La lonja de Ribeira suspende las pujas físicas por un positivo en coronavirus

Las ventas serán directas vía telefónica para evitar el contacto en las subastas


ribeira / la voz

El positivo por coronavirus de un subastador perteneciente a una de las empresas auxiliares que operan en la lonja de Ribeira ha forzado a los gerentes a aplicar medidas más restrictivas, como es la suspensión, a partir del lunes, de las pujas presenciales.

La medida fue comunicada ayer por la tarde a los numerosos compradores que diariamente acuden a la rula, a quienes también se les dio a conocer la operativa de funcionamiento que regirá a partir de ahora. Las ventas serán directas, por vía telefónica, y los pedidos se entregarán de manera individual a cada comprador acreditado. Estos deberán esperar fuera del recinto y, cuando llegue su turno, serán avisados por teléfono y megafonía. Asimismo, los comercializadores de cada casa subastadora serán los encargados de gestionar el producto de sus embarcaciones. Estas, además, deberán traer el pescado ya seleccionado y clasificado, pues no podrán acceder al recinto.

Ya antes de decretarse el estado de alarma, los gestores de la lonja habían establecido medidas de control, limitando el acceso a las instalaciones y ampliando el espacio de la subasta para poder mantener la distancia de seguridad. Sin embargo, la rula de Ribeira -tercera de Galicia por volumen de pescado comercializado y quinta en facturación- congrega diariamente a gran cantidad de compradores, entre mayoristas y pequeños comerciantes. El sistema de Ribeira es todavía más restrictivo que el que se está aplicando en la lonja de A Coruña, que también ha suspendido las pujas de bajura y litoral. No así la de Gran Sol, en la que el número de operadores es menor.

El afectado

El miércoles por la noche, tras tener constancia del positivo de una persona que opera en el recinto, la compañía tomó la determinación de reducir al mínimo la presencia de personas.

El afectado trabaja para una de las vendedurías que, tras el cambio de modelo de gestión de la lonja de Ribeira se incorporó como empresa auxiliar. Según la explicación ofrecida por representantes de su compañía, el lunes llamó al número de emergencia habilitado para el coronavirus porque le dolía la cabeza y le picaba la garganta. Al parecer, no tenía fiebre y quienes le atendieron telefónicamente le indicaron que podía tratarse de un catarro.

Sin embargo, al día siguiente las molestias persistían y decidió hacer una consulta con un médico de una clínica privada. El facultativo le dijo que no fuera a trabajar y que iba a solicitarle una cita para realizar las pruebas del coronavirus. El miércoles, a las ocho de la tarde, llegó la confirmación de que el resultado era positivo.

Desde su empresa comentaron que se encuentra bien, aunque abatido por lo ocurrido: «Foi honesto e quedou na casa, outro podía calar a boca».

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