Desesperación en la flota gallega al admitir el Gobierno que los cortes en la frontera mauritana van a continuar

Pesca plantea que la solución alternativa trate de incluirse en la negociación del próximo convenio


Redacción / La Voz

Puede que sea porque el mundo árabe está celebrando su fiesta grande, pero esta semana no ha habido atascos en la frontera mauritana y la flota gallega de fresco que opera en ese caladero -once barcos de Marín, Ribeira y Muxía- ha podido enviar sus capturas de merluza y palometa a España con menos trabas de las habituales. Pero que el problema no está resuelto lo saben los armadores y también el Gobierno español, que ayer admitió ante estos empresarios que este conflicto que mezcla tensiones territoriales y cuestiones fiscales «en una zona sin soberanía clara» -apuntan desde el Ministerio de Pesca- no tiene solución a corto plazo.

Así lo confesaron, según la armadora María José de Pazo, los representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores que ayer tomaron parte en el encuentro que mantuvieron los empresarios afectados con la Secretaría General de Pesca. Desde este departamento aseguran «que se están realizando todas las gestiones posibles, tanto a nivel de la UE como a través de los servicios exteriores, para poner en marcha una solución alternativa que sea operativa para los armadores», explica en un comunicado.

Y ese plan B sería, según la flota, poder descargar en el puerto de Dajla, con lo que se evitaría el trayecto desde Nuadibú por esa vía a través del desierto que es la única salida para llegar a Algeciras. Claro que para eso hay que tener el visto bueno de Mauritania, pues el acuerdo de pesca con la UE exige que todas las descargas se realicen en puertos mauritanos. Por eso los armadores querían que se solicitase una reunión extraordinaria y urgente de la comisión mixta del acuerdo, pero en Madrid «no lo vieron con muy buenos ojos». Emplazaron a la flota a esperar a la próxima negociación del acuerdo para introducir en el pacto la posibilidad de descargar en otros puertos por causa de fuerza mayor.

Sin embargo, después de cuatro meses, los armadores no están para esperar mucho más. Máxime cuando Marruecos no pondría trabas a que se descargase en Dajla, como trasladó en el marco de la comisión mixta hispano-marroquí. Pero por la banda mauritana, el sector no tiene constancia de que se le haya planteado por los canales institucionales esa posibilidad y se ven impotentes porque «poco más podemos hacer ya», dice De Pazo, que alerta de que los atascos comienzan a derivar en un problema de seguridad, pues ya se han dado casos de pillaje y robos de gasoil mientras los camiones hacen cola en esa carretera en mitad del desierto.

Piden refuerzos en el punto de control de Algeciras para agilizar los envíos

Pescan en Mauritania pero venden en España la merluza y la palometa que capturan. Tenían la operativa tan rodada que llegaba a los mercados con calidad y precio, aunque modesto por tratarse de las especies que son, suficiente para hacer rentable la actividad. Pero desde que surgió el conflicto, intermitente, llegan con menos frescura y la cotización cae a la mitad.

Lo peor es que a los dos o tres días que pueden estar estancados en la frontera mauritana, cuando los camiones llegan a Algeciras se ven obligados a esperar otros dos días para pasar los controles en el punto de inspección fronteriza. «Es frustrante», comenta María José de Pazo, que apela a Pesca para, además de involucrar a Exteriores en el problema, haga lo mismo con Sanidad, para que, al menos en esos días en los que los camiones llegan en tropel, refuerce el servicio con personal de apoyo, tal y como se hace, por ejemplo, en la Justicia.

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