España retiene un barco portugués para investigar si pescó cigala en zona vedada

Interceptó el arrastrero con 181 kilos de curstáceo que no había anotado en el diario


El Gobierno español ha inmovilizado un barco portugués de armador gallego mientras investiga y dilucida si la cigala que tenía alijada en las bodegas había sido o no capturada en una zona en la que la pesquería de esta especie está cerrada desde hace ya casi tres años. Fue el viernes pasado cuando el servicio marítimo de la Guardia Civil de A Coruña, en el marco de ese acuerdo de colaboración por el que el departamento de Planas paga seis millones de euros al de Grande-Marlaska, interceptaron e inspeccionaron a un barco de bandera portuguesa que faenaba fuera de aguas territoriales -es decir, más allá de las 12 millas-, a la altura de Fisterra. En esa revisión, los funcionarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que iban con la Guardia Civil encontraron un total de 181 kilogramos de cigala a bordo, una especie cuya captura está vedada desde el 2017 en la zona VIIIc -que se extiende desde Fisterra hacia al golfo de Vizcaya-, pero que sí se puede capturar en la IXa -de Fisterra hasta el golfo de Cádiz-.

Como la embarcación intervenida -un arrastrero de litoral que tiene base oficiosa en el puerto de A Coruña- se localizó a la altura de Fisterra es difícil determinar la procedencia de las capturas, máxime cuando la cigala que fue encontrada a bordo no había sido apuntada en el diario electrónico de pesca (DEA).

No contribuye a esclarecer el suceso el hecho de que el barco se localizase precisamente en el límite de la zona VIIIc y la IXa.

Es por eso que la Guardia Civil habla de aprehensión del barco y no de apresamiento. Porque, por el momento, el expediente que se ha abierto a la embarcación está motivado por una infracción administrativa (aprehensión). Ahora bien, si se consigue demostrar que la cigala que tenía a bordo fue capturada en la zona en la que está prohibida la pesca del crustáceo, tendría que responder por un delito, como es capturar especies en veda (apresamiento).

Eso determinará también la cuantía de la fianza que tendrá que depositar el armador del barco antes de que este pueda volver a salir a faenar.

Sin plano de las bodegas

Aparte de no tener anotadas en el diario de pesca las capturas, la Guardia Civil y los inspectores comprobaron que el pesquero carecía de un plano de las bodegas visado por la autoridad competente -otra falta administrativa-. Ante la gravedad de las infracciones, los trabajadores del Ministerio de Agricultura, decidieron inmovilizar el pesquero y dieron al armador la posibilidad de que decidiese el lugar en el que amarrar intervenido en tanto no resolviese el caso la autoridad competente. Ahora son los inspectores de Agricultura y Pesca los que instruyen el expediente.

Como el armador es de A Coruña, ese fue el puerto que eligió y allí permanece amarrado desde el viernes pasado. En esa lonja, la del Muro, fue también donde el viernes se pesó la cigala que llevaba a bordo el arrastrero de litoral portugués. Y, por supuesto, el banco de alimentos coruñés fue el destinatario de esos 181 kilos que fueron decomisados.

El armador admite que las capturas no estaban apuntadas, pero proceden del sur de Fisterra

El armador del barco interceptado, propietario de otro arrastrero con bandera española, declinó ayer profundizar en la aprehensión mientras sus asesores legales no acaben de analizar el caso. «O barco está retido, pero todavía non comunicaron á contía da fianza», explicó.

Pese a que todavía se está asesorando, el propietario de la embarcación con bandera lusa admitió que los 181 kilos de cigala que el arrastrero llevaba en las bodegas no habían sido convenientemente apuntados en el diario electrónico de pesca, tal y como obliga la legislación comunitaria. Ahora bien, subrayó que cuando el barco fue interceptado, este estaba en aguas de la zona IXa, al sur de Fisterra, y que de allí procedían las capturas. Señaló, asimismo, que es en ese caladero, que se extiende desde ese cabo de Galicia hasta el golfo de Cádiz y comprende toda la costa portuguesa, donde habían sido pescadas las cigalas que tenía alijadas.

Después de varios años recomendando un TAC (total admisible de capturas) cero para la cigala, la UE decidió vedar la especie en el Cantábrico Noroeste, autorizando tan solo la captura de 2.000 kilos para desarrollar una campaña de evaluación. Pero al sur de Fisterra, el crustáceo sí se puede capturar. Está autorizada la pesca de un total de 401 toneladas de cigala, de las que 100 corresponden a España y 301 a los barcos portugueses. De ese cupo es del que el barco habría descontado sus 181 kilos.

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