Alentar el consumo de pescado: un camino de espinas hasta en verano

La patronal de los detallistas, alerta al apreciar una nueva caída de las ventas estivales


redacción / la voz

Recuperar el consumo de pescado se está revelando como un auténtico camino plagado de espinas. Una empresa titánica que ni el verano, época en la que el paladar pide cosa ligerita, ha sido capaz de mitigar esa tendencia que se aprecia de un tiempo a esta parte y que ha alcanzado el nivel de preocupante. Y tanto: el retroceso acaricia ya el 20 % en un decenio. Este año los pescaderos dicen no haber tenido su agosto. Y menos su julio. Es lo que sostiene la patronal del sector, Fedepesca (Federación Nacional de Asociaciones Provinciales de Empresarios Detallistas de Pescados y Productos Congelados), que certifica el verannus horribilis que ha sido esta campaña estival. De Valladolid a Valencia y de Madrid a A Coruña, todos coinciden en que las ventas no han sido buenas.

 Aunque todavía no disponen de datos de todas las comunidades y se mueven más por impresiones que por cuentas cerradas, la patronal de los minoristas de pescado ha difundido la «preocupación por una campaña final que, todavía sin cerrar, apunta a una nueva bajada de las ventas», explica Fedepesca en un comunicado elaborado tras una ronda de consulta con sus asociados.

Así, por ejemplo, los profesionales vallisoletanos estiman que la caída del género dispensado podría situarse entre un 10 y un 20% con respecto a años anteriores. Lo que más salida ha tenido en temporada estival ha sido el bonito, con las anchoas, los langostinos cocidos y las sardinas.

Galicia no se salva de la quema. Los compradores de pescado del puerto de A Coruña adscritos a Fedepesca apuntan que las ventas no han sido para echar cohetes porque ha habido menos pescado que otros años. En especial, sardina. Que se agotase el producto veraniego por excelencia, que atrae al mostrador a los compradores y anima las ventas de otras especies, no alentó el consumo. A falta de sardina se vendió jurel, pescadilla y rapante.

Los pescaderos vascos hablan de mantenimiento de las ventas, aunque sí aprecian que mes a mes estas van cayendo. Dispensaron, sobre todo, bonito, merluza y anchoa. Murcia ha tenido un comportamiento bipolar. Mientras en las zonas de costa se ha animado el consumo, el interior no ha sido capaz de esquivar la tendencia generalizada de caída. En la comunidad de al lado, la valenciana, las cifras de comercialización de productos se han mantenido. Al menos esa es la primera impresión de los detallistas de la zona, que tienen entre las especies más demandadas el salmón, la merluza, el pez espada y el bacalao.

Se imponen túnidos y pelágicos

Otros pescaderos que han aportado a Fedepesca sus impresiones son los de la Comunidad de Madrid. Como en Murcia, el comportamiento es contradictorio según se esté en medio de la ciudad o en la sierra. Donde domina el asfalto las ventas han ido a la baja, mientras que el consumo se ha animado en las áreas de montaña. ¿Lo más apreciado? En la capital, sin duda, triunfa el pescado azul: bonito, sardina, boquerón y atún se llevan la palma en el verano madrileño.

Fedepesca acusa el golpe, pero no decae. Seguirá con sus pescatas y con sus promociones para incentivar el consumo de pescado. No en vano, recuerda, es un producto «sabroso, saludable, fácil de cocinar y asequible a todos los bolsillos» que no debe «ausentarse de la dieta veraniega. No hay excusa para desertar del consumo, sobre todo cuando el estío es temporada de bonito y sardina, entre los favoritos de los españoles. La patronal de los pescaderos anima a los consumidores a llenar las barbacoas también de pescados y mariscos. Gambones, langostinos, carabineros o rapes corvina, lubina y dorada, sin olvidarse de la sardina, pueden caer en la parrilla de la misma forma que se coloca un churrasco.

Marcos Sendón: «Cuando hay elecciones es cuando nos bajan las ventas»

e. a.

Propietario de una pescadería de barrio en A Coruña

Para todo hay excepciones. Frente a la percepción generalizada de los pescaderos españoles del norte y del sur, del este y del oeste, de que este ha sido un verano malo en el consumo de productos marinos, Marcos Sendón, propietario de la pescadería Marc del Norte, en el barrio coruñés de Monte Alto, defiende que «ojalá hubiese muchos agostos así», como este al que se acaba de decir adiós. Y lo desea más que nunca ahora que ya se ha enfilado un septiembre en el que las ventas han caído a la mitad. «Trabajamos bien en julio y muy bien en agosto; en septiembre, ya no», asegura.

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