Madrid se abre a valorar la dependencia de cada flota para distribuir la xarda

Solo Asturias se muestra dispuesta a revisar el reparto en todas las modalidades


Redacción / La Voz

La pesquería de la xarda ya no es lo que era. En quince años no la conoce ni quien la inventó, aquellos que en el 2005 realizaban la costera del verdel: vascos, cántabros, algún que otro asturiano y varios cerqueros gallegos que la tenían por la antesala de la costera de la anchoa. Ahora se han incorporado a la campaña centenares de barcos. El precio no es ni parecido. Si de aquella apenas se ofrecían 0,35 euros por kilo, hoy se paga a 1,20. Antes se adquiría para carnada; en la actualidad las frigoríficas se pelean por ella para exportarla a los países del Este... La mutación ha sido tal que incluso España se ha colocado como tercer país de Europa, tras el Reino Unido e Irlanda, por importancia de capturas.

La Secretaría General de Pesca es consciente de esos cambios profundos que han generado tensiones en el caladero. A eso -y a la intención de aplacar los ánimos caldeados a las puertas de las elecciones generales- obedece la reunión que ayer se celebró en Madrid. Un encuentro que Alicia Villauriz había prometido en Asturias, tras la dimisión de todos sus patrones mayores, y en el que se sentaron el Gobierno central, las comunidades autónomas y el sector para analizar los problemas en torno a la pesquería de la caballa, este año acrecentados con la entrada en vigor de la obligación de desembarque, que han exacerbado, si cabe, el malestar del sector en esta campaña.

Desde luego, la entrada en escena del veto a los descartes «ha determinado la necesidad de enfocar las costeras de la caballa de manera distinta, en especial, en el segmento de otros artes distintos de arrastre y cerco», señala Pesca en un comunicado. En él deja entrever también que la dependencia que cada flota tiene de esa pesquería debería pesar a la hora de repartir un recurso que, hasta ahora, se distribuyó dando preponderancia al criterio histórico, de ahí que vascos y cántabros acaparasen la mayor parte del cupo. Ahora bien, ¿cuál es la mejor fórmula de reparto? Ese es precisamente el cometido que tendrá el grupo de trabajo que ayer se constituyó en el encuentro: analizar en profundidad las alternativas posibles al modelo de gestión actual de la xarda. El equipo, integrado por la Secretaría General de Pesca, las comunidades autónomas y representantes de los sectores implicados (arrastre, cerco, artes menores, volanta, rasco y palangre), volverá a reunirse en junio para «evaluar los diferentes aspectos que afectan a esta pesquería, prestando atención especial a la dependencia de los distintos segmentos de flota que captura esta especie». El objetivo final es que el grupo elabore un informe con recomendaciones para un eventual cambio de la gestión en el futuro.

Posturas divergentes

Eventual, porque no está tan claro que todos quieran replantear el reparto. El País Vasco y Cantabria no están por la labor. Pero tampoco lo está el arrastre gallego, que se opone a cambiar ahora que ya se han adaptado y hecho operaciones empresariales con sus cuotas, explicó Sergio García, gerente de la Organización de Productores de Lugo. Ni siquiera el cerco, que en su día abanderó las protestas, está abiertamente a favor.

Solo Asturias, que siempre se opuso al reparto, como explicó Dimas García, presidente de la federación de pósitos asturiana, quiere revisar de forma global el reparto. Galicia le apoya en lo que respecta a las artes menores, pero aún no tiene claro qué criterio es el más adecuado, expuso José Antonio Pérez, presidente de la federación gallega. Puede, incluso, que no haga falta reabrir el melón y simplemente establecer que los kilos que llegan por intercambios se repartan «de forma inversa», sugiere Basilio Otero, líder de las cofradías españolas.

Con todo, el sector no pierde de vista que la solución no le corresponderá a este Gobierno.

Barcos coruñeses regresan de la costera al agotar el cupo reservado para pesca dirigida

El pesquero coruñés Cabo de Hornos dejó ayer Avilés tras su estela. A bordo, Manuel Iglesias y dos tripulantes solo tenían palabras de elogio para la gente de la rula, que les ofrecieron un trato cordial «ao que non estamos acostumados». Han ganado dinero, sí. «Uns 1.300 ou 1.400 euros por 5 días de traballo». Pero más que podían ingresar. Ellos y el Estado. Porque «¿ti sabes canto vai ingresar de IVE polas vendas destes días? ¿Por 250 toneladas de xarda?», dice Iglesias. Por eso no entiende que tengan que abandonar la costera cuando en la ruta de regreso «estamos vendo peixe por todos os lados». Ese peixe es xarda. No hay otra cosa en el caladero. Pero ellos, al igual que los otros 69 barcos de A Coruña que pidieron autorización para realizar pesca dirigida, no podrán capturar más. A no ser que les venga entre las capturas cuando van a otra especie. Y siempre que no pasen de los 300 kilos a la semana. Si reúnen esa cantidad antes de ese tiempo tendrán que amarrar, como manda la obligación de desembarque, o emplear otra arte que no incida en la xarda.

Y es que Madrid emitió el miércoles la resolución decretando el cierre de la pesquería dirigida de caballa para los barcos de artes menores de A Coruña a las 00.00 del 10 de abril. Lo hizo después de que la Federación Provincial de A Coruña le advirtiesen de que estaban a punto de agotar el cupo. Fue el mismo miércoles cuando la entidad expuso a Pesca que, según sus cálculos, iban consumidos ya 249.192 kilos de caballa, y convendría echar el cierre.

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