«Os peixes, non falas con eles, pero casi»

Una emocionada conselleira de Mar insta a los ministros a tomar decisiones con cabeza, pero también con corazón

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«Galicia, by the sea» Mar exhibe en la capital belga un vídeo que muestra el lado socioeconómico de la pesca

bruselas / e. la voz

El sector pesquero gallego no necesita disfrazar a nadie de Neptuno o Poseidón para remover conciencias. Conmueve solo con su realismo. Hasta a la propia conselleira de Mar, Rosa Quintana, que ayer, en la premier del vídeo Galicia, by the sea en Bruselas, tuvo que detener su presentación en varios momentos para coger aire y secarse las lágrimas, emocionada con las frases de los protagonistas, profesionales de pesca en la vida real, no aficionados al arte dramático.

Porque Galicia recurrió a sus propios marineros, mariscadoras, rederas, pescantinas y allegados para rodar esa proyección con la que quiere dar a conocer a los Veintiocho ese rostro socioeconómico de la pesca que pocas veces da la cara, pero que está ahí. Gente que vive del mar y que cada diciembre tiembla con la vista puesta en Bruselas por las decisiones que allí se puedan tomar. Y las que deben adoptarse la semana que viene pueden ser letales para el sector: pérdidas que rozan los 90 millones de euros y que impactan de lleno en las economías familiares de 3.700 tripulantes afectados por los recortes previstos para la merluza (-20 %) y para el jurel (-48 %).

Por eso Quintana insistió en la importancia de que las resoluciones se tomen con «cabeza, teniendo en cuenta los argumentos científicos, pero también con el corazón». Y ese órgano tan sensible no puede permanecer imperturbable ante frases como «Os peixes, non falas con eles, pero casi» o «Se non nos salen escamas, é porque a pel non o permite». Por no decir el testimonio de quien empezó a ir al mar con ocho años o el que atestigua que su padre, con un barco de ocho metros, dio de comer a once hijos y en su casa jamás se pasó hambre. Imposible no conmoverse con la viuda del patrón del Sin Querer 2, fallecido el pasado diciembre junto a tres compañeros: «O meu home tivo un accidente, pero tamén o puido ter en terra; non lle vou dicir agora a meu fillo ‘ti non vaias máis ao mar’»

Cadena larga y nutrida

«O mar é unha cadena; se a rede rompe, ao final rompe todo». En Galicia esa cadena es muy larga: de las 81 actividades de su economía, 64 están vinculadas con la pesca. Nutrida también lo es un rato: 20.000 personas que viven del mar de forma directa y 80.000, los empleos inducidos. Por eso son los profesionales del mar los primeros interesados en la conservación y el buen estado del medio marino, «para que siga dando vida y riqueza», apuntó la conselleira.

«O mar é unha cadena; se a rede rompe, ao final rompe todo» Como bióloga marina que por formación es, sabe «que no es fácil calcular la biomasa» y que para conocer el estado real de las poblaciones se necesita de los pescadores. Y estos podrían ser un bien escaso en un futuro no muy lejano. Porque, a diferencia de otros sectores económicos, en los que si en tiempos de crisis se cierran empresas, otras ocuparán su sitio en tiempos de vacas gordas, «cada vez que se desguaza un barco, no va a haber uno nuevo en su lugar». Se pierde así «la posibilidad de relevo generacional y aumentan las posibilidades de que haya que depender de terceros países para faenar en nuestras aguas», dijo la conselleira ante un público compuesto por eurodiputados, personal de la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG-Mare), representantes de otras comunidades autónomas, de la representación permanente de España en la UE y gentes del sector de otras regiones de Europa.

Quintana cree necesario un cambio de paradigma y que los ministros conozcan el alcance de sus decisiones en función de una triple dimensión: medioambiental, por supuesto, pero también económica y social.

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