El Gobierno se atasca al desbloquear la contratación de extranjeros para la flota

Se trata de una medida de choque mientras se adoptan otras acciones para recuperar vocaciones


redacción / la voz

La falta de vocaciones pesqueras es, hoy por hoy, uno de los problemas que más preocupan al sector pesquero gallego. Al gallego... y al español, al comunitario y casi podría decirse que al mundial. No hay quien quiera enrolarse a bordo de un barco de pesca. Da igual que las escuelas náutico-pesqueras estén llenas, que haya en el paro personas que demandan empleo en la actividad extractiva, que el trabajo y las condiciones de vida a bordo no tengan nada que ver con las de hace años... Los armadores no encuentran marineros para sus pesqueros. Ni de base, ni quien quiera ir a los mandos.

En la Confederación Española de Pesca (Cepesca) ya se han puesto manos a la obra para tratar de atajar el problema. Han diseñado un plan estratégico de ámbito social que ataca en varios frentes. Flancos que van desde modificaciones legislativas de las atribuciones de los titulados; promoción y difusión de la actividad pesquera; impulso de convenios colectivos en el sector o la formación dual profesional. Todo para que los jóvenes «se interesen por la pesca y vean en ella un sector atractivo en el que merece la pena trabajar», señala Javier Garat, secretario general de la patronal española.

Pero los armadores son conscientes de que todas esas medidas darán resultado a medio o largo plazo, cuando el apuro lo tienen ya encima. Se requiere importar mano de obra, facilitar la contratación de trabajadores de países terceros a través de un procedimiento más ágil, dado que, hasta ahora, la Ley de Extranjería «hacía que fuera casi imposible contratar a un tripulante» de fuera de España, señala Garat. La aprobación por parte del Gobierno de una serie de instrucciones permitirá completar las tripulaciones con marineros extracomunitarios. «Contratar extranjeros de forma rápida, legal y en las mismas condiciones que los españoles nos ayudará a no tener que amarrar los barcos».  

Efecto de la crisis

Será como cuando accedieron al régimen especial del mar cientos de marineros, sobre todo indonesios, algunos de los cuales continúan enrolados en buques gallegos. Un flujo que, explica Garat, se cortó a raíz de la crisis, que frenó en seco la contratación de extranjeros. Y es que en los tiempos de las vacas gordas era «relativamente fácil demostrar que no había españoles para cubrir la oferta de empleo que se lanzaba» -estando todos como estaban en la construcción- y lo que ahora es el SEPE (Servicio Público de Empleo) certificaba que no existía mano de obra y entonces Extranjería permitía la contratación de ciudadanos extracomunitarios. Con el aumento del desempleo y el regreso de antiguos marineros al sector, conseguir ese salvoconducto se complicó en extremo, por no decir que era casi imposible obtenerlo. 

Sin embargo, lo que se preveía que estuviese resuelto «en unas semanas» se ha complicado. Pasó el filtro del Ministerio de Trabajo (Inmigración y el ISM, por lo que respecta a la atención médico-sanitaria), pero la cuestión se ha atascado en cuanto las instrucciones llegaron a Pesca y Marina Mercante. El escollo son las titulaciones y equiparar las que dispongan los nacionales de terceros países a la de marinero-pescador, en especial aquellos que no han firmado el acuerdo internacional sobre formación y guardia de las tripulaciones, el convenio STCWF.

Según explicaron la semana pasada en las jornadas que la asociación Orpagu dedicó a la escasez de tripulaciones, se está trabajando en esa homologación, que ya está en manos de la junta de convalidaciones de la escuela náutico-pesquera de Vigo, pero las fechas están dilatando un proceso que no discurre con la celeridad que querrían los armadores.

La necesidad de depurar las listas de candidatos que facilita el servicio de empleo

Los apuros que de un tiempo a esta parte están teniendo los armadores para completar las tripulaciones mínimas -hasta el punto de verse con la amenaza del amarre encima-, han sido capaces de sacudir del letargo a la burocracia administrativa. «Hemos conseguido que el Gobierno se dé cuenta de que los datos oficiales del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) no responden a la realidad», explica Javier Garat. No son de ahora las denuncias de que hay bolsas de desempleo ficticias en las listas del paro, personas que están dadas de alta por necesidades burocráticas de muy distinta índole pero que, en realidad, no están en disposición de trabajar.

No hay españoles

«Hay mucha gente apuntada en el SEPE como demandante de empleo en el sector pesquero, con las titulaciones y que es la que realmente puede trabajar, pero la gran mayoría no cumple los requisitos que se piden», abunda el secretario general de Cepesca. Esa constatación es, según Garat, la que habría llevado al Gobierno a poner en marcha las instrucciones para la contratación de extranjeros. «Son realmente conscientes de que no hay españoles para trabajar en la pesca», asegura. Ahora bien, esos marineros no podrán enrolarse ni en la flota que faena en el Mediterráneo ni en el litoral Cantábrico. Los contingentes se abrirán para los barcos que operan fuera de las 200 millas: palangreros de superficie, embarcaciones de la NAFO o buques que trabajan en Gran Sol. Es cuestión de semanas que se empiecen a solicitar contingentes de extranjeros. Probablemente llegarán de nuevo de Indonesia.

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