Siete barcos gallegos van a incorporar tecnología para neutralizar el anisakis

La Xunta reprocha la falta de implicación del Estado para atajar la alarma social


Redacción / La Voz

A las tres embarcaciones gallegas que han recibido ayuda económica de la Xunta para instalar a bordo equipos para tratar las vísceras que se generan al procesar pescado en las embarcaciones y dejar complemente inertes los parásitos se sumarán en breve cuatro más. Son los que han presentando solicitud para incorporar esos equipos, de fabricación gallega, en el marco de la convocatoria de ayudas para planes de producción y comercialización de las OPP (organización de productos pesqueros) del 2018. Y en la del 2019 -ahora abierta- las peticiones para instalar la tecnología y las que se dirigen a abordar proyectos innovadores para inertizar el anisakis han ido «in crescendo», aseguró ayer la directora xeral de Pesca, Mercedes Rodríguez.

Esta compareció ayer en la Comisión de Pesca del Parlamento de Galicia para responder a una pregunta planteada por el grupo del PPdeG sobre las medidas puestas en marcha para atajar el problema que supone el anisakis y las alarmas que periódicamente, «sen saber ben o motivo» saltan sobre este nematodo que está presente en algunos pescados.

Rodríguez defendió la celeridad con la que actuó la Consellería do Mar cuando surgió la última crisis que hizo caer en picado la demanda de pescado, especialmente de merluza, y consiguientemente el precio: «En tempo récord se lanzou a campaña O noso peixe é de fiar, dando a coñecer as recomendacións que hai que seguir para eliminar os riscos do anisakis». Eso se completó con charlas informativas dirigidas a pescadores, pescaderos y personal de grandes superficies para trabajar en la eliminación del parásito.

Reproches al Gobierno central

La agilidad de Mar contrastó con la reacción de la Administración central. La directora xeral de Pesca reprochó a Madrid «a falla de colaboración, tendo en conta que a alarma foi xeral e se fixo extensiva a todo o Estado». 

Contra el «finning»

La Comisión de Pesca aprobó ayer instar al Gobierno español a que presione a la UE para que la obligación que tiene la flota de palangre de superficie comunitaria, básicamente gallega, de desembarcar los tiburones que captura con las aletas adheridas se extienda a todas las embarcaciones del mundo. La iniciativa presentada por el PPdeG también reclama que se clarifique la interpretación de la práctica conocida como finning, que no se trata simplemente de cortar la aleta al tiburón, sino de cercenar la extremidad, quedarse con ella y desechar el cuerpo. Algo que, subrayó la popular Teresa Egerique, no hace la flota gallega ni por asomo, pues aprovecha aleta y carne, pero también la piel, el cartílago, el aceite y hasta «os dentes para accesorios».

 La proposición se aprobó con la incorporación de una enmienda socialista que reclamaba la elaboración de un estudio, conjuntamente con el sector, sobre la posible conveniencia de aplicar a la flota gallega la normativa de otros países.

Las mariscadoras gallegas ganan más, pero siguen por debajo del salario mínimo 

Tercer día consecutivo que la oposición echa en cara a la Consellería de Mar que el sector marisquero no cesa de perder activos. Y tercer día consecutivo en el que la Xunta saca pecho porque se cedían más en el bipartito. Esta vez, la defensa de la labor del Gobierno autonómico para revitalizar un sector económico que tiene hoy casi la mitad de trabajadores que en el 2001 (-43 %) llegó de boca de la directora xeral de Desenvolvemento Pesqueiro, Susana Rodríguez, que, por tercera vez en tres días, recordó que peor fueron los tiempos del bipartito, porque si, como expuso la diputada de En Marea Paula Quinteiro, los pérmex (permisos de explotación) fueron cayendo en los últimos diez años hasta perderse el 11,7 % de los mismos, peor fue entre el 2004 y el 2009, en el que retrocedieron el 16,4 %.

Rodríguez se empeña en ver el vaso medio lleno y se queda con que la situación se ha estabilizado y no para de mejorar. Ahí está el ejemplo de las rentas medias, que pasaron de ser de los 7.162 euros anuales del 2009 a los 10.414 del 2018. Quinteiro recordó a la directora de Desenvolvemento Pesqueiro que esos ingresos no suponen ni 900 euros al mes, con lo que tampoco se puede hablar de estabilidad. Y le recordó, asimismo, que la tendencia sigue siendo negativa, quizá menos pronunciada que antes, pero que se pierden pérmex es innegable.

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