La Comisión cree precipitado hablar de impacto negativo y aboga por poner cámaras a bordo


La Comisión Europea ha escuchado atentamente el testimonio de los representantes del sector y de los eurodiputados de las distintas formaciones políticas. Sin embargo, se ha mantenido firme en su defensa a la obligación de desembarco, amparándose en las 11 recomendaciones que publicó el Ejecutivo comunitario y en «la concienciación de la norma».

Ante la avalancha de peticiones por parte de la industria de analizar objetivamente el impacto de este instrumento, Bruselas ha insistido en que no cuenta con datos fiables y, por tanto, «es muy difícil evaluar si ha habido cambios o no el mar en el último año». La representante de la institución ha subrayado que este es el primer año que se hace una evaluación de la obligación de desembarco (OD) y «es muy pronto para valorar si hemos reducido o no la pesca no deseada a través del arte selectivo».

El Ejecutivo comunitario ha defendido la necesidad de implicar a los Estados y a los consejos consultivos, industria y oenegés, para mejorar «los problemas de control y aplicación en el mar del registro y notificación de capturas». Ha aprovechado para lanzar un dardo envenenado a los socios y al sector, pidiendo su apoyo para la propuesta de obligación de los barcos de llevar un circuito cerrado de televisión: «Estamos trabajando en mejorar el reglamento de control con este instrumento a distancia beneficioso para todos».

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