el objetivo de que sigan siendo una opción moderna e innovadora».

Por su parte, Diego Nouet, director general de Glovo Iberia, destacó que el comercio local, sus productos y el apoyo las pymes se han convertido en prioridades estratégicas para la compañía. «Estamos muy satisfechos de poder aportar valor a nuestros asociados y permitirles acceder al canal digital, a la vez que contribuimos al desarrollo económico del país», afirma Nouet, que ultima un acuerdo parecido con todas las plazas de abastos de España.

Las pescaderías de barrio, las que más han crecido en ventas durante el confinamiento

Fedepesca, la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios Detallistas de Pescados y Productos Congelados, se siente especialmente orgullosa por el papel de los comerciantes durante la pandemia, pues «se enfrentaron con decisión, flexibilidad y vocación de servicio a la emergencia sanitaria, prestando ayuda a los ciudadanos más allá de la venta de sus productos», comentó su presidente, Francisco Abad, en la asamblea anual que mantuvieron hace una semana. Esa entrega hizo que, según la patronal, las pescaderías de barrio hayan sido las que «más han crecido en porcentaje de ventas durante el confinamiento».

Problemas iniciales y secuelas

El colectivo hizo repaso de los problemas que tuvo que sortear para poder seguir con sus negocios abiertos, como la falta de mascarillas y guantes, y expusieron cómo su servicio ha trascendido del simple reparto para adentrarse en la labor social, con donaciones de producto o la atención preferente a mayores, centralizando pedidos y reparto con otras tiendas de alimentación.

De esa etapa han quedado secuelas, con muchos pedidos todavía por teléfono y mensaje, pero se van recuperando la venta presencial y el pago en metálico, después de semanas en las que el TPV echaba humo, y las transferencias bancarias y Bizum alcanzaban cuotas de hasta el 90 % de los pagos.

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