Quintana traslada a Bruselas el temor de las cofradías a perder las ayudas

Pide que se retire la doble sanción a los que se salten las tallas mínimas del marisco


bruselas / corresponsal

Multa administrativa y retirada de las ayudas europeas durante un año. Es la doble sanción a la que se enfrentan las 63 cofradías gallegas si alguna de ellas expone en las lonjas lotes de almejas o berberechos incumpliendo el tamaño mínimo reglamentario. Lo saben bien los cinco trabajadores despedidos del pósito de Barallobre, que han visto como sus puestos se esfumaban después de que la Xunta se viera obligada a denegarle 60.000 euros para proyectos de recuperación de la biodiversidad. La falta es considerada grave, y como tal, la administración puede imponer multas de entre 300 y 600 euros, asumibles para las cofradías. Pero lo que ha puesto en pie de guerra al sector es la retirada de los fondos europeos.

El controvertido artículo 10 del reglamento del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP) prohíbe el acceso a la financiación durante un período de 12 meses para estos casos. Y no solo eso. Si alguna cofradía comete alguna infracción grave en el transcurso de 5 años, deberá devolver las ayudas. «É totalmente inxusto», lamentó ayer la conselleira do Mar, Rosa Quintana, quien se desplazó hasta Bruselas para trasladar al director general de Pesca, Joao Aguiar, las quejas. La gallega quiere que la Comisión Europea enmiende este mismo trimestre el artículo que puede acarrear graves problemas para el marisqueo. «Non puidemos tramitar as solicitudes de axudas a cinco confrarías, pendentes desta decisión», lamentó Quintana, quien defendió ante los responsables comunitarios los esfuerzos del sector: «Están facendo todo o posible para mellorar os problemas de xestión e control nas lonxas, pero estamos a falar dun volume de 50.000 a 60.000 quilos ao día de diferentes especies que pasan por máquinas clasificadoras e non é doado que ás veces sexan efectivas ao cen por cen», explicó.

El equipo técnico de Aguiar examinará la información expuesta por la Xunta para valorar la demanda de cambios en un reglamento que fue concebido para luchar contra los grandes piratas de la pesca internacional. Mientras Bruselas se decide, la consellería do Mar mantendrá abierto el plazo de solicitud de ayudas hasta final de año, para que los pósitos dispongan de más tiempo mientras esperan que la UE enmiende el texto.

Flexibilidad

La cita también le brindó la oportunidad de exprimir un poco más sus demandas de flexibilidad en prácticamente todos los frentes abiertos en el sector. Uno de ellos tiene que ver con el intercambio entre especies. La flota gallega de bajura quiere más margen de maniobra para intercambiar jurel y anchoa entre zonas: «O sector non entende que se poida pescar ao sur de Fisterra e non se poida de Fisterra ao norte», insistió. Sí se mostró más optimista con la entrada en vigor de los acuerdos pesqueros con Cabo Verde y Guinea Bissau, de los que siguen pendientes 20 y 25 buques respectivamente. Donde amenaza tormenta es en las negociaciones del brexit. Se acerca la fecha de salida y Londres se resiste. Sin acuerdo de divorcio, la flota gallega deberá abandonar Gran Sol y Malvinas el 30 de marzo. Un escenario de «ciencia ficción» para Quintana, quien cree que financiar paros, como propone Bruselas en caso de brexit duro, «non é unha boa opción».

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