Las cofradías se revuelven para recuperar las ayudas para vigilantes y biólogos

Las seis entidades afectadas presentarán alegaciones a la Consellería do Mar


ribeira / la voz

Las seis cofradías a las que la Consellería do Mar denegó las subvenciones para contribuir al pago de vigilantes y asistencias técnicas -principalmente biólogos- están dispuestas a dar la batalla para recuperar unas ayudas que necesitan y consideran que les han sido suprimidas aplicando una penalización desproporcionada.

Los dirigentes de las entidades expresaron su intención de presentar alegaciones y algunos, como el patrón mayor de Rianxo, Miguel Iglesias, ya han tramitado el escrito de reclamación.

La cofradía de Rianxo califica la medida de discriminatoria, afirmando que existe «una interpretación desproporcionada y descontextualizada» del reglamento de la UE por el que se regula la concesión de las ayudas. Incide en el hecho de que la subvención se solicita para prestar un servicio «público y colectivo» y que no puede aplicarse al conjunto de la entidad una infracción cometida por un tercero.

20 kilos de almeja pequeña

Argumenta su patrón mayor que la denegación de la ayuda está motivada con el hecho de que los inspectores se encontraron 20 kilos de bivalvo de talla antirreglamentaria, lo que implicó una multa de 440 euros, cantidad muy inferior al dinero que le correspondía recibir al pósito en concepto de ayudas: «A finalidade da aportación económica transcende o ámbito particular da infracción».

Por su parte, el patrón mayor de Carril, José Luis Villanueva, no es de los que se rinde fácilmente. Ante la noticia de que su cofradía había perdido las subvenciones por una sanción «relacionada cun tema de ameixa que non daba a talla regulamentaria na lonxa», el equipo jurídico del pósito se ha puesto a trabajar. «Estamos preparando as alegacións, por suposto», explica rotundo Villanueva. Para empezar, entiende el patrón mayor que aquella sanción ya fue pagada. «E cando unha multa está pagada, está pagada, e non se pode volver castigar con efectos retroactivos, e ademais dunha forma tan absolutamente desproporcionada».

A juicio de Villanueva, la Xunta está utilizando este asunto para «meter en vereda ás confrarías, e trasladarlle ao sector os seus propios problemas». El patrón mayor entiende, además, que las federaciones de cofradías intentarán tomar cartas en este asunto, aunque no parece fiarse demasiado de sus posibilidades de éxito. «Cando as confrarías estabamos unidas, conseguimos que a consellería estivese atenta aos nosos problemas. Agora, como andamos pelexadas entre nós e despistadas das cousas autenticamente importantes, perdemos toda a forza».

Otros afectados

Ferrol y Barallobre son otros dos de los pósitos afectados. Y también recurrirán la decisión que la consellería justifica en base a la aplicación del artículo 10 del reglamento del Fondo Europeo Marítimo de Pesca (FEMP). Según esa disposición, cualquier entidad que haya sido sancionada por haber cometido una infracción grave en materia de pesca queda automáticamente sin ayudas. Desde Mar lo que se está intentando es explicar a Bruselas que esa medida es desproporcionada y que modifique la interpretación de ese artículo, pero mientras, como explicó la conselleira, no le queda otra que aplicar lo que dispone el reglamento y denegar las ayudas del FEMP para vigilancia y asistencias técnicas.

Un duro revés para una ría en la que la producción cae a un ritmo más que acelerado

 

En lugar de revolverse juntos, por ahora cada uno lo ha hecho por separado. Por su cuenta y riesgo. «Cada un presentou o seu recurso», explica Jorge López, patrón mayor de Barallobre. Como los del pósito ferrolano, están «á expectativa», esperando a ver si se resuelve ese recurso que, de no ser aceptado, significará tener que prescindir de tres personas, dos que realizan labores de vigilancia y del biólogo. Todo un despropósito, dice, para una ría castigada tanto por el furtivismo como por los problemas de producción.

Esto «supón un duro revés», señala López, que explica que ahora tendrán que plantearse cómo hacer y posiblemente tomar decisiones duras. Aunque los salarios de esos tres trabajadores ya han sido satisfechos con cargo a la cofradía -la subvención que solicitaron es precisamente para reponer en las arcas ese desembolso-, ahora habrá que plantearse si podrán continuar y, en el caso de que tengan que ser despedidos, afrontar indemnizaciones.

El patrón mayor señala que tienen dos vigilantes, cuando se necesitarían seis como mínimo. Y un biólogo, que para una ría tan castigada como la ferrolana se hace imprescindible. López explica que en el banco de As Pías, tan productivo como era, no son suficientes todas las horas de marea para reunir el cupo. «Hai xente que hoxe [viernes] non fixo nin 15 euros». Alerta de que la producción cae a un ritmo vertiginoso. «O 50 % con respecto ao ano pasado». Sin vigilancia y sin biólogo, el futuro del banco es más que negro.

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