La UE lanza un salvavidas para evitar que el «brexit» duro arrastre a la flota

La Eurocámara amplía las ayudas para los barcos expulsados de aguas británicas


Bruselas / Corresponsal

Solo quedan 14 días para que el Reino Unido se despida de la UE y ni con prórrogas de por medio ni con garantías legales adicionales el Gobierno de Theresa May es capaz de sacar adelante el acuerdo de divorcio. El país se puede ir a pique el próximo 30 de marzo, arrastrando consigo a buena parte del sector pesquero europeo. «La situación es muy mala. No sabemos qué va a ocurrir. Todo esto es un disparate», asegura una alta fuente diplomática de Bruselas.

¿Qué va a pasar con la flota gallega que faena en aguas británicas?

Si Londres opta por el brexit duro, los 66 buques gallegos que faenan en Gran Sol y los otros 20 congeladores que operan en las islas Malvinas deberán abandonar los caladeros a las 00:00 del 30 de marzo. El Reino Unido pasaría a ser un país tercero donde no se podría pescar sin licencia. Los 30 armadores gallegos que gestionan barcos de pabellón británico también se verían afectados. Sus embarcaciones no podrían seguir desembarcando y vendiendo sus capturas en los puertos de la UE. El golpe económico para Galicia podría alcanzar los 500 millones de euros, según la Xunta. El empleo de 1.700 tripulantes está en el aire. Por cada puesto de trabajo en el mar, hay otros tres que dependen de esa actividad en tierra. La mitad de los sectores económicos de la región se verían afectados.

¿Qué ha previsto la UE para amortiguar los daños?

La Unión Europea ha dejado claro que su prioridad es salvaguardar los intereses de los europeos. Y eso también pasa por garantizar que el sector pesquero se mantenga a flote pase lo que pase al otro lado del canal de la Mancha. Para ello, las instituciones de la UE han lanzado un salvavidas a la flota en forma de plan de contingencia. Los barcos que se vean afectados por una eventual expulsión de los caladeros del Reino Unido podrán recurrir a la hucha del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP) y recibir ayudas durante un máximo de 9 meses, en lugar de seis, por la paralización de su actividad, según propuso esta semana la Eurocámara. Otra de las medidas es la de facilitar los trámites administrativos para conseguir que las flotas europea y británica puedan seguir teniendo acceso mutuo a aguas. Eso exige, por supuesto, que Londres apruebe medidas recíprocas abriendo sus puertas marítimas. También se ha legislado para mantener hasta finales de año el actual régimen pesquero. Los intercambios y transferencias de cuotas con el Reino Unido se seguirán permitiendo si el Gobierno británico acepta el trato. En ese caso, el reparto de las posibilidades de pesca acordado en diciembre seguirá siendo válido. Londres no se podría agenciar más cuotas para sus pescadores.

¿Qué cambiará para el sector si hay acuerdo?

Si el parlamento británico acepta ratificar el acuerdo de divorcio el 20 de marzo (tercera votación), la UE tiene previsto iniciar de inmediato las negociaciones en torno a la futura relación comercial. Las conversaciones relativas a las cuestiones de pesca irán aparte. Bruselas quiere dejar listo un acuerdo en el que se vincule el acceso mutuo a aguas con el acceso al mercado interior antes del 1 de julio del 2020. Mientras tanto, se garantizaría el status quo durante todo ese período de transición que el Ejecutivo comunitario está dispuesta a conceder al Reino Unido para desconectarse.

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