El ISM alega que denegó el adelanto del retiro a las rederas por defecto de forma

Las anima a solicitarlo de nuevo a través de sindicatos u asociaciones de autónomos


Redacción / La Voz

La arrepío de indignación que provocó entre las rederas gallegas la negativa del Instituto Social de la Marina (ISM) a abrir el procedimiento para estudiar la aplicación de coeficientes reductores a estas trabajadoras ha llevado al director general de Ordenación de la Seguridad Social, Francisco Borja Suárez Corujo -el mismo que firmó el rechazo- a enviar un escrito a la federación O Peirao matizando que el carpetazo a su expediente se debió «exclusivamente a cuestiones de forma».

Cierto que la carta de desestimación alude a que no se habían aportado elementos suficientes, como «documentos que permitan observar indicios de elevados incrementos en las tasas de mortalidad o morbilidad» por coser redes, pero subraya que si no se ha abierto el procedimiento para poder adelantar el retiro es porque no se han ajustado a los requisitos que marca el real decreto del 2011 que regula los pasos para establecer coeficientes reductores a «nuevos colectivos, sectores o actividades» que no tienen. Por eso, el director general de Ordenación de la Seguridad Social anima a las rederas a que lo intenten de nuevo. A que presenten otra vez la solicitud de apertura del procedimiento, pero por los cauces que marca el artículo 10 de ese real decreto. Claro que esa sugerencia choca con las propias peculiaridades del colectivo. Según la legislación, es «imprescindible que la petición se presente de forma conjunta por las organizaciones empresariales y sindicales». Es decir, que tiene que ser un sindicato -en el caso de los que trabajan por cuenta ajena- o una organización de autónomos -en el de aquellas por cuenta propia- los que inicien los trámites. De ahí que en su escrito de desestimación el ISM pusiese en duda la representatividad de O Peirao, la federación de rederas gallegas que formalizó la petición. No se refería, puntualizan desde el organismo, a la legitimidad delante del colectivo de profesionales, sino a que la ley no recoge que sea una entidad de esa naturaleza la solicitante.

Estudios

Así las cosas, Suárez Corujo aclara en su misiva que «en absoluto pretende rechazar la existencia de riesgos ni cuestionar la penosidad, toxicidad e insalubridad de la actividad». Al contrario. Solo que convendría que presentasen algún informe o estudio que pudiese acreditar la conexión entre las condiciones insalubres y unos accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Las profesionales conminan al ISM a abrir de oficio la concesión del coeficiente reductor También les recuerda que el hecho de que se les haya denegado la petición no significa que no puedan volver a cursarla. Es más, anima al colectivo a hacerlo, pero por los cauces adecuados.

En la federación, su presidenta, Verónica Veres, ha cursado acuse de recibo de la carta de Suárez Corujo. Una misiva en la que, dice, admite la dureza de la profesión y las anima a insistir en su empeño de ver finalizada antes su vida laboral. Lo que se pregunta Veres es por qué, si tan claro lo ve, «non inicia o procedimiento de oficio». Y es que esa es otra de las fórmulas que figura en el artículo 10 en el que se escuda Sánchez Corujo. Porque lo cierto es que, aunque todavía lo están consultando con sus asesores legales, no parece que los sindicatos puedan abanderar su reclamación. Y tienen dudas con las asociaciones de autónomos. Tampoco puede ser a través de las cofradías, pues, al no ser un sector extractivo, no tienen cabida en ellas.

Obviamente, seguirán insistiendo para no ser el único colectivo vinculado al mar que no se beneficia de coeficientes reductores, si el ISM no se digna a hacerlo de oficio.

El recurso contra la decisión llevará la firma de profesionales de todo el Cantábrico

Verónica Veres no lleva escrito en las manos el calvario de su profesión. A ella, que hasta hace unos años se las veía con largos rascos y volantas repletos de inmundicias variadas tras la visita a las profundidades marinas, el sello de redera lo lleva en los pulmones. «Os meus problemas sempre foron polos fríos, as correntes e as humidades». Pulmonías, neumonías, infecciones de riñón... son la factura que le suelen expedir las horas que pasa aguja en mano. Y eso que ella nunca se pone a la intemperie. Ni en verano ni en invierno.

 Así que nadie le hable de ausencia de morbilidad del oficio. Pero si el ISM quiere un estudio que demuestre la dureza del trabajo y sus consecuencias para la salud, lo tendrá. Y más pronto que tarde. Porque si algo puede tener por seguro el director general de Ordenación de la Seguridad Social es que, de una manera u otra, volverá a tener en la mano un nuevo expediente. Ahora bien, la presidenta de O Peirao no da todavía por zanjado el primero. Han presentado recurso contra la resolución firmada por Sánchez Corujo. Y aunque saben que no va a valer de nada, «porque xa de antemán nos dixeron que non ían atendelo», lo enviarán firmado por todas y cada una de las solicitantes gallegas, pero también por las integrantes de la asociación de rederas de Asturias, de las de Cantabria y la agrupación de neskatillas del País Vasco.

 Todo el colectivo 656 profesionales (566 mujeres y 90 hombres) apoya la reivindicación de O Peirao, «una reivindicación histórica» que comparten también sus compañeras.

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