Mar trata de cerrar la «guerra» de la mejilla con 16 «santuarios» de percebe

Vedaría a los bateeiros 50 kilómetros de costa y tendrían un mes más para coger cría


redacción / la voz

Saben que están condenados a entenderse, pero no consiguen llegar a un acuerdo. Las cosas siguen tensas entre mejilloneros que buscan semilla para sus bateas y percebeiros que ven amenazado su producto por la extracción de cría de bivalvo. Mientras sus representantes tratan de templar gaitas en reuniones a tres bandas, en las que está la Administración, en las rocas de la costa hay ruido de sables, abiertos enfrentamientos que también han requerido la presencia de un mediador: las fuerzas del orden.

En un intento de que vuelva a «reinar a paz» entre «dous sectores e poidan convivir como levan facendo toda a vida», la conselleira de Mar, Rosa Quintana, puso ayer sobre la mesa una propuesta a medio camino entre las aspiraciones de los mejilloneros y de los mariscadores. Esa ofrenda de paz pasa por permitir durante un mes más la extracción de mejilla -por norma concluye en abril y se suele prorrogar a mayo-, pero sin poder trabajar en 16 santuarios de percebe en la costa gallega, zonas que quedarían vedadas a la extracción de cría de bivalvo tanto para bateeiros como para percebeiros.

Lo de a medio camino responde a que hay más áreas reservadas de las que desearían los mejilloneros y menos de las que buscaban los mariscadores. Pero podría servir «para saír do paso», como una solución momentánea en tanto no se sientan ambos colectivos a regular la extracción del recurso, explicaba ayer Ricardo Herbón, presidente de Opmega, antes de plantear a sus socios la propuesta. 

Las áreas reservadas en exclusiva a la explotación de percebe suman 50 kilómetros de costa, en cálculos de la propia Consellería do Mar. Apenas un 3 % del litoral en el que están autorizados a trabajar los bateeiros: 1.673 kilómetros en la costa de A Coruña y de Pontevedra, aclaran desde el departamento de Quintana.

Más cuerdas colectoras

La prórroga de un mes en los trabajos de aprovisionamiento de cría se suma a otras medidas de carácter extraordinario que ya se han acordado para paliar las dificultades que están teniendo los bateeiros para recolectar la semilla que necesitan. Por un lado se ha ampliado el número de cuerdas colectoras por vivero. Si en condiciones normales de cada plataforma se pueden colgar cien para que se pegue la cría de forma natural, en esta ocasión se han aumentado a 150. Y además, Portos de Galicia les ha dado permiso para extraer mejilla en el interior de los espacios portuarios, que normalmente quedan vedados a estos trabajos.

Pero estas últimas medidas no son suficientes, según Herbón. Por un lado, porque las cuerdas colectoras no son una panacea, pues no todas las bateas están situadas en zonas propicias para captar semilla de forma natural. Y porque tampoco en todos los espacios portuarios hay mejilla. Al menos no en la cantidad suficiente para garantizar la cosecha del año siguiente.

Circunstancias excepcionales

No es la primera vez que la extracción de cría de mejillón genera tensión entre ambos colectivos, pero este año la pandemia del coronavirus ha provocado un polvorín que Mar trata de desactivar con una propuesta que solo se puede entender «no marco dun contexto no que hai pouca abundancia de mexilla para os bateeiros e de especial necesidade para os percebeiros que, como consecuencia do coronavirus, non puideron traballar con normalidade», dijo la responsable de Mar.

La conselleira confiaba en que tanto los bateeiros como los percebeiros aceptasen la oferta y sellasen la paz para continuar «como toda a vida, respectando os dereitos de ambos sectores, porque Galicia non se entende sen ningún deles». Pero el tratado que pondrá fin a esta guerra no parece que vaya a llegar de inmediato. Al menos no por la parte de los percebeiros. Ni los de A Coruña ni los de Pontevedra aceptaron ayer la solución planteada por Mar. Demasiado salomónica para su gusto. Tanto, que ha se dejado muchas piedras en el camino. Rocas que los mariscadores querían ver protegidas y que no figuran entre esos santuarios. Tampoco todas las agrupaciones de bateeiros bendijeron la propuesta.

Así las cosas, las espadas siguen en alto. Las cofradías se han emplazado para el viernes, para repensarse en el marco de la federación gallega una salida para la que empieza a correr prisa. Las bateas no están llenas y apenas queda tiempo para llenarlas.

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