La pesca española, la «más vigilada», pide igualdad en la UE al sancionar y aplicar el veto a los descartes

La vicejefa de la Agencia de Pesca espera que el futuro reglamento de control ponga fin a diferencias entre países «que no pueden ocurrir»


burela / la voz

Tras el primer año del veto total a los descartes, pescadores, dirigentes públicos y la Agencia de Control de la Pesca coinciden en las dificultades de aplicar una normativa impuesta por la UE sin tener en cuenta la compleja realidad del sector. «La norma más estricta del mundo», en palabras de Rafael Centenera, subdirector español de Caladero Nacional y Aguas Comunitarias, representa «unha seria ameaza para a viabilidade da flota», opina Pablo Fernández, jefe de la Consellería do Mar en A Mariña. Su «impacto muy grande» lo reconoce María Cristina Morgado, vicejefa en la Agencia de Control de la Pesca, quien comparte con el sector español, el «más vigilado», la demanda de «corregir las diferencias» al aplicarla y sancionar en los países comunitarios.

La reclamación de una «aplicación uniforme» la reiteró Sergio López, gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Lugo, en una jornada sobre descartes celebrada ayer en Burela. Compete a los Estados la inspección, explicó Morgado, quien considera «fundamental» que el futuro reglamento de control ponga fin a algo «que no puede ocurrir». Se refiere a lo que Centenera ve como «diferencias entre países» al velar por el respeto a una «normativa brutal que está para quedarse» y, en su opinión, acabará «teniendo un efecto positivo sobre el recurso».

Según Morgado, en el Báltico, en el mar del Norte y en aguas occidentales de la UE han comprobado «niveles bajos de cumplimiento» del veto a los descartes, «en particular para las artes de arrastre demersales». Por eso en la «flota de más riesgo» la opción para hacerlo respetar será ese Gran Hermano que rechaza la flota: cámaras a bordo y sensores. Centenera reprocha a la flota «no estar anotando» en sus registros de capturas todas las excepciones ni todas las flexibilidades de la obligación de desembarque. Sin esos datos, advierte, será más complicado negociar con la UE medidas pensadas para facilitar la pesca y, al mismo tiempo, la reclamación de más cuotas. «No se anota porque no se pesca o por miedo a hacerlo mal» y ser penalizados, se defendieron armadores. Porque «produce sarpullidos» ver el consumo español de algunas cuotas, Centenera avisa: «No consentiremos que sobre una cantidad indecente».

La raya santiaguesa no sobrevive en el Cantábrico noroeste, pero el besugo sí

 

 

El veto a los descartes obliga a registrar y traer a puerto, descontándolos de sus cuotas, todos los pescados con topes de capturas. Entre las muchas excepciones a su controvertida norma, la UE permite devolver al mar aquellas cuya supervivencia acreditan informes científicos. Este año es posible con la cigala en el arrastre, «que no se está anotando en el Cantábrico», censuró Centenera, y con la raya en todas las artes, aunque «no se está anotando mucha». Desde enero la raya santiaguesa «será un problemón», porque en el Cantábrico noroeste no sobrevive, aunque en Gran Sol sí. Según Centenera, se podrá devolver el besugo. En el foro de Burela, Genma Laso, de Inxenia, expuso «infinitas posibilidades de valorización» de los descartes.

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