Portugal consuma su advertencia y se asigna 1.800 toneladas más de sardina

Barcos gallegos siguen pescando la especie tras comprar cuota en el golfo de Cádiz


redacción / la voz

Cuando en agosto la ministra del Mar de Portugal, Ana Paula Vitorino, anunció que iba a elevar la cuota de sardina que podía capturar su flota, muy pocos en el sector cerquero gallego pusieron en duda que se tratase de un farol. Y desde luego no lo ha sido. La advertencia de Vitorino se consumó hace una semana escasa, cuando adquirió cuerpo normativo al aparecer como despacho en el Diário da República. Esa disposición recoge que el límite de descargas de sardina capturada por los barcos del cerco portugueses será de 4.000 toneladas -3.940 toneladas para los que pertenecen a alguna organización de productores y 60 para los que van por libre- a partir del 1 de agosto. Es decir, que se aplica con carácter retroactivo y viene a conceder a la flota lusa cerca de 2.000 toneladas adicionales, no autorizadas por Bruselas, que en su día fijó un plan con 8.900 toneladas, de las que el 66,5 % corresponden a Portugal y el 33,5 % a España.

El despacho llega cuando el cerco portugués ya estaba a punto de agotar su cupo. Un límite que la flota gallega ya alcanzó antes de superar el ecuador de julio. Si en Galicia se sigue descargando sardina a estas alturas es porque el xeito todavía tiene cuota y algunos armadores gallegos han ido a buscar, a golpe de talonario, cupo de la especie al golfo de Cádiz, donde la situación es tan crítica que los barcos han optado por amarrar y vender todas las posibilidades de captura que puedan, explica Andrés García, portavoz de Acerga (Asociación de Armadores de Cerco de Galicia).

A los gallegos les interesa la operación, no en vano, en agosto, el precio medio de la especie comercializada en lonja se situó por encima de los 4 euros.

Ahora bien, siguen esperando a reunirse con la Administración -los ha citado para el 17 de este mes- para analizar la situación y, sobre todo, qué postura tomarán ante la reacción unilateral de los lusos.

Portugal, por su parte, justifica esa ampliación del cupo en la misma disposición, que firma el secretario de Estado das Pescas, José Apolinário Nunes Portada: da por constatado que la sardina se está recuperando. O al menos aprecia que el stock se ha reconstituido a un nivel suficiente como para poder dar un poco de aire al sector, no en vano la propia política común de pesca (PCP) establece «que la gestión pesquera debe basarse en criterios objetivos y transparentes de naturaleza ambiental, social y económica».

Recuperación

Los lusos no están dispuestos a esperar a noviembre para que el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) certifique la recuperación de la especie -si es que lo hace-. Para el Gobierno portugués son suficientes los datos que arrojaron las campañas científicas del 2018 y los resultados de las prospecciones acústicas del 2019 -las expediciones Pelago y Pelacus-, que estiman en 223.000 toneladas la biomasa de individuos adultos que hay en el caladero, un 25 % más que la que se calculaba el año pasado y casi el doble de las 113.000 que había en el 2015.

Y si esa regeneración ha sido posible es por el esfuerzo de los pescadores, que ahora deberían verse aliviados de tantas estrecheces y limitaciones.

Biólogos gallegos y lusos entran en las rías para verificar si están «plagadas» de xouba

 

 

A bordo del buque oceanográfico español Ángeles Alvariño, un grupo de científicos y técnicos gallegos y portugueses iniciaron ayer la campaña Iberas 0119, una prospección extraordinaria con la que se pretende dar respuesta a la preocupación demostrada por los pescadores de uno y otro lado de la Raia sobre el estado del stock de sardina.

El Instituto Español de Oceanografía (IEO), Azti, y el Instituto Portugués do Mar e da Atmósfera (IPMA) van de la mano en esta expedición que tiene como objetivo estimar la fuerza de reclutamiento de la especie. Es decir, se trata de determinar «el número de sardinas nacidas en la puesta de esta primavera». Todavía más claro: si verdaderamente el caladero ibérico está plagado de xouba, tal y como aseguran los profesionales gallegos. Una percepción que comparten los lusos, que aseguran ver petinga (xouba) por doquier.

Esta campaña se suma a las que se desarrollan en primavera para evaluar el stock reproductor de sardina. Según explican desde el IEO, dada la baja abundancia de adultos, cuantificar de forma precisa la biomasa de xouba es clave para el futuro de la especie.

De Iberas 0910 saldrá una fotografía de la comunidad pelágica de las aguas comprendidas entre Brest y el Algarve, algo nunca realizado con anterioridad.

Los resultados serán analizados durante el mes de octubre para, en noviembre, ser presentados en los foros científicos internacionales del ICES y proponer medidas de gestión al respecto.

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