Al consumidor le cobran el pescado fresco como si en las lonjas no cayesen los precios

La flota no podrá resistir si al menos no le pagan como antes


redacción / la voz

El primer día de confinamiento en Galicia por el coronavirus las pescaderías se llenaron. El lunes y el martes dela semana pasada, las cotizaciones en lonja se dispararon. Desde el miércoles han caído a la mitad de lo habitual, y ayer lunes variaron poco. Sin embargo, a los consumidores siguen cobrándoles el pescado fresco casi igual que antes del desplome de precios en las rulas.

Tripulaciones, armadores y gestores de rulas lamentan que el esfuerzo del sector por seguir suministrando pescado fresco, saludable y sanitariamente seguro no les permita mantener ingresos. Alertan de que, si no repuntan los precios, se verían obligados a amarrar porque perderían dinero, más que por la imposibilidad de prevenir a bordo contagios de coronavirus.

Desde distintos puertos españoles se han alzado voces quejándose porque los precios en pescadería no estén en sintonía con los de la lonja. Admiten que los márgenes comerciales pueden requerir un plus en la actual situación de incertidumbre, porque nadie sabe si lo que compra en la rula podrá venderlo en la tienda. Por esa misma razón abogan por ajustarlos al valor de origen, para mantener la demanda y no echar para atrás a consumidores cuya capacidad económica limita la crisis del coronavirus.

A 2,5 en lonja, a 9 en pescadería

Las críticas de los pescadores por la diferencia entre lo que ellos perciben y lo que pagan los consumidores se repiten por todo el litoral gallego y español. Entre los numerosos ejemplos que podrían citarse, la merluza fresca, el pescado preferido en España. Desde los puertos lucenses de Celeiro y Burela salieron este lunes unos 140.000 kilos, las descargas de 9 barcos de Gran Sol. La lonja viveirense que gestiona Puerto de Celeiro subastó unos 80.000 kilos, a medias de entre 2,48 y 2,94 euros, la mitad de lo habitual. También se pagaron poco, de 3,35 a 4,80, los 60.000 kilos rulados en la que rige Armadores de Burela. No quedó ni uno sin vender, la afluencia de compradores fue la normal y la mercancía salió hacia mercados de distintos puntos de España. Cadenas de distribución, supermercados y pescaderías tradicionales los ponen este martes en sus mostradores. Hasta entonces no será posible saber si se mantienen las diferencias de la semana pasada, cuando en supermercados próximos a esas dos lonjas la merluza oscilaba entre 8 y 12 euros el kilo, pero al pescador se la habían pagado a 2 y menos.

Cuando las importaciones de pescado fresco se han reducido por las restricciones del coronavirus, de las cotizaciones en primera venta dependerá que la flota gallega siga abasteciendo a mercados de toda España.

Por lo pronto, en su comparecencia de ayer, el ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, admitió ayer que dadas las dificultades que la flota artesanal, sobre todo el cerco, tiene para cumplir las medidas sanitarias y tras unas menores ventas es posible que acaben amarrando. De hecho, sobre todo en el Mediterráneo y Andalucía, cada vez hay más barcos parados.

Planas negocia con la UE ayudas para paros temporales

En su comparecencia al lado del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, Luis Planas explicó que tras un primer momento de acopio de alimentos básicos, incluido el pescado y sus conservas, el consumo se ha estabilizado y se espera que disminuya en los próximos días. Admitió que el cierre del canal horeca ha hecho especial mella en productos como «el cordero, la ternera, la pesca fresca o la flor cortada». Ahora bien, no aludió a la posibilidad de que incluir a estos subsectores en el decreto de cese de actividad. Ni de si el sector de la pesca se puede acoger a los ERTE dada la imposibilidad de cumplir las medidas de prevención. Sí, dijo, sin embargo, que se está tratando de que las paradas temporales se financien con el FEMP (Fondo Europeo Marítimo y de Pesca) y de que las capturas que ahora no puedan hacerse puedan hacerse el año que viene.

Por su parte, la Xunta facilitó a los mariscadores argumentos para pelear ante el Estado la prestación por cese de actividad, dado que su facturación ha caído más de un 77 %. Ahora bien, Mar aduce que no está en su mano cerrar el marisqueo una vez que se ha decretado el estado de alarma.

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