«Preferiría vintecinco Prestiges a isto»

El sector se siente desprotegido y exige que se decrete el paro por fuerza mayor para marisqueo y bajura


redacción / La voz

José Manuel Rosas, patrón mayor de Bueu y presidente de la Federación de Confrarías de Pontevedra, se veía anteayer completamente desbordado. «Preferiría 25 Prestiges e non isto». Porque cuando el petrolero vomitó frente a Galicia las 77.000 toneladas de crudo que llevaba en sus entrañas, al menos podía discutir cara a cara y dar golpes en la mesa para defender al sector. Pero este bicho obliga a estar en casa, «sin poder mirar cara a cara a que lle teña que dicir que o sector pesqueiro se sinte desprotexido».

No está cubierto por el decreto de cese de actividad porque se encuadra en el sector alimentario, que debe abastecer a la población de productos frescos. Pero no todo es blanco o negro. «O percebe, o rodaballo, a ameixa... non son de primeira necesidade». Tanto es así, que no se venden. «Non hai compradores». Y los que hay, «non ofrecen prezo». Por eso para el marisqueo, «que leva sen traballar dende o día 1 da crise», y flotas como el enmalle debe decretarse un paro colectivo, algo a lo que tienen derecho, porque para eso pagan en sus cotizaciones sociales. Y ¿quién debe decretarlo? «Pois non o sei. O que sei é que necesitamos protección e non nola están dando».

Desde el sector marisquero y su siguiente eslabón, los depuradores, han pedido tanto a la Xunta como al Gobierno que se decrete la suspensión de los planes de explotación amparándose en causas de fuerza mayor. Reclaman medidas como la supresión de los cánones por ocupación de Costas y Portos y la tasa por venta en lonja.

Otras acciones, admite el colectivo, requieren una modificación previa del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP), que debe ser adaptado para cubrir esta emergencia y contribuir a asegurar la liquidez a las empresas en un momento que, en el caso concreto de las depuradoras, lo necesitan ante la amenaza de los «vacíos de caja», derivado de los impagos de ventas ya hechas y de la falta de salida del stock que tienen en los viveros y que no puede volver a las playas.

Mar niega tener competencias

Pero la Consellería do Mar asegura que ya no tiene potestad para eso. Según interpreta, ya no tiene «competencias para pechar o marisqueo en Galicia de forma conxunta, pois é unha potestade que asumiu o Estado para si coa declaración do estado de alarma e por tratarse dun sector clave para o subministro de alimentos de calidade á cidadanía».

Los depuradores, que dependen del marisqueo, también piden un plan de rescate Lo más que puede hacer -y que ha hecho- es dar argumentos para que los subsectores más afectados puedan beneficiarse de medidas como «a prestación extraordinaria por cese de actividade». Para acceder a esas ayudas hay que justificar que la facturación ha caído un 75 % con respecto a la del semestre anterior. Y según datos de Mar, el marisqueo, «tanto a pé como a flote e mesmo o de recursos específicos», ha superado ese umbral. Así, en el informe se justifica que las ventas han caído más de un 77 % con respecto al semestre anterior. En cuanto a la flota de bajura, el porcentaje es algo similar: «un 74,62 % de perdas».

La Xunta está facilitando ese documento al sector para que «o utilice diante do ISM para xustificar o cese de actividade».

Con todo, Mar recuerda que la normativa autonómica permite que cada cofradía pueda solicitar el cierre o aplazamiento de la campaña y, una vez autorizada por la consellería, eso da derecho a solicitar la prestación por paro.

ERTE por fuerza mayor

Otra de las vías que explota tanto el marisqueo como la pesca es la parada por causas de fuerza mayor, dadas las dificultades para seguir las medidas recomendadas para evitar la propagación del coronavirus. De esta manera, las empresas podrían acogerse al ERTE, dado que ni en el punto de control del marisqueo, ni a bordo de los barcos es posible guardar la distancia de seguridad.

La incertidumbre agudiza la caída del precio del pescado fresco en las lonjas

s. serantes

La merluza de volanta de Gran Sol se desplomó en Burela y Celeiro a un euro el kilo

Barcos gallegos de gran altura, de altura, de litoral y de bajura continúan faenando, empeñados en cumplir su compromiso de suministrar pescado fresco, sano y sanitariamente seguro. Igual que ellos, el personal de las lonjas, los distribuidores, los transportistas y los pescaderos. Asisten con preocupación a un desplome de precios que perdura desde hace una semana. Este martes se ha agudizado, espoleado por la incertidumbre. Unos faenan sin saber cuánto les van a pagar y otros compran en lonja sin tener la certeza de que lo van a vender. Ninguno sabe cuánto podrá resistir, pero todos tienen claro que durante la crisis sanitaria, económica y social por el coronavirus, los productos del mar frescos son más necesarios que nunca.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

«Preferiría vintecinco Prestiges a isto»