ADN de carey para combatir la pesca furtiva de tortugas

Con esa información se sabrá con exactitud la procedencia de los ejemplares cazados ilegalmente


sídney

Profesionales de un laboratorio del Servicio Nacional Oceánico y Atmosférico (NOAA) de Estados Unidos en La Jolla (California) han conseguido extraer ADN de productos fabricados con el caparazón de las tortugas de carey.

Con esa información genética en su poder, las autoridades sabrán con precisión la procedencia de los ejemplares cazados furtivamente y podrán mejorar los mapas de los hábitats y migraciones de esta especie. Para lograr su fin, los científicos adaptaron con éxito un aparato comercial de análisis genético, y lo aplicaron a trece productos sacados de mercados de Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón. Ocho fueron identificados como locales. «Teniendo herramientas como esta podremos crear bases de datos que nos sirvan para medir los impactos de amenazas adicionales, como la pesca», precisó el jefe del programa, Peter Dutton.

Se estima que en los océanos Índico y Pacífico quedan ya menos de siete mil hembras de tortuga carey, cuyos caparazones son usados para crear monturas de gafas, anillos o pulseras. Varios países, como China y Japón, las han cazado por su carne, considerada un manjar. «Están desapareciendo. Insto a los países de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas) a actuar antes de que sea demasiado tarde», señaló Christine Madden Hof, responsable del proyecto de Especies Marinas de WWF-Australia.

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