La UE da luz verde a un plan plurianual que afecta a más de 4.200 barcos gallegos

El sector destaca que pone fin al monopolio del ICES en el asesoramiento científico


Redacción / La Voz

En tan solo ocho meses, Consejo, Comisión y Parlamento Europeo han conseguido sacar adelante el plan plurianual para las aguas occidentales, las comprendidas entre Islandia y el golfo de Cádiz, sumando las que bañan Madeira, Azores y las Canarias. Una celeridad asombrosa si se tiene en cuenta que, a decir de Bruselas, este era el más complicado de todos, tanto por las masas de agua que ocupa, el número de países, pescadores y barcos a los que afecta -siete Estados miembros, más de 48.000 profesionales y 18.000 embarcaciones- como por la forma de trabajo y la composición de las capturas que se realizan, pues las principales especies comerciales se extraen en pesquerías mixtas y, por tanto, donde la obligación de desembarque rodea con la soga de las especies de estrangulamiento a un número mayor de barcos.

Para hacer frente este problema, el plan plurianual agrupa en uno solo a todas las poblaciones: las demersales, como la merluza, el lenguado, el arenque y el bacalao, y las de aguas profundas, como la maruca, el besugo o el sable negro. Con esto, «se garantiza un planteamiento sostenible y se da una mayor flexibilidad a los pescadores y a los Estados miembros». De esta manera, la principal especie, que representa alrededor del 95 % de las descargas, se explotará con arreglo al principio del rendimiento máximo sostenible (RMS), una de las piedras angulares de la nueva política pesquera común (PCP), y deberá fijarse dentro de un intervalo de valores de mortalidad por pesca compatible con ese RMS. Las capturas accesorias, por su parte, se gestionarán con otro criterio distinto: el de precaución.

Precisamente dejar fuera de las exigencias de la PCP al 5 % de las poblaciones le ha valido a Bruselas fuertes reproches de los ecologistas, que acusan a Europa de falta de ambición y de no garantizar la explotación sostenible de todos los stocks.

Pero pese a esa manga ancha, la misma que se le ha dado a los pescadores del mar del Norte y el Báltico, que ya disponen de plan, el previsto para las aguas occidentales incluye «medidas de salvaguardia para restaurar de inmediato las poblaciones cuando se hallen por debajo de los límites biológicos de seguridad», acciones entre las que se encuentra la prohibición de la pesca dirigida a la especie amenazada.

Asesoramiento científico

Bruselas achaca la celeridad en la aprobación del plan a la «actitud constructiva de las tres instituciones». Claro que tampoco se puede obviar la falta de oposición por parte del sector. Este ve con buenos ojos que se avance en la gestión regional de la pesca, que la mortalidad por pesca se maneje en rangos, no en cifras concretas que siempre redundaban en abruptos recortes de cuotas y, sobre todo, que el asesoramiento científico pueda venir tanto del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) como de otro organismo independiente reconocido a nivel internacional. Ese fin del «monopolio» del ICES en materia de consejo científico abre la puerta a corregir medidas como la prohibición de capturar cigala en Galicia. Toda una «boa nova» para Torcuato Teixeira, secretario xeral de la Organización de Productores Pescagalicia, sobre todo ahora que el plan plurianual elimine, entre otros, el de recuperación de la merluza sur y la cigala, vigente en las aguas ibéricas desde el 2005. 

Preocupación por la lubina

El plan plurianual deja fuera la pesca recreativa de tener que cumplir la obligación de desembarque. Ahora bien, no ha sido posible que la lubina quedase al margen de las medidas de gestión, lo que podría afectar a la captura de esa especie en Galicia. Al menos la especie se ha librado de la veda que se proponía de febrero a abril.

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