La mitad de la flota sigue pescando y el cliente lo compensa pagando más

El consumidor se «confina» sobre todo con merluza y pescadilla, rape y gallo


redacción / la voz

El comité de crisis de la patronal pesquera, Cepesca, que ha sumado a su gabinete a la federación de cofradías españolas y a la de pescaderías y comercio minorista, ha captado señales alentadoras en el arranque de la que es la cuarta semana de confinamiento. Es buen síntoma, por ejemplo, que la mitad de la flota española continúe trabajando y que incluso se hayan incorporado a la faena embarcaciones que antes habían decidido amarrar. Como también lo es que la distribución minorista esté funcionando casi al 100 %.

Eso en el panorama estatal, porque en Galicia la maquinaria pesquera funciona a mejor ritmo. Son mayoría las embarcaciones que continúan faenando. Aunque la conselleira de Pesca, Rosa Quintana, admitió ayer que hay empresas pesqueras que han presentado ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) por causas de fuerza mayor -sin concretar el número-, lo cierto es que la bajura se ha escalonado para atender la demanda; y la flota de Gran Sol -70 barcos y 2.000 tripulantes- continúa activa en un 95 %, animada porque, al fin, el mercado los está compensando. O castigando menos.

precios

Recuperación tras la debacle. Después de las bruscas caídas de precios de los primeros días de confinamiento, las cotizaciones se van animando. Al menos en lo que respecta a las especies de consumo más habitual. Es el caso de la merluza, que se ha convertido en el pescado más demandado de la cuarentena. Esta especie, que vivió un auténtico descalabro al inicio del estado de alarma al caer su cotización por debajo del euro, se paga bien ahora en las lonjas. En la de Vigo se vendió ayer entre los 3,30 y los 7 euros, cuando el miércoles anterior en esa misma rula se movió en una horquilla de entre 0,80 y 5,83 euros.

Rape, gallo, lubina, xarda y las acuícolas dorada y salmón son otras variedades elegidas para el menú del confinamiento. Por contra, el besugo, con caídas de hasta el 70 %, y el marisco no salen bien parados de la cuarentena, debido, principalmente, al cierre de la hostelería.

cambio en las ventas

La subasta física da paso a la puja por teléfono o Internet. El coronavirus está cambiando de golpe hábitos ancestrales que se creía imposible modificar. Como la subasta física en lonja. Las medidas de precaución están sustituyendo ese sistema tradicional por las pujas por teléfono e Internet. También en las pescaderías se están imponiendo los encargos por esos canales, según Cepesca, lo que ha disparado el reparto a domicilio, al tiempo que se ha recuperado algo la venta directa. Así, en el análisis que ha hecho la patronal, del total de las transacciones el 25 % son físicas y el 75 % entregas a domicilio, pues el comercio ha hecho un gran esfuerzo para potenciar la venta on-line, por teléfono y WhatsApp.

Distribución

Garantizado el abastecimiento. Los grandes mercados centrales permanecen abiertos y activos, al igual que las principales lonjas de todo el país, apuntan desde la patronal, que añade que la distribución de pescado a tiendas minoristas y mercados se mantiene prácticamente de la manera habitual. Con todo, en Galicia sí faltan placeras habituales en las plazas de abastos y algunas pescaderías también han decidido echar el cierre por las dificultades que existen para hacerse con mercancía. Problemas de abastecimiento no hay, salvo en el caso de algunas especies muy concretas y puntuales. Y tampoco se prevé que lo haya, aunque al menos en Galicia sí se ha apreciado una caída en los desembarcos de pescado. De la primera semana de confinamiento a la tercera se han reducido un 46 % las descargas de producto en fresco, lo que ha contribuido a elevar los precios.

Pocas bajas por coronavirus en un sector que demanda medios de protección

Con todas las dificultades que existen para cumplir las recomendaciones sanitarias parece casi un milagro, pero lo cierto es que «las bajas por coronavirus son prácticamente inapreciables tanto en las flotas de altura como de bajura», explican desde el comité de crisis de la patronal. No obstante, armadores y marineros siguen demandando mascarillas y otros equipos de protección individual para prevenir el coronavirus tanto en los barcos como en las lonjas. Cepesca entiende que, al tratarse la pesca de un sector esencial, la Administración debería garantizar la distribución de EPI a todos los operadores del sector. Y no solo a barcos y lonjas, sino a toda la cadena.

Otro problema al que se enfrenta la flota, en este caso la de altura, es la de relevar tripulaciones en terceros países. En este sentido, Europêche, la patronal europea, ha enviado a la Comisión Europea una lista de puertos internacionales en los que suelen descargar los pesqueros comunitarios para demandar que haga gestiones para facilitar relevos.

En cuanto a las flotas congeladoras que pescan fuera de las aguas de la UE, la gran mayoría siguen pescando, salvo los cañeros vascos que operan en Senegal y que se han visto obligados a parar al tener sus tripulaciones senegalesas prohibidos los desplazamientos dentro de su país.

Con todo, «la moral sigue bastante alta entre las tripulaciones de altura y gran altura, aunque preocupados por la situación de sus familiares en tierra», apunta Cepesca. Los barcos intentan no acudir a puerto para evitar contagios y, cuando lo hacen, descargan con medidas de seguridad.

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