Vigo forma a los primeros maquinistas de barcos de pesca de todas las potencias

Hasta ahora el mecánico mayor naval solo podía ejercer en buques de 6.000 caballos

C. Viu
Redacción / La Voz

El Instituto Politécnico Marítimo Pesqueiro do Atlántico licenció ayer a la primera promoción de alumnos que ha obtenido en España el título de mecánico naval mayor para barcos de pesca en España, una nueva graduación que permitirá a los poseedores de esa formación ejercer en buques pesqueros sin límite de potencia, tope que hasta ahora tenían en 6.000.

Si no han salido antes alumnos con esta habilitación es porque, según explica la directora del instituto vigués, Engracia Trillo, la supresión de las restricciones de los títulos de mecánico mayor naval y mecánico naval -siempre hablando de buques pesqueros, no mercantes- es reciente. Fue hace poco más de un año cuando el Gobierno publicó la orden que modificaba el real decreto del 2014 que regula los títulos profesionales del sector pesquero para «el levantamiento total de la restricción de jefatura del título de mecánico mayor naval expedido por las autoridades de pesca».

El Politécnico Marítimo Pesqueiro de Vigo fue el primero en dar contenido a ese curso de 185 horas que se exige para eliminar toda limitación de potencia y al que pueden optar aquellos profesionales que estén habilitados para ejercer como jefe de máquinas en buques de pesca de hasta 6.000 kilovatios. Y, por tanto, fue el primero en habilitar para el mercado laboral a la primera hornada de jefes de máquinas de pesqueros de cualquier potencia.

Demanda de los atuneros

Trillo explicó que, con esta modificación legislativa, el Gobierno trató de atender las necesidades de los atuneros, buques de una potencia considerable para el que no se encontraba mano de obra con la formación adecuada.

Y trabajar en un atunero es la nueva meta que se ha marcado Juan Carlos Concheiro, uno de los ocho alumnos que han realizado el curso pionero en las aulas del politécnico vigués. Él es de Vigo, pero estudió con profesionales de Aguiño, Marín, Camariñas, Cangas... Todos con amplia experiencia la frente de máquinas, pero frenados por esos 6.000 kilovatios de la titulación anterior. Concheiro, nombrado delegado del curso, aprovechó sus vacaciones para realizar el seminario y conseguir las capacidades para mandar en cualquier barco, sin límite de potencia. Porque después de haberse enrolado en buques que operan en el Pacífico, en Canadá, en las Malvinas, en Angola... y trabajado en arrastreros, espaderos y tangoneros..., ahora, con 50 años, le apetece un atunero. ¿Por qué? «Porque nunca he estado» y porque se gana en «calidad de vida». «Es lo más parecido a estar en la mercante», dice.

Pero que nadie se llame a engaño: «El mar es duro; incluso para los que llevamos toda la vida. Cuando hace mal tiempo, eso mete miedo», comenta para justificar esa falta de relevo generacional que tanto denuncian los armadores. Un problema que, por cierto, ha llevado al politécnico de Vigo, ese que se apresuró a diseñar el curso pionero, a implantar la FP dual en el ciclo superior de Máquinas, lo que más demandan los armadores vigueses.

El mar busca relevo en las aulas gallegas

Lucía Vidal
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El mar, un valor seguro en el mercado de trabajo, busca relevo en las aulas gallegas En el Instituto Marítimo Pesqueiro do Atlántico, con sede en Vigo, ya hay más demanda de plazas que oferta

En el Instituto Marítimo Pesqueiro do Atlántico, con sede en Vigo, ya hay más demanda de plazas que oferta para conseguir una titulación en pesca y navegación

Es lo más parecido a estar al timón de un barco sin siquiera tocarlo. Aquí no hace falta biodramina. «Recreamos lo más fielmente posible la vida real», explica Javier Sánchez, profesor de Radiocomunicaciones y Técnicas de maniobras en el Instituto Marítimo Pesqueiro do Atlántico, con sede en Vigo. En esta sala de puente de mando, con seis puestos y dotada de la última tecnología, hoy toca práctica de salvamento. Misión: localización y rescate de una persona en aguas del Estrecho.

El escenario puede ser modificado a antojo, de forma que en un santiamén se recorren de forma virtual miles de millas para de repente, navegar por el concurrido Canal de la Mancha. «Podemos añadir tráfico y así los alumnos pueden aplicar la reglamentación para evitar colisiones. Es la ventaja de aprender haciendo», comenta Javier, que lleva tres años dando clase en este centro, referencia nacional en pesca y navegación. Algunos alumnos manejan cargueros, otros pesqueros o remolcadores. Interactúan con otros barcos echando mano de los equipos de comunicación. Cada mesa dispone, además de una pantalla de alta resolución, de dispositivos de control del buque y ayudas a la navegación, como GPS, sistema de identificación automática, ecosonda, cartografía electrónica o radar. 

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