Mané Calvo: «Tenemos que crear consensos para ir juntos a las instituciones europeas»

Cree que lo prioritario es salir lo mejor que se pueda «como sector» de la crisis del covid


carballo / La Voz

Mané Calvo García-Benavides (1968), consejero delegado del Grupo Calvo, acaba de ser elegido por unanimidad presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescado y Mariscos (Anfaco). Y llega con el propósito de unir y lograr consensos, sobre todo ante los grandes retos europeos. Su objetivo es lograr la «unión total del sector», fijar una «sola voz», «limar diferencias» e «intentar consensuar las posturas ante las autoridades».

-¿Qué metas se propone para estos dos años en Anfaco?

-Realmente, lo primero y más importante, y más hoy, es salir lo mejor que podamos como sector de toda esta crisis del covid-19. Esta es la meta más importante. La del cortísimo plazo. Seguramente hay una a más largo plazo, que ya es desarrollar las relaciones con el resto del sector, pues creo que tenemos que trabajar mucho, sobre todo en crear consensos con asociaciones, ya sean pesqueras o de otro tipo de industria del mar, para intentar ir juntos a todas las instituciones comunitarias. Luego, evidentemente, hay un montón de iniciativas legislativas europeas que hay que afrontar, como el nuevo reglamento europeo de la pesca (FEMP), el de las denominaciones comerciales, sobre el que hay mucha discusión, los contingentes arancelarios de los lomos de atún... Bueno, son temas legislativos y de nuevos reglamentos europeos que yo pienso que, desde Anfaco, lo que tenemos que buscar es ir juntos y consensuar posturas, cediendo todos un poco para que todo el sector español pueda ir con un mismo discurso a la Unión Europea. Si al final de mi mandato yo consiguiera sacar adelante alguna de las iniciativas como sector, y no solo como Anfaco, también las flotas pesqueras y demás; estaría muy bien.

-¿Cómo evoluciona el mercado después del primer golpe del covid-19?

-Lo peor ha sido el cierre de todo el canal Horeca (hoteles, restaurantes, cafeterías...), el consumo de hostelería. Como es lógico, eso se ha caído casi diría que al 100 %. La primera afectación para el consumo de conservas es el desastre que ha supuesto esa paralización. Por otro lado, para el resto de los canales, como el retail (detallista) los supermercados, ha sido lo contrario. Se ve que la semana del 9 al 15 de marzo, según los datos del Ministerio de Agricultura, la compra específica de conserva de pescado aumentó un 82 %, situándose en el top 10 de los productos. Aquellos que se han dedicado más al retail les ha ido mucho mejor, mientras que los que los que se orientaron más a la hostelería, les ha ido peor. Ha sido un poco desigual. Lo que sí veo es que, después de esta primera semana tan intensa, lo que es cierto es que se han ido estabilizando y en la actualidad no hay ya grandes problemas. Estamos casi en una situación de normalidad.

-¿Fue el cierre de las fronteras un problema añadido?

-Se han cerrado a las personas y no tanto a las mercancías, y menos a la alimentación. Quitando momentos puntuales en algunos países y algunas fronteras, digamos que no ha habido especial problema en el campo de las exportaciones. Lo que pasa es que no hay un dato fiable. Las exportaciones de conservas de pescado y marisco aumentaron en el primer trimestre un 9 %. Por tanto, el primer trimestre terminó a finales de marzo, cuando empezaba la pandemia. Habrá que ver cómo se ha comportado el segundo semestre. Yo espero que las exportaciones no hayan caído especialmente.

-¿Tuvieron problemas las conserveras con las filiales en terceros países a causa del covid-19?

-Digo un poco lo mismo. En líneas generales, sin querer hablar de casos muy específicos, en casi todos los países se ha dotado a la industria conservera, como a toda la industria de alimentación, de un cierto sentido de compañías esenciales. El reto, por nuestra parte, ha sido que hemos querido cumplir con unas estrictas medidas sanitarias para proteger a nuestros propios trabajadores. Las empresas se han dejado la piel en ello.

«Es necesario consolidar una base industrial fuerte en el territorio de la UE»

Mané Calvo está convencido de que la crisis del covid-19, como las otras, está llena de «incertidumbres». Por eso no «existen planeamientos perfectos». Además hay otros problemas.

-¿En qué medida puede impactar en las fábricas gallegas la reforma de la normativa de Costas?

-Llevo solo unos días como presidente de Anfaco, pero la postura que mantenemos desde hace bastante tiempo es que entendemos que el perjuicio que nos causa la reforma de la regulación de Costas es muy claro para toda la cadena industria derivada del mar y en particular para nosotros, los conserveros. La continuidad de estas instalaciones está en juego desde hace tiempo, y en la medida en que la reforma prevé cambios tan importantes o tan determinantes como el cómputo de los plazos que pueden determinar el fin de títulos de ocupación de dominio público marítimo terrestre en el corto plazo para muchas de ellas. Genera mucha tensión, mucha incertidumbre. Esas modificaciones que se vuelven a introducir con el artículo 18 del proyecto de Ley de Cambio Climático y modificar los criterios concesionales provocan bastante inseguridad y desprotección. La verdad es que, desde que en marzo del 2019 se empezó a intentar reformar el reglamento general de Costas, puede haber tenido el efecto de inhibir inversiones. Estás en una inseguridad jurídica y en una incertidumbre grande. Yo, en líneas generales, reclamaría a las autoridades que no pierdan de vista que la conserva es una gran generadora de empleo y hay que mirar esto también.

-¿Qué esperan de la UE en relación a terceros países?

-Nos hemos dado cuenta de que es necesario consolidar una base industrial fuerte en el territorio de la Unión Europea. La pandemia reforzó este paradigma. La UE se ha dado cuenta de que es necesario que en Europa se pueda producir un poco de todo. Ser autosuficientes. Evidentemente que esto se ha de hacer de forma sostenible, generar empleo, crecimiento y, en este sentido, es importante consolidar la base industrial y, además, asentada en una competencia legal y leal en el mercado con terceros países. Se ha dicho siempre en Anfaco, unas mismas reglas de juego para todos los operadores, el famoso level playing field.

«Es importante que se garantice un campo de juego igual para todos»

Lo que demanda el nuevo presidente de Anfaco es que la Unión Europea facilite con terceros países «acuerdos equilibrados y reforzarlos con normas de origen preferencial cumplibles y estrictas que tengan en cuenta la sensibilidad de productos como el atún».

-¿Cómo se articularían?

-Unas bases que permitan al sector conservero de la UE, y sobre todo al Español, el más importante del continente, no estar en desventaja competitiva frente a productores de terceros países. Es muy importante la existencia de mecanismos efectivos de vigilancia y control, aduanero, sanitario y de todo tipo para garantizar esto que en inglés suelen llamar el level playing field, campo de juego igual para todos. Que todo los que operan en el sector, en cuanto a sus condiciones de acceso al mercado, social, medioambiental e higiénicosanitaria de los productos que se comercializan, que sean las mismas para todos. Es a lo que aspiramos.

-¿De qué modo se solucionan los cambios a la hora de abastecerse de materias primas?

-Desde el punto de vista de las materias primas, esta pandemia no ha provocado grandes cambios. Es mi opinión. Efectivamente, ciertas restricciones a la movilidad han supuesto un cierto freno a la actividad extractiva. Si no hay vuelos para los tripulantes no puedes hacer cambios de personal, los barcos terminan parados. Algún pesquero, ya sea de cefalópodos, de atún o de sardina que haya tenido algún caso de covid en su tripulación, en líneas generales se han quedado en cuarentena. Ha afectado, pero no tanto como para que escasee la materia prima, la pura operativa o la tipología de la pandemia que tenemos que ha limitado la movilidad. Pero, bueno, de alguna forma, lo resolvimos. Lo importante es que la flota pesquera y los acuicultores, que son muy importantes para nosotros, puedan seguir trabajando, que los aeropuertos se reactiven, los desembarcos, las instalaciones auxiliares, frigoríficos y depuradoras se normalicen porque necesitamos que la cadena funcione. La enseñanza de esto es que tenemos que analizar el escenario futuro ante posibles rebrotes o incidencias en terceros países. Tenemos que ser consecuentes y analizar muy bien planes de contingencia para que esto no nos vuelva a pasar.

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