Bruselas pone reparos a cubrir el cese de actividad de las mariscadoras de a pie

Los eurodiputados españoles exigen que no se deje al colectivo fuera de las ayudas


Bruselas, Redacción

La Comisión de Pesca del Parlamento Europeo analizó ayer el paquete de ayudas propuesto la semana pasada por la Comisión Europea para mitigar los efectos del coronavirus en el sector pesquero y acuícola. Tras un debate de dos horas con el comisario del ramo, Virginijus Sinkevicius, a través de una videoconferencia plagada de continuos problemas técnicos, quedó en evidencia la necesidad de modificar alguno de los puntos para que el apoyo al planteamiento del Ejecutivo sea mayoritario.

Los eurodiputados españoles insistieron de nuevo en la importancia de abrir estas ayudas al marisqueo, pero el comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca se escuda en que los mariscadores no son víctimas «de un distanciamiento social obligatorio de seguridad y que no cuentan con grandes costes de infraestructura» para excluir al sector de las ayudas de cese temporal y por pérdida de ingresos.

La socialista andaluza Clara Aguilera trató de ilustrar al comisario sobre qué es el marisqueo haciendo hincapié en que «la actividad está totalmente parada» porque no hay a quien venderle con el cierre del canal horeca. En esa línea, su compañero de filas, el gallego Nicolás González, recordó que son más de 3.800 las personas que viven del marisqueo a pie en Galicia, la mayoría mujeres. «La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dice que no vamos a dejar a nadie atrás», recordó antes de exigir una solución para el sector. «Siempre decimos que la pesca artesanal es una prioridad, es el momento de demostrarlo», concluyó.

El popular Gabriel Mato fue más duro con el comisario y calificó el plan de la Comisión de «insuficiente en el fondo e inadecuado en la forma». Su compañero Francisco Millán Mon recordó a Sinkevicius que los mariscadores «han abandonado su actividad ante el desplome de una demanda que depende casi exclusivamente de la restauración». Por ello considera que «sin el apoyo del Fondo Europeo Marítimo de Pesca (FEMP), esta situación puede suponer la ruina para un sector muy importante para regiones como Galicia, e intensivo en mano de obra femenina».

Alegaciones o enmiendas

Este es uno de los cuatro puntos que los coordinadores de las distintas familias políticas de la Eurocámara han diseñado para enviar al comisario Sinkevicius. En función de la respuesta del lituano, decidirán si presentar o no enmiendas a su plan, que debería aprobarse en el pleno del próximo 16 de abril.

En el primer borrador del documento piden a la Comisión que revise la compensación por el cese temporal de actividades a aquellos que no han podido salir a faenar un mínimo de 120 días durante los dos últimos años y que la abra a los pescadores a pie, entre los que se encuentran los mariscadores. En segundo lugar, una ayuda al almacenamiento, para que no se beneficien tan solo aquellos que están afiliados a las organizaciones de productores. El tercer punto tiene una orientación lingüística: la Eurocámara pide que la Comisión compense a los acuicultores por una reducción de ingresos y no de producción. En último lugar, los parlamentarios instan al Ejecutivo comunitario a ser más flexible con los Estados miembro a la hora de usar el fondo de acuerdo a las necesidades específicas de cada país.

La lucha por que se entienda que su producto no es de primera necesidad

Mari Carmen Vázquez, patrona mayor de Lourizán, lamentaba ayer el desconocimiento que hay de la realidad del marisqueo. Los obligan a ir a trabajar porque forman parte de la cadena de abastecimiento alimentario, pero nadie en la Administración central acaba de captar el matiz de que su producto no es de primera necesidad. Y menos para una población confinada en una economía en hibernación y que no está para hacer «mariscadas no balcón». Si los mariscadores no van a trabajar es «porque non hai compradores», toda vez que el canal horeca, toda la hostelería, está cerrado. Admite que tienen algún que otro pedido, pero «non imos baixar 400 persoas para 2.000 quilos que poden encargar» y exponer así su salud y la de los suyos. Y por eso se empeña, como el resto de las cofradías en las que el marisqueo tiene un peso importante, en que se puedan acoger al cese de actividad por causa de fuerza mayor. Porque no tener clientes encaja en esas circunstancias. Como también se acomoda el hecho de que haya un virus suelto y no puedan atender las recomendaciones sanitarias.

Vázquez recalca, además, que ese concepto de fuerza mayor es algo por lo que cotizan en el seguro de todos los meses, por lo que no entiende esas reticencias a activar esa línea de ayudas. Sobre todo porque van a tener cerradas otras. Las de almacenamiento, por ejemplo. Su producto no es como el pescado, que se puede conservar y vender más adelante: «Non vas conxelar unhas ameixas para vendelas máis adiante», dice.

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