La dirección de Isidro 1952 prohíbe que la plantilla en huelga entre a trabajar

En vísperas del concurso de acreedores, la firma esgrime que solo sabía del paro


la voz

Un día después de la primera jornada de huelga contra un ERE que el comité considera fraudulento y tres días antes de entrar en un concurso de acreedores más que probable, la dirección de la empresa Isidro 1952, antes Isidro de la Cal, prohibió ayer la entrada de los trabajadores a las instalaciones del polígono Espírito Santo, donde mantiene la mayor planta de procesado de sushi de España, en el municipio coruñés de Cambre.

Los operarios llevan sin cobrar desde mediados de noviembre y a las 4.30 horas de ayer se disponían a incorporarse a sus puestos para echar a andar el primer turno, cuando un vigilante de seguridad les cerró el paso en la entrada de la planta y derivó cualquier decisión a lo que ordenaran cuatro personas «que tenía apuntadas en una lista y que, según les explicó, dirían quién podía pasar y quién no», señaló la presidenta del comité, Olga Rodríguez, que levantó acta del percance y anunció una denuncia en la Inspección de Trabajo. A media tarde, un portavoz de la empresa objetó que «oficialmente» solo tenían constancia de que la plantilla había convocado una huelga y que en todo caso estarían «encantados» de que los empleados fueran a trabajar.

Sin salarios desde noviembre, la plantilla encara los últimos días en fase preconcursal Isidro 1952, propietaria de las dos únicas piscifactorías de besugo del mundo, junto con rodaballo, en Lorbé (Oleiros) y Valdoviño, y tres más de trucha en Carballo, Baio y Louro (Muros), no ha conseguido remontar el bache financiero en el que se encuentra desde su constitución, fruto de la transformación de la mayorista de pescado fresco Isidro de la Cal en una firma de procesado de productos marinos. Según los representantes de los trabajadores la compañía, acumulaba a finales del año pasado una deuda de 78 millones de euros que, sumada a la caída de ventas y al fracaso de las conversaciones con varios fondos de inversión para inyectar capital a la empresa, llevó a la dirección a acogerse el 12 de septiembre al preconcurso de acreedores y presentar un ERE sobre 136 de sus 223 trabajadores a fin de salvar la actividad.

Sin salarios desde noviembre, la plantilla encara el último fin de semana amparada por ese período de gracia para resolver la insolvencia que termina el domingo y que, de no mediar un recurso de última hora, abocará a Isidro 1952 a entrar en concurso de acreedores y pasar a ser gestionada por un administrador concursal.

La Xunta se comprometió el 27 de diciembre a seguir de cerca el conflicto laboral y la situación de las piscifactorías, y el próximo miércoles volverá a mantener un encuentro con el comité, que ha denunciado la incorporación al ERE de trabajadores temporales, jubilados e incluso de personas que ya no forman parte de la firma.

«Estamos en contacto permanente e a disposición dos traballadores, aos que se lles prestará apoio xurídico no proceso», confirmaron ayer fuentes de la Consellería de Economía, a la vez que avanzaron «os primeiros contactos coa empresa, á que se lle pediu información sobre as alternativas que ten para dar viabilidade ao proxecto».

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