El CSIC logra detectar las mareas rojas por satélite

Los investigadores logran localizar de forma remota y casi en tiempo real la presencia de algas nocivas, que ahora se analiza mediante campañas de campo


Un equipo del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha logrado desarrollar un sistema digital que permiten detectar las mareas rojas de forma remota, sin necesidad de las campañas específicas que ahora se realizan para evaluar si hay o no toxina. El método permite también monitorizar prácticamente en tiempo real la presencia de floraciones de algas nocivas.

Para hacerlo han recurrido a la Agencia Espacial Europea (ESA). En concreto a dos de sus satélites: el Sentinel 2 y el Sentinel 3. Las imágenes captadas por ambos permiten a las herramientas desarrolladas por los investigadores detectar la presencia de esas algas. Ambos satélites tienen incorporados sensores ópticos para caracterizar la reflectancia del agua a numerosas longitudes de onda, «incluyendo bandas en el rojo cercano que permiten la detección de un tipo específico de microalgas», explican desde el CSIC. Ese dinoflagelado que captan es el Lingulodinium polyedra, que causa mareas rojas que, en ocasiones, provoca exhibiciones bioluminiscentes en las playas durante la noche.

En la investigación del ICMAN, que ha sido publicada por la revista Scientific Report, el equipo consiguió, con el uso de las imágenes satelitales, identificar durante el verano del 2019 en el golfo de Cádiz las floraciones de este dinoflagelado a una resolución espacial de 300 y 10 metros.

«El método para detectar este tipo de floraciones de algas nocivas se ha basado tradicionalmente en la obtención de muestras in situ recogidas en campañas de campo, que conllevan gastos logísticos, de tiempo y de personal, además de su posterior análisis en el laboratorio. Este sistema, necesario para la evaluación de las floraciones a nivel especie, pueden ser complementados con las herramientas gratuitas que hemos desarrollado en esta investigación gracias al uso de los satélites de la ESA», señala Isabel Caballero, investigadora del CSIC en el ICMAN-CSIC y coautora del trabajo.

«La importancia de este estudio radica en la puesta a punto de una metodología para monitorizar de forma remota y en tiempo casi real las floraciones de algas nocivas que debido a la liberación de sus toxinas producen tanto daño a sectores como el turístico, la pesca comercial, la acuicultura, y que incluso afectan a la salud humana y animal», puntualiza Gabriel Navarro, como Caballero, investigador en el ICMAN-CSIC y coautor del estudio.

Si alguien sabe de los perjuicios que causan las mareas rojas es Galicia, solo que en este caso suele ser la Dinophysis acuminata y no el Lingulodinium polyedra el que trae de cabeza a la Administración y a los bateeiros.  

Concentración de clorofila

Otra de las claves consiste en aplicar a las imágenes satelitales el Índice normalizado de diferencia de clorofila (NDCI, por sus siglas en inglés), un modelo de reciente publicación creado para la estimación remota de la concentración de clorofila en aguas turbias. Se trata de la primera vez que se prueba la efectividad de este indicador en las aguas del Golfo de Cádiz. La investigación también ha buscado aplicar algoritmos de calidad del agua en las regiones costeras de Cádiz y Huelva, proporcionando información significativa para la Directiva Marco de la Estrategia Marina de la Unión Europea.

«Las metodologías desarrolladas podrán ser transferidas a Administraciones y empresas, como también a diversos usuarios finales que incluyen responsables de la política marina, agencias ambientales, científicos y el sector industrial marítimo. Estas herramientas, por lo tanto, podrán ser usadas en el futuro para gestionar este tipo de eventos con mayor eficacia, rapidez, y conocimiento por parte de las Administraciones regionales competentes en la gestión de la costa. Su implementación dentro de los planes de alerta temprana de floraciones de algas nocivas dará soporte a la toma de decisiones por parte de los gestores y representantes públicos”, concluyen los  investigadores.

El estudio, en el que también han participado el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria (Ifapa) de Agua del Pino y el Laboratorio de Control de Calidad de los Recursos Pesqueros (Agapa), se desarrolla en el marco del programa europeo Copernicus, liderado por la Comisión Europea en colaboración con la ESA.

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