Salarios más altos y más tiempo en casa podrían atraer jóvenes a la pesca

Reproches en Celeiro a legisladores que miran más por el mar que por los marineros

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Celeiro llena en sus jornadas de pesca

la voz

«Las personas son lo fundamental en la pesca, pero los políticos y los legisladores se han centrado más en el aspecto medioambiental que en el socioeconómico». La reflexión del sindicalista Juan Manuel Trujillo, responsable de pesca en CC.OO. y en la Federación Europea de Transportes, pone el dedo en una de las llagas del sector: la escasez de tripulantes. Ni a los alumnos de las escuelas náuticas les motivan las actuales condiciones, hasta el punto de que 715 estudiantes de 7 centros españoles se forman pensando en la mercante o en la navegación de recreo. Prefieren evitar la pesca porque es una profesión de las más peligrosas, dura, que obliga a estar lejos de casa y, aun así, «no está lo suficientemente bien remunerada para el esfuerzo que supone».

Trujillo dio cuenta de esas «conclusiones muy críticas» en las Xornadas de Pesca de Celeiro, en Viveiro. En ese mismo foro, el popular Millán Mon, portavoz de Pesca del PP en el Parlamento Europeo, considera el relevo generacional como «uno de los grandes desafíos» del sector. Según Trillo, por «la negligencia» de las autoridades comunitarias «en la promoción de condiciones de trabajo dignas», los armadores han tenido que recurrir a migrantes de países terceros «que a menudo terminan trabajando incluso dentro de la UE en condiciones precarias».

Mano de obra extranjera

Sin mano de obra extranjera, muchos barcos deberían amarrar, por lo cual sindicalistas como Trujillo aceptan recurrir a inmigrantes, aunque «en las mismas condiciones» laborales, sociales y asistenciales que los españoles. En su opinión, «España es la que mejor protege a los pescadores», pero ha llegado la hora de seguir avanzando para mejorar las condiciones. Ya que según los armadores los sueldos son más elevados que en otras profesiones, el sindicalista aboga por algo que comparte el popular Millán Mon: «Mejorar las condiciones de seguridad y habitabilidad a bordo, para que la pesca sea más atractiva; no para pescar más, sino para pescar mejor».

Trujillo también sugiere velar por que las «agencias de colocación privada les hagan contratos decentes a los migrantes». Para evitar «abusos laborales identificados», aunque no citó a España, pero también para que, a quien captura el 60 % del pescado que entra en la UE, «se le exija lo mismo que a los europeos».

El «Gran Hermano» a bordo levanta ampollas en la flota 

Ya está a bordo y ha llegado «para quedarse», sostuvo en Celeiro Gabriel Gómez, director general de Marine Instruments. Conocido popularmente como el Gran Hermano, el control de la pesca con cámaras de vídeo levanta ampollas en la flota. Aunque «lleva más de veinte años» en barcos de gran altura, empresas como Marine Instruments prueban la observación electrónica en un pincheiro de Celeiro, en dos espaderos de A Guarda y, en la pasada costera, en dos boniteros.

Prueba de que la flota asume una medida de control que la incomoda, pero la Comisión de Pesca de la UE la defiende para que se cumpla la prohibición de los descartes. «Es un tema polémico», admitió en Celeiro el eurodiputado Millán Mon. Incluso Gabriel Gómez lo reconoce: «A nadie nos gusta que nos estén observando mientras trabajamos». Sin embargo, defiende su utilidad para estimar capturas y tamaños, verificar el veto a los descartes o identificar capturas accidentales. Con la máxima de «preservar la privacidad de la tripulación, porque no estamos para ser el Gran Hermano», propone sacarle más partido: «Que no sea solo una herramienta de control, sino que ayude a mejorar la valoración del sector como herramienta de selectividad, transparencia y competitividad»

Quienes viven del pescado fresco se conjuran contra el «alarmismo» con el anisakis

En tres de las nueve ponencias del congreso de Celeiro se habló del anisakis, el parásito del medio marino que aflora periódicamente en prensa y redes sociales minando la imagen de los productos del mar frescos, restándoles valor y retrayendo su consumo. Todos lses eslabones de la cadena mar-industria se conjuran contra el «alarmismo y la desinformación» que siembra dudas sobre la seguridad sanitaria del pescado.

No hay riesgo para la salud si se cocina al menos un minuto a sesenta grados o más y, en caso de consumirlo crudo o semicrudo, debe congelarse cinco días al menos a 20? bajo cero, lo que solo es posible en frigoríficos de tres estrellas o más.

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