Preparándose para las toxinas del Caribe

El laboratorio de Anfaco busca un método para detectar toxinas emergentes antes de que lleguen a Galicia


redacción / la voz

Galicia está acostumbrada a lidiar con las invasiones de fitoplancton tóxico que de forma recurrente envía la naturaleza. De hecho, sobre esos castigos periódicos pivota todo un sistema que se ha tejido en torno al sector mejillonero y que alerta de cuándo los niveles de toxina en los bivalvos desaconsejan su consumo. Pero también está preparada para saber -y adoptar medidas- cuando almejas, berberechos y otros moluscos infaunales han sido bañados por una ola de esa marea roja.

Pero esa pericia que Galicia tiene detectando purgas de mar e identificando qué tipo de células protagonizan cada episodio tóxico -las lipofílicas, con su diarrea y molestias estomacales; la PSP, con su hormigueo y picazón en la boca; o la ASP, con la somnolencia y amnesia en que puede derivar su ingesta por encima de lo recomendado- no la ha desarrollado con otro tipo de microalgas que afectan a los moluscos, pero también a los peces, algo a lo que, desde luego en la comunidad no se está habituado.

Y si no hay costumbre es porque dinoflagelados como el gambierdiscus -que causa la ciguatera y que empieza a traer de cabeza a los pescadores canarios- o las microalgas del género Ostreopsis -que producen palitoxina, un tipo de toxina que se puede acumular en moluscos bivalvos, peces y otros organismos acuáticos y que si se consume por encima de la dosis tolerable pueden causar mialgias, debilidad generalizada, fiebre, náuseas y vómitos-, son más de zonas tropicales, más propias de las aguas del Caribe que de las de Barraña o Samil.

Así como la merluza y la caballa migran al norte, las microalgas también se están desplazando  Ahora bien, así como el cambio climático o el calentamiento global ya han hecho migrar al norte a especies como la merluza y la caballa, también está modificando los patrones geográficos de las microalgas y está registrándose «una expansión geográfica asociada al calentamiento global», apunta Anfaco-Cecopesca, el laboratorio de la patronal conservera.

Y es que precisamente esas mudanzas son las que han dado pie a un «proyecto innovador» que tiene por objetivo buscar un método para detectar toxinas marinas emergentes asociadas al cambio climático contribuyendo así a mejorar la seguridad alimentaria, comenta Celina Costas, de la oficina de proyectos de la OTRI (Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación) de Anfaco-Cecopesca.

Las más peligrosas

Como el espectro es tan amplio, el laboratorio vigués se ha centrado en la detección de un tipo de microalgas: las del género Ostreopsis, esas que producen palitoxina y que pueden llegar al consumidor si ingiere moluscos que han acumulado más de la cuenta en su organismo. Así, durante un año, los investigadores se dedicarán a probar una «metodología molecular» con «técnicas genéticas» para detectar la presencia de fitoplancton del género Ostreopsis (tanto la siamensis como la ovata) a través de una herramienta de detección sensible y rápida. El campo de pruebas serán distintos puntos de las costas de Galicia, Cataluña, Andalucía y Valencia.

Que las aguas gallegas formen parte del experimento no quiere decir que esas microalgas ya campen por O Carreirón o por Testal, aclara Celina Costas, pero «podrían llegar a estarlo». Para entonces, si los planes salen bien, ya estaría disponible un método validado para comprobar la presencia de palitoxina en moluscos y otros organismos acuáticos.

Al mismo tiempo, porque eso también forma parte del proyecto, se dispondría de más información sobre la presencia de la temible tetrodotoxina en los ejemplares que se analicen. Temible porque se trata de neurotoxina mortal de actuación potente y rápida que figura en el catálogo de las que la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) califica como toxinas emergentes y para la que algunos Estados miembros ya han propuesto hacer rutinarios los controles.

La previsión de Anfaco es que, en cuanto se disponga del método validado, se traspase la herramienta a la Administración, para aumentar a las emergentes esa red que ya mantiene a raya a las viejas conocidas.

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