El año que hasta los podólogos se conjuraron contra el sector pesquero

Las advertencias sobre el riesgo de gota por comer marisco fueron el colmo tras alertas sobre cadmio, anisakis y mercurio


redacción / la voz

Comer pescado es saludable. Lo dicen médicos generalistas, cardiólogos, nutricionistas y hasta la Aesan (Agencia Española de Seguridad Alimentaria)... Es uno de los pilares principales de la dieta mediterránea, la única de la que hay evidencias científicas de que reduce los riesgos cardiovasculares. Así que no es por capricho que se aconseje incluirlo en la dieta al menos dos veces por semana. Una cantidad que el Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón eleva a tres o cuatro raciones. Y si dos de ellas son de pescado azul, mejor, por eso de que tiene ácidos grasos poliinsaturados y por su alto porcentaje de proteínas de alto valor biológico.

Y, a pesar de todos esos mensajes positivos, el consumo de pescado retrocede en general, y en momentos -y productos- concretos en particular. El año pasado hubo varios de esos momentos. Y casi todos coincidieron con algún consejo o recomendación lanzado por la Aesan -dependiente del Ministerio de Sanidad-, que en el 2019 puso en varias ocasiones el ojo en los productos marinos. «Demasiadas», apuntan con suspicacias desde el sector pesquero.

Anisakis

Una pesadilla para la merluza. Fue hablar la Aesan y, en contra del dicho, no subió el pan, pero bajó la merluza. Esa fue la primera crisis para el sector, cuando al organismo que vela por la salud de los ciudadanos con sus consejos sobre consumo alimentario se le dio por renovar sus recomendaciones sobre el anisakis. No dijo nada nuevo, más que recordar las pautas de prevención, pero en una sociedad con la sensibilidad que roza la hiperestesia -y no solo en cuestiones de bienestar y salud-, ese simple recordatorio bastó para agitar de nuevo un fantasma que incluso ha cambiado los hábitos de compra de pescado de los españoles, pues, según un informe de AECOC, el 76 % del producto que se compra en fresco acaba en el congelador. Pero eso sería incluso asumible para el sector si no fuera porque se resintió el consumo. El de pescado en general y el de merluza en particular. De nada sirvió que su consejo fuese encabezado por un Comer pescado es seguro y saludable, para tras dos puntos aclarar que el anisakis es muy fácil de evitar. Las ventas cayeron en picado. Y la cotización de la merluza -que se ha llevado toda la fama de un parásito que también afecta a otras especies-, se desplomó. De los 4,27 euros de media a los que en enero se vendía en fresco en las rulas gallegas, bajó en febrero a 2,98. El precio de la especie comenzó a recuperarse en agosto, para no reponerse hasta en septiembre, donde la media fue de 4,58 euros el kilo.

túnidos y grandes peces

El susto del mercurio. El nuevo sobresalto, que cerró la glotis de los ciudadanos al pescado, sobre todo al atún, al pez espada, marraxo y otros grandes peces, fue la recomendación sobre el consumo de pescado por presencia de mercurio. Aquí no se limitó a recordar los consejos de que determinados grupos de población, como que lo eviten los niños menores de 3 años o las embarazadas, sino que elevó hasta los 10 la edad en que desaconseja la ingesta de aquellos pescados y lo extendió a las mujeres que estén planificando quedarse embarazadas. Además, rebajó las cantidades que deben consumir los niños de 10 a 14 años, a los que aconseja no comer más de 120 gramos al mes. ¿Consecuencia? «De unha semana para outra o prezo do peixe espada e da quenlla baixou entre un 20 e un 50 %», apunta Sergio López, gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Lugo (OPP-7). Ni que decir tiene que el sector saltó como un resorte, calificando de «desproporcionadas y generadoras de una alerta infundada» la revisión de la Aesan. Esa fue la reacción de la patronal pesquera Cepesca, pero la de la conservera, Anfaco, para la que el atún es un pilar fundamental, contraatacó con estudios que sostienen que el selenio condiciona la actividad esencial del mercurio en el organismo y, por tanto, no existiría un riesgo siempre que el aporte del primer mineral sea superior o equilibrado respecto del metal en el alimento. Eso explicaría que los altos niveles de mercurio detectados en «algunos grupos específicos de consumidores en estudios de España -teóricamente derivados del consumo de pescado-, no se traduzcan en efectos perjudiciales para la salud humana, siendo uno de los países con mayor esperanza de vida». Aparte de aquel otro que concluye que la media ponderada de mercurio en conservas de atún, no alcanza ni la tercera parte del máximo legal permitido.

pez mantequilla

Menos incidencia. Se trata de un pescado no muy implantado entre las referencias de la pesca española que a unos sienta bien y a otros no tan bien. Unos pueden tener trastornos gastrointestinales tras ingerirlo y otros, comiendo la misma cantidad, salir de rositas. La misma Aesan admite que no hay suficiente información científica para explicar esas diferentes sensibilidades y no se puede establecer un nivel de ingesta seguro, pero por si acaso ofrece una serie de consejos para su tratamiento y aclara que no es tóxico, que está permitida su comercialización si está envasado, embalado y correctamente etiquetado, con advertencias sobre el riesgo relacionado con la presencia de sustancias con efectos gastrointestinales adversos.

gambas y crustáceos

Sin «chuchar» la cabeza. A las puertas de las Navidades, una de las épocas de mayor consumo de pescados y mariscos, los medios recuperaron el consejo de Aesan de «limitar, en la medida de lo posible, el consumo de la carne oscura de los crustáceos, localizada en la cabeza, con el objetivo de reducir la exposición de cadmio». Se trata, como el mercurio, de un metal pesado, que se encuentra en el medio ambiente, y que los crustáceos acumulan en el hepatopáncreas, que tienen en la cabeza. El cadmio es tóxico para el riñón y puede causar disfunción renal y, a la larga, incluso cáncer. Ahora bien, para superar los niveles de cadmio permitidos chupando cabezas de gamba «terías que comer toneladas» del crustáceo.

marisco en general

El riesgo de gota. Y por si no fuesen suficientes las recomendaciones de la Aesan, justo en vísperas de Navidades, van los podólogos de Galicia y, a través de su colegio, recuerdan que los ataques de gota son una de las afecciones más comunes de los pies durante estas fiestas. ¿Consejo? Beber menos alcohol y reducir el consumo de marisco, señalando como factores de riesgo «algunos mariscos y el pescado azul». Fue el colofón a un año de consejos que el pescado sufrió en sus carnes.

Suspicacias sobre la oportunidad del momento en el que se lanzan los consejos

El hecho de que las recomendaciones al respecto del consumo de alimentos pesqueros surjan en el momento más (in)oportuno levanta suspicacias en el sector pesquero. Porque, «que é iso de lanzar un consello sobre as cabezas das gambas xusto no Nadal?», reflexiona Sergio López. Se entendería si realmente hubiese un riesgo sanitario, pero no en un caso en el que para superar los niveles de cadmio recomendados hay que comer toneladas de gambas y comerlas a diario. Y lo peor, que no se trataba de una recomendación nueva, sino que «quince días antes de las Navidades se hizo circular entre los medios de comunicación una nota de la Aesan del 2011», explica Javier Garat.

Es precisamente la oportunidad del momento, «o fondo e a forma de asustar» lo que hace sospechar al sector pesquero de que haya intereses ocultos en todos esos consejos. Ya no de la Aesan, sino de quien se encarga de difundirlos. Lo que sí, «a Aesan ten que buscar outra estratexia de comunicación», pues la actual no hace más que «asustar» a la población, apunta López.

Esta será una de las cuestiones que el sector pesquero expondrá a la agencia dependiente del Ministerio de Sanidad en la reunión que ambos mantendrán mañana. La inquietud principal que ha llevado a convocar este encuentro es la alarma, para el sector infundada, que ha generado con su alerta sobre el pescado y el mercurio y sus recomendaciones. «A base científica que sustenta esa mensaxe é dubidosa, sobre todo cando hai estudos a nivel internacional que o contradín», dice López.

Más beneficios que riesgos

El sector pesquero siente impotencia porque calan antes los mensajes alarmistas que otros que demuestran y avalan los beneficios del consumo del pescado. Sin ir más lejos los de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), que en el 2014 concluyó que «el consumo de 3-4 raciones por semana durante el embarazo había sido asociado con mejores resultados en el desarrollo neurológico en niños, comparado con la ausencia de consumo de pescado».

En eso incide la patronal Cepesca, que recuerda que «los beneficios del consumo de pescado superan a los potenciales riesgos, siempre que se realice como parte de una dieta equilibrada y que recoja la ingesta variada de distintas especies de pescado blanco y azul».

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