La UE afiló en el Báltico la tijera que amenaza a la merluza gallega

Es la antesala de lo que ocurrirá en diciembre

I. Sánchez artero
redacción, bruselas / la voz

En el caso del Báltico, la flota gallega ve los toros desde la barrera. No dispone de posibilidades de pesca, así que en el último Consejo de Ministros de Pesca, celebrado recientemente en Luxemburgo, la conselleira de Mar, Rosa Quintana, y el ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, se limitaron a observar porque, como asegura la gallega, sirve de antesala a las cuotas de aguas occidentales y de entrenamiento a los Veintiocho para la cumbre que realmente interesa a Galicia: la de diciembre. Y a tenor de lo ocurrido, mejor que no se repita. Si la responsable de Pesca gallega apuntaba la necesidad de impedir subidas y bajadas bruscas en las posibilidades de pesca de un año para otro -sugería el límite del 15 %-, por eso de no dar al traste con la rentabilidad de las empresas, desde luego poco caso le han hecho. Se han aprobado recortes tan drásticos como de un 92 %, caso del bacalao del este del Báltico, del que se ha dejado una cuota de 2.000 toneladas para capturas accidentales; o de un 60 % para esa misma especie en el oeste.

El bacalao está tan mal, que hasta se ha regulado la pesca recreativa de la especie Los Veintiocho han afilado en el Báltico la tijera. Pero bien. De los diez stocks comerciales, solo dos se han libraron de su filo. Y de los otros dos, solo aumentó uno. El salmón del golfo de Finlandia se salvó del tajo al quedarse quieto -el TAC será el mismo que el de este año- y el arenque del golfo de Riga subió un 11 %.

En el caso del bacalao, el stock está tan mal que los Veintiocho han regulado, incluso, la pesca recreativa de la especie, limitando la captura a 5 ejemplares por hombre al día. También han aumentado los días de veda allí donde todavía se puede capturar.

Más que la presión pesquera

Mientras que en lo relativo a las cuotas, los tajazos no han gustado en absoluto; sí que se valora positivamente el hecho que de, por primera vez, se ponga sobre el tapete que no es solo la pesca lo que incide en el estado de los stocks pesqueros.

 Así, el mismo comisario de Pesca y Asuntos Marítimos, Karmenu Vella, señaló tras alcanzar el acuerdo que es trascendental que los países bálticos se hayan comprometido a «incluir otros factores como la contaminación y la degradación del hábitat por la industria y la agricultura como causas de la reducción de stock». El maltés indicó que esta decisión es crucial porque la pesca «es solo una, y probablemente no sea la principal, razón de la falta de recursos en el Báltico».

 En esta línea, Vella señaló que es importante que haya una financiación adecuada para evitar que se produzcan «consecuencias directas y a corto plazo en n algunas pesquerías». No hay duda de que las habrá, dada la brutalidad del tajazo.

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Que no cunda el pánico. Al menos no todavía. Es cierto que la propuesta de totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas para el 2020 lanzada el jueves por la Comisión Europea es «netamente negativa», como apuntan desde la Consellería do Mar, pero no hay que perder de vista que se trata precisamente de eso, de una propuesta, que «non é definitiva». Las cuotas no quedarán así y, para asegurarse de ello, la Xunta ya ha empezado a armarse de informes, análisis, estudios, pruebas y evidencias para apabullar en la negociación a los Veintiocho ministros de Agricultura y Pesca y tratar de que los cupos se fijen de forma lo menos lesiva para la flota gallega. Porque la propuesta actual lo es, y bastante.

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