«El problema es el frío, pero es mejor que estar expuestos al contagio»

Compradores de la lonja de A Coruña hacen cola para recoger sus pedidos telefónicos u «on-line». El precio del pescado sigue cayendo


a coruña / la voz

Están acostumbrados a ver colas delante de su mostrador. Pero no a hacerlas para recoger su mercancía. La crisis del coronavirus está poniendo el mundo del revés. Introduciendo cambios que se asumen con toda docilidad y que en otra situación serían impensables. Porque ¿quién diría que una placera o un mayorista comprarían pescado sin poder verlo delante? Y, sin embargo, eso ha ocurrido.

El Muro ha tenido que reforzar las medidas para evitar la propagación del virus y por eso ha suspendido las subastas presenciales de los productos de la bajura y de litoral. Las pujas se realizaron ayer vía teléfono o por Internet a las casas subastadoras, que previamente habían informado a los clientes sobre las especies que tenían a la venta y las artes con las que habían sido capturadas, así como sobre su calidad. Y mayoristas y minoristas pujaron. Así, de oídas y leídas.

No fue la fórmula de venta el único cambio en los hábitos. También el horario es nuevo. Más madrugador. Mucho más. «Algunos estábamos aquí a las cuatro y media de la madrugada», contaba Manolo Cibeira, subastador de la lonja de A Coruña. Entraron en las salas en pequeños grupos, de 20 profesionales a lo sumo. Marcaban pescado y marisco con el nombre de los adjudicatarios y salían de la rula.

En el exterior, en las inmediaciones del cantil del muelle, pegados al mar, esperaban en fila los compradores, guardando el metro de distancia social que recomiendan las autoridades «El único problema es el frío que hace, pero preferimos esto y no estar todos juntos y arremolinados en el interior, exponiéndonos al contagio», dice Suárez, propietario de una pescadería.

También en grupos de 20 personas accedían al interior para hacer acopio de lo que se habían adjudicado y salían con sus cajas: «No podemos ni preparar el pescado aquí, como antes. Le ponemos un poco de hielo y nos vamos», comentaba otra pescadera.

Abastecimiento garantizado

Eso sí, a pesar de todas las dificultades, la pesca sigue pescando. Tanto que «no hay desabastecimiento de ninguna especie», comentaba Juan, minorista de la plaza de Lugo. De pescado, porque marisco sí falta, y mucho. También se echa de menos a clientes y a vendedores, pues muchos puestos han cerrado. «La gente no baja como antes a las plazas, tiene miedo al contagio, por lo que los puestos de marisco no se arriesgan a bajar al Muro a comprar, a no ser sobre pedido», dice Lucía, otra pescantina coruñesa.

Los exportadores también pudieron atender a sus clientes y enviar sus productos a los mercados centrales: Mercamadrid, Mercabarna, Mercazaragoza... y hasta a pescaderías de Huelva. Distinto es enviar al exterior: «Ya no podemos enviar pescado ni marisco a Italia, Francia, Grecia...».

El precio del pescado sigue cayendo en el Muro: el jurel del día no pasó de 0,55 euros el kilo y la xarda se quedó en 0,75

Emiliano Mouzo
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Flota del cerco en Oza Flota del cerco en Oza

Una veintena de barcos del cerco que operan desde el puerto coruñés ya decidieron amarrar. Los armadores de A Coruña continúan donando mercancía a los centros sociales

El Muro vivió su segunda jornada sin subastas presenciales y vendiendo el pescado vía teléfono y on line. Estas restricciones tienen como objetivo guardar la distancia social para evitar la propagación del virus COVID-19.

A pesar de estos cambios en la lonja, «decenas de años de subastas», las medidas fueron aceptadas por una unanimidad, aunque con algunas quejas: «Estamos viendo como algún subastador que también tiene pescaderías se llevan las mejores piezas y de la mejor calidad», ya que estos entran los primeros para marcar el pescado de sus pedidos, contaron varias placeras.

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