Viejos lobos de mar contra Noruega

Exmarineros gallegos sin pensión llevan al país nórdico ante la corte de derechos humanos por discriminación


redacción / la voz

Un marinero noruego y otro gallego están enrolados en el mismo barco con análogo contrato. Ambos realizan igual trabajo, cobran idéntico salario, pagan similar cuantía en impuestos y, sin embargo, una vez retirados laboralmente, el noruego recibe una pensión de jubilación y el gallego no. Si eso no es discriminación, que venga el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y lo diga.

Para Marius Reikerås, abogado noruego especialista en derechos humanos, no cabe duda de que Noruega cometió una discriminación con este colectivo, como por otra parte ha hecho y está haciendo con muchos otros. Pero en el caso de los marineros españoles que trabajaron en buques mercantes noruegos antes de 1994 sin que se les permitiese beneficiarse de su sistema de protección social lo tiene clarísimo. Tanto, que incluso sostiene que las autoridades noruegas han «incumplido deliberadamente los derechos humanos» y, aún por encima, «no se han tomado [el caso] en serio» cuando se llevó ante la Justicia noruega.

Por eso no ha dudado en hacerse cargo de una causa que él mismo definió como «probablemente el mayor escándalo legal en la era moderna» y se mostró convencido de una victoria en la corte europea, no en vano fue la misma Comisión de Peticiones de la Comisión Europea la que recomendó a Long Hope recurrir a esa instancia en el caso de que no se consiguiera firmar un convenio bilateral para reparar esa «injusticia social grave».

Reikerås formalizó la demanda individual contra Noruega el pasado día 5. Así lo anunció ayer en rueda de prensa en A Coruña, al lado de varios demandantes, del portavoz de la Asociación Long Hope -que también firma la denuncia en nombre de otros 212 afectados-, y del profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidade da Coruña Xosé Manuel Carril, asesor del colectivo desde antes de iniciar toda la pelea judicial.

Artículos vulnerados

De hecho, la denuncia que el experto en derechos humanos ha elevado a Estrasburgo se fundamenta en los argumentos que el profesor de la UDC había marcado desde el minuto uno: que Noruega vulneró el artículo 1 del protocolo adicional al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales -el derecho a la propiedad y una pensión tiene ese sentido- puesto en relación con el artículo 14 del texto, que es el de prohibición de la discriminación. Es decir, que Noruega vulneró los derechos humanos al privar a los gallegos de su derecho a recibir indemnización por jubilación porque no residían en el país, mientras que sus nacionales que tampoco vivían en suelo nórdico sí gozan de esa pensión.

Pero, además, Reikerås sostiene que el Estado escandinavo vulneró nuevamente el convenio durante la tramitación de las demandas del colectivo en Noruega (artículo 3 vinculado al 13 que garantiza la tutela judicial efectiva), aparte de que tampoco tuvo demasiado en cuenta el artículo 8, de protección a la vida familiar, al dejar sin pensión a viudas y huérfanos.

«Coraje y tesón»

El letrado noruego ensalzó el coraje y tesón de los miembros de Long Hope, una valentía que, dijo, ya quisiera para los ciudadanos noruegos. A Marius Reikerås, que no alberga dudas de una resolución positiva, no le cabe duda de que la lucha por la justicia de los exmarineros gallegos será beneficiosa también para su país, y recordó que Noruega, un territorio de 5 millones de habitantes tiene 32 causas en la corte de Estrasburgo cuando España, con más de 40 millones, tiene 16.

El posible fallo a favor gana peso porque, recordó el abogado, Noruega perdió un caso similar en el 2013, también en el Tribunal de Derechos Humanos, por no dar protección a los buzos de las plataformas del mar del Norte, discriminados por no tener nacionalidad noruega.

El abogado pide que se dé prioridad al caso por la edad avanzada y la salud de los afectados

Cuando inició el imperativo vía crucis judicial en Oslo -porque agotar la vía jurídica en Noruega era penitencia obligatoria antes de llegar al Tribunal de Derechos Humanos-, Long Hope actuaba en nombre de 226 afiliados y de 43 familiares de fallecidos. En la que se presentó el día 5 en Estrasburgo representa a 212. Los demandantes no son, precisamente, chavales. Son personas ya jubiladas, algunas de avanzada edad y precaria salud que no pueden permitirse muchas más dilaciones. Y por eso de que «la Justicia si llega tarde no es verdadera Justicia», el abogado noruego incluyó en su demanda la petición de que se dé prioridad a este caso que, entre unas cosas y otras, tiene por delante entre un año y medio o dos de tramitación.

España se personará

El portavoz de Long Hope, Alberto Paz, anunció que el Gobierno español les trasladó en una reunión celebrada el jueves que «vai dar un paso ao frente» y se va a personar en la causa de los ex marineros españoles -en su mayoría gallegos-. No esperaba menos, por otra parte, dado «que non somos apátridas» y confía en que se materialice ese compromiso.

En ese encuentro, también analizaron en qué punto se halla la vía diplomática, la negociación de un convenio bilateral para resolver la cuestión de las pensiones. Y está en punto muerto después de que Noruega hiciese «una oferta económica piollosa» y diese plantón a España el día en que estaba fijada la reunión. Paz expuso que ya no se trata de negociar indemnización, sino que ahora lo que quieren es «xustiza social».

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