Enterrado en Noia el marinero del Divina del Mar

Decenas de personas despidieron a José Manuel Campelo que recibió sepultura en O Obre

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Un marinero fallecido tras embarrancar un pesquero al lado del Castro de Baroña El accidente tuvo lugar de madrugada

Ribeira / La Voz

El accidente del Divina del Mar se convirtió en tragedia al fallecer uno de sus tripulantes, José Manuel Castelo Gudín, Pichón, de 48 años y natural de Noia. El hombre fue enterrado esta tarde en el cementerio parroquial de Santa Mariña de O Obre. Decenas de personas acudieron al funeral que tuvo lugar en la iglesia de San Martiño.

La salida del cadáver del tempo fue uno de los momentos más emotivos tanto para la familia como para los amigos, conocidos y compañeros. Una de las personas más afectadas era el patrón del barco, Iván Carreño.

El suceso causó una gran conmoción en las localidades de Noia y Porto do Son donde el marinero era muy conocido. Entre los asistentes al sepelio se encontraban la directora xeral de Pesca, Mercedes Rodríguez, los alcaldes de Porto do Son y Noia, Luis Oujo y Santiago Freire, respectivamente, así como representantes de las cofradías de la zona.

Los nueve tripulantes del barco estaban a bordo cuando fue a parar encima de las piedras. Nada más chocar dieron la voz de alarma acudiendo a su llamada varias embarcaciones que estaban en las inmediaciones. Tres de los marineros saltaron entre los cuales estaba José Manuel Campelo, cuyo cuerpo fue recuperado varias horas después de que se produjera el accidente en una zona muy próxima a donde estaba el cerquero encallado. Los otros fueron rescatados por los barcos.

La noche del lunes no había sido demasiado buena para la flota del cerco de Portosín. La mayoría de los barcos regresaban a puerto con las bodegas casi vacías después de una jornada en la que habían estado pescando frente a Fisterra. Algunas naves navegaban cerca de tierra viendo la posibilidad de dar con algún banco de jurel, entre ellas, el Divina del Mar. Sobre las cuatro de la madrugada de ayer, en la radio de los puentes de todos los cerqueros que estaban por la zona se escuchó una estremecedora llamada de auxilio: «Vídeme axudar, que embarranquei»Era la frase del patrón Iván Carreño, a su vez patrón mayor de la cofradía de Portosín, que iba al timón en el puente y con ocho marineros a bordo.

El barco había encallado encima de unas piedras poco después de las cuarto de la madrugada, al lado del Castro de Baroña. Nadie se explicaba en la mañana de este martes, junto al lugar del suceso, qué podía haber pasado para que fuese a quedar encima de las rocas. El vicepatrón mayor del pósito de Portosín, Isaac Gaciño, comentó que no era normal que fuese a encallar a esa zona y achacó el accidente a una avería, posiblemente. Algunas fuentes señalaron que la mayor parte de la tripulación iba descansando y cuando se dieron cuenta, el barco ya estaba atascado en una zona rocosa y de difícil acceso.

A salvo

La situación a bordo no fue nada fácil y los nervios pasaron factura entre algunos marineros. Ya con el barco bailando encima de las piedras, lo primero en que pensaron fue en ponerse a salvo. Al parecer, tres se habrían lanzado al agua, entre ellos, José Manuel Castelo, quien unas horas después fue localizado muerto en las proximidades por agentes de la Guardia Civil.

Nada más escuchar la llamada de auxilio por la radio, varios cerqueros que estaban en las inmediaciones pusieron proa hacia las proximidades del Castro de Baroña para colaborar en las labores de rescate. Uno de los primeros en llegar fue el Ardorán, del armador Eduardo Carreño, hermano del patrón del Divina del Mar y expatrón mayor de la entidad marinera de Portosín.

Eduardo Carreño relató que nada más escuchar a su hermano por la radio, enfilaron hacia el lugar del accidente. Estaban solo a diez minutos. El Ardorán lanzó al agua una lancha auxiliar con la que se acercaron al cerquero, del que rescataron a cuatro tripulantes. Otros dos los izó a bordo el Segundo Romina, mientras que tres saltaron al agua.

El fallecido, José Manuel Castelo, también quiso ponerse a salvo al saltar por la borda, pero con la mala suerte de que no fue capaz de hacer pie. El patrón fue el último en abandonar la nave. 

Dificultades

Tras hacer el recuento de rescatados, faltaba uno. Era el fallecido. Se puso en marcha un operativo de búsqueda integrado por la Guardia Civil y Protección Civil de Porto do Son. Sobre las ocho de la mañana fue avistado el cuerpo sin vida del marinero, muy cerca de donde estaba el barco. Las dificultades de la zona impidieron sacar el cadáver hacia la carretera así que se optó por un helicóptero del servicio de rescate para evacuarlo. La aeronave lo trasladó al muelle de Portosín, donde lo esperaba un coche fúnebre.

Los tripulantes del cerquero siniestrado, V.J.F, J.F.R., S.S.D., R.M.G.G., M.A.O.M., y E.B.S., fueron trasladados al hospital de Barbanza para una revisión, aunque, según apuntaron fuentes próximas al armador, fueron dados de alta a lo largo de la mañana de ayer y trasladados a sus domicilios.

Rescate imposible

Nada más poner a salvo a los tripulantes del barco, la intención era reflotar la nave y sacarla de encima de las piedras. A primera hora de la mañana se presentó en la zona la lancha de Salvamento Marítimo con base en Porto do Son, la Salvamar Regulus. A media mañana llegó el barco Don Inda y también personal de tierra procedente de A Coruña y técnicos de la empresa aseguradora. El cerquero fue sujeto con unos cabos a tierra, para evitar que volcase, y otros amarrados a las embarcaciones del Estado para que intentasen remolcarlo. Sin embargo, no pudieron acercarse debido al mal estado de la mar. Incluso lo intentaron dos planeadoras de Porto do Son, sin éxito.

Sin golpes

El pesquero estaba en perfecto estado, pues apenas sufrió golpe alguno. Al no poder sacarlo por la mañana, armadores que estaban en las inmediaciones comentaban que sería muy difícil recuperarlo del lugar debido a la complejidad ya que a última hora de la tarde estaba entre las piedras por los embates del mar.

Algunos armadores conocedores de la zona comentaban que será muy difícil que el Divina del Mar salga entero y lo más seguro es que «o despecen no lugar».

Por otra parte, cabe indicar que el patrón del barco, Iván Carreño, fue requerido por la Guardia Civil para ir a declarar y explicar cómo ocurrió el accidente. En el momento de la llamada estaba participando en las labores para sujetar la nave con el fin de moverla lo menos posible y así evitar los choques contra las piedras. La flota de Portosín permaneció amarrada ayer durante toda la jornada.

Día de luto

La muerte de José Manuel Castelo Gudín causó un hondo pesar en Porto do Son y Noia. En este municipio, de donde era natural, el Concello decretó un día de luto oficial. El alcalde, Santiago Freire, ordenó que la bandera de la comunidad autónoma ondease en solitario a media asta en todos los edificios municipales, en señal de duelo. El entierro está previsto para este miércoles a las 16.30 horas, en el cementerio de O Obre.

La decisión tomada por el mandatario será trasladada a la corporación municipal durante el transcurso de la primera sesión ordinaria que tenga lugar. Asimismo, transmitió su más sentido pésame a la familia y amigos en nombre de los concejales.

Por otra parte, cabe destacar que durante la mañana de este martes fueron muchas las personas que se acercaron hasta el lugar del accidente para seguir la evolución del posible rescate del barco.

En las piedras próximas al Castro de Baroña estuvieron, entre otros, la directora xeral de Pesca, Mercedes Rodríguez; el subdirector xeral do Servizo de Gardacostas, Lino Sexto; el presidente de la Federación Galega de Confrarías, José Antonio Pérez; y los alcaldes de O Son y Noia.

Un hombre que animaba las largas veladas de pesca a bordo

J. M. J. Ribeira / La Voz

El fallecimiento de José Manuel Castelo, más conocido entre sus amigos por Pichón, ha causado un hondo pesar entre sus conocidos y también entre las gentes del mar de Noia y Porto do Son. El marinero tenía 48 años y era vecino de la parroquia noiesa de O Obre, donde residía. El hombre llevaba toda su vida profesional relacionada con el mar. José Manuel Castelo era una persona muy alegre y afable, según explicaron algunos compañeros. Comenzó trabajando en el mar muy joven. Antes de dedicarse a la pesca del cerco en Portosín, también pasó largas temporadas fuera, enrolado en embarcaciones del arrastre.

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