Los gallegos afectados por el parón pesquero en el caladero de Guinea-Bisáu ya pueden pedir ayudas

Los buques congeladores pudieron regresar al caladero el pasado 1 de julio tras firmarse el nuevo convenio


Redacción / La Voz

Pescadores y armadores afectados por la suspensión de la actividad pesquera en Guinea-Bisáu pueden solicitar ayudas compensatorias en el plazo de quince días, como recoge la convocatoria publicada este miércoles en el BOE.

El parón, consecuencia de no haberse renovado el protocolo del acuerdo de colaboración entre la Comunidad Europea y esta república africana, comenzó en noviembre del 2017 y duró casi dos años. Los buques congeladores pudieron regresar al caladero el pasado 1 de julio tras firmarse el nuevo convenio, del que se benefician medio centenar de barcos españoles, de los cuales dieciséis tienen intereses gallegos.

Solo podrán acogerse a las ayudas aquellos que hayan trabajado en el mar al menos durante 120 días a lo largo de los dos años anteriores al de presentación de la solicitud. La cuantía de la subvención se limitará a un máximo de 30 días por pescador afectado, a razón de 49,06 euros por día.

«Claro que nos quejamos de que tardó mucho en entrar en vigor el convenio pero desde julio todo va bien allí», dice Francisco Freire, presidente de la Asociación Nacional de Armadores de Buques Congeladores de Cefalopoderos (Anacef), que calcula que serán entre ocho y diez barcos los que se acojan a las compensaciones, todos ellos gallegos, «que pudieron estar parados uno, dos, tres o cuatro meses, y que no pudieron ir a caladeros alternativos en ese tiempo», matiza. Obviamente este paro forzoso no los tuvo amarrados a puerto 24 meses. «Buscaron acomodo en otras plazas, como Mauritania, Marruecos o Guinea Conakri. Cada uno se buscó la vida como pudo. De lo contrario, sería una ruina», explica Freire, cuyo arrastrero, aunque con puerto base en Las Palmas -«por motivos de operatividad»-, es de una empresa de Marín, que reconoce que «las ayudas en cualquier caso siempre vienen bien, son un complemento».  

Paro biológico en Marruecos

Los cuatro merluceros gallegos de fresco que pidieron licencia para faenar en Marruecos siguen pendientes de una respuesta a su reclamación. Pagaron por tres meses y ahora resulta que apenas trabajarán uno. Aunque el paro biológico comienza en octubre, la zona de pesca acotada en septiembre supone, dicen, un «fraude encubierto, porque allí no hay merluza», denuncia María José de Pazo, armadora del Fuente de Macenlle, con base en Marín.

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