Barcos gallegos dejan Mauritania al recrudecerse los atascos en la frontera

Reprochan a Bruselas la tibieza con la que actúa y se ven impotentes e indefensos


Redacción / La Voz

Hace tiempo que los armadores gallegos que faenan al fresco en Mauritania han dejado de estar indignados. El malestar ha dado paso al hastío, la impotencia y la desesperación. Hasta están deseando que llegue noviembre para que expire el acuerdo de pesca con el país africano. Finalizado el Ramadán, los atascos han vuelto a la frontera de Mauritania, donde grupos de personas se plantan impidiendo el paso en una y otra dirección. Ahora mismo, decenas de camiones cargados con merluza negra y palometa llevan desde el miércoles pasado retenidos en la salida del país y desconocen todavía cuándo podrán reemprender el camino y circular hacia la lonja de Cádiz, en unos casos, o la de Vigo, en otros, para vender sus capturas.

El cansancio es tal, que de los 11 barcos gallegos que estaban operando en el caladero mauritano, tres han decidido abandonarlo. «Dous de Ribeira deixaron o barco en Tenerife e viñéronse», explica José Antonio González, presidente de la organización de palangreros Orpal.

Los otros ocho que continúan trabajando están «cansados y desesperados», relata María José de Pazo, armadora de barcos merluceros. «Ayer, que tendrían que haber llegado a Cádiz las capturas de cuatro barcos, solo llegó la de uno», añade.

El resto de la carga permanece todavía en Mauritania. Pudriéndose a medida que pasan los días. «Pensabamos vender hoxe a palometa e aínda non saíu de alí; e si contabamos con obter 55.000 euros, agora teremos que esperar a ver como ven, se se pode vender ou se ten que ir a fariña a seis céntimos o quilo», se lamenta González.

Dificultades para entrar

En la otra dirección también hay problemas. No pueden llegar las cajas, ni la carnada, ni otros enseres necesarios para trabajar. Ahora mismo «hai tres barcos que están esperando para descargar en Nuadibú e non teñen camión», cuenta el presidente de la Orpal.

Los afectados reprochan la falta de decisión de Marruecos y Mauritania para resolver unos cortes por parte de activistas que, «a verdade non sabemos moi ben que reivindican porque cada un nos di unha cousa distinta», dice De Pazo. Pero más críticas merece la tibieza con la que actúa la Comisión Europea. «Desde que en xaneiro nos reunimos con Bruxelas non se fixo nada ata xuño, na que se lle mandou unha carta ao Goberno mauritano, bastante tibia por certo, instando a resolver o problema», añade.

El Ejecutivo comunitario pretende esperar a que se abran las negociaciones para renovar el acuerdo de pesca para incluir en el texto la posibilidad de descargar en el puerto sahariano de Dajla las capturas que se hagan en el caladero mauritano, pero el sector exige que se haga ya. Según han trasladado a sus representantes en el país africano, Mauritania estaría dispuesta a autorizar las descargas en puerto extranjero, pero la gestión debe realizarse a través de las instancias comunitarias.

De Pazo habló ayer con las autoridades españolas, que se comprometieron a trasladar de inmediato esa buena disposición de Mauritania y presionar a Bruselas para que tramite esa autorización.

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