Gallegos, vascos, asturianos... Todos quieren cambiar la costera del bonito

Pero no del mismo modo. Unos piden un reparto por autonomías. Otros, que se reordene para prolongarla


redacción / la voz

Recién terminada la campaña del bonito -las capturas finalizaron el pasado día 26 aunque hasta este lunes todavía habrá ventas- casi podemos decir que sus actores se encuentran en plena pretemporada. Sí, preparando ya el ejercicio del año que viene. Como los futbolistas. Todos quieren reglas de juego distintas a las actuales. Respecto al tope de capturas, los modos de reparto o el número de barcos que deben participar en la costera. Pero dependiendo del árbitro, cambian, y mucho.

Aquí el VAR será el ICAAT (Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico), y lo que decida en la reunión del próximo mes de noviembre, aunque los precedentes no son halagüeños. La cantidad acordada en el 2013 para los años venideros fue de 28.000 toneladas, de las cuales a Europa le correspondía entre el 90 y el 95 %; y dentro de esta, a España, entre un 60 y un 65 %. «Daquela tomouse esa decisión en base a estudios que indicaban que a situación do bonito era mala», recuerda Sergio López, gerente de la OPP-07 (Organización de Productores Pesqueros de Lugo), que asegura que el factor biológico es el punto de partida de cualquier negociación. Y según él, «dende hai anos, os topes máximos que se establecen son moi reducidos respecto á realidade do stock».

Tope de capturas

En el 2017 se dio un paso adelante, aunque tímido. «Demostrouse que a situación era bastante mellor do que se dicía, e aprobouse por tres anos -2018, 2019 e 2020- unha cantidade de 33.600 toneladas». Sin embargo, esa cifra tenía truco, porque las reglas de explotación daban un margen entre un mínimo de 25.000 toneladas y un máximo de 47.000.«Claramente, dos nove modelos que había dispoñibles, escolleuse un do medio cara baixo, bastante conservador, que desde logo, non defendiamos nin nós nin Francia», explica López, consciente también de que, con un solo voto, España poco tenía que decir en el ICAAT. «Poderiamos contar con corenta e pico mil toneladas tranquilamente, e non teriamos o problema de pechar a campaña antes de tempo». Algo que ha vuelto a ocurrir este año, «o que dá mostra da insuficiencia do TAC [totales admisibles de capturas]». Desde el Consejo Consultivo de Aguas del Sur intentarán que antes de final de año se pueda revisar la regla de explotación, doce meses antes de lo que tocaría por calendario. «Aquí hai unha disfunción», se queja.

Reparto de cuota

El tema del reparto es otra historia. Igual o más peliaguda. El país Vasco vuelve a la carga poniendo sobre la mesa un cambio para que se este pase a fijarse por comunidades autónomas. «O único acordo que houbo nos últimos cinco ou seis anos foi o de facer unha distribución entre caladoiros. Toda a cuota europea repártese entre países, e toda a cuota española está nunha bolsa», una bolsa común que los vascos califican de barra libre. Y claro. Históricamente, por kilos acumulados, saldrían beneficiados. «Pero ¿de qué prazo histórico estamos a falar? ¿Cal é a referencia?», se preguntan en la Organización de Productores de Lugo, donde defienden que «antes de facer un mal reparto como se fixo no pasado, é mellor non tocar nada». Se refieren, sin ir más lejos, al reparto de caballa en el que se tuvieron en cuenta únicamente los datos históricos de capturas sin valorar la petición de Galicia, «que advertiu da existencia dunha multa por exceso de pesca», que cayó en saco roto en Madrid. «Nós queriamos que se lle restara do que producira de máis».

«¿Cal é a referencia para fixar un reparto por históricos? Esa é a cuestión» Y apuntan otro fenómeno a considerar en el reparto de cuota. «Non vale coller como referencia os últimos catro, cinco ou seis anos, porque o TAC estivo reducido, e houbo unha gran influencia dos barcos europeos de arrastre peláxicos, irlandeses e franceses, que viñeron pescar ao cantábrico». Su irrupción, reconoce Sergio López, pudo provocar una guerra del bonito, como la que enfrentó a las flotas pesqueras española, francesa y la británica por el uso de redes de deriva ilegales durante la década de los noventa. Si no llegó la sangre al río con los pelágicos extranjeros fue porque «a maioría dos españois decidiron, se tiñan cuota disponible nas súas pesquerías, manterse aí e non facer o cambio para o bonito». Vamos, que gran parte de la flota nacional se quedó sin pescar atún por la inseguridad que representaba. «E iso é un motivo de distorsión que hai que valorar á hora de facer un reparto», apunta. Así las cosas, y aun siendo la del bonito una pesquería rentable, la llegada de estas artes incompatibles con las tradicionales, abocó al palangre de superficie a centrarse en el pez espada, «ao cerco a quedarse co cerco, os de arrastre no arrastre, e os do pincho no pincho», cuando en años anteriores tiraban de bonito cuando su cuota en otra especie era insuficiente para todo el año, «e así ían amañando».

De reconsiderarse el método de reparto, en Lugo anotan otro debe: «A filosofía da pesca nos últimos tempos pasa por evitar os descartes. Pois ben. Nós somos a pesca máis selectiva. O bonito cóllese con anzol. Usamos cebo artificial, nin tan sequera pequenos peláxicos, co que non consumimos stock doutras especies».

Censo de barcos

Otra de las pretensiones vascas es establecer un censo cerrado, petición que choca con las características actuales de la pesquería: «Especializada como tal só foi a de Burela nos anos setenta e oitenta, a de Bermeo... Dende entón, non existe una flota específica do bonito». Hoy nadie que vaya al bonito se dedica solo a eso.Vascos y cántabros son sobre todo cerqueros que pescan jurel, caballa, sardina o bocarte, «e logo, na época do bonito, mediante un cambio temporal de modalidade, participan na costeira». En el caso de Galicia son básicamente barcos de palangre de superficie, de fresco o congelado, los volanteros de merluza, los del rasco que van al rape, y artes menores, «porque ao haber abundancia, o bonito estase achegando máis á costa», explica Sergio López. Por eso no se atreve a hablar de poner barreras a la entrada de nuevos barcos.

Por su parte, Asturias busca graduar las capturas para alargar un poco más la campaña. «A comezos de xullo viuse que o volume de capturas estaba indo moi rápido. Nas primeiras semanas xa se acadara o 30 % da cuota». Y si los precios acompañan, no sería descabellado pensar en ir hasta septiembre.

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