Un vigilante de la cofradía de Cabo de Cruz fue agredido por dos furtivos tras una persecución

Recurrió al espray de pimienta para desembarazarse de la pareja que lo atacaba


Ribeira / La Voz

Los incidentes entre guardas rurales de la cofradía de Cabo de Cruz y furtivos no dejan de sucederse ante la presión que los primeros ejercen sobre quienes extraen el bivalvo de forma ilegal. Si el lunes fue el patrón mayor quien recibió amenazas, en la tarde del martes resultó agredido un vigilante, que emprendió una persecución que acabó con un forcejeo y la posterior intervención de Guardia Civil y Policía Autonómica.

El incidente comenzó en la playa de Esteiro, donde el trabajador del pósito observó a una pareja que estaba cogiendo marisco. Localizó un escondite en el que habían guardado una bolsa con parte de sus capturas, pero el profesional sabía que tenían más. Abandonó el lugar y regresó media hora después, justo para sorprender a la pareja -un hombre y una mujer- con una bolsa. Al verse descubiertos, empezaron a correr y tiraron la mercancía en una propiedad privada. El guarda rural les instó a recogerla, lo que hicieron para emprender de nuevo la huida.

Espray de pimienta

El vigilante comenzó a perseguirlos, hasta que localizó al hombre escondido en un callejón y logró agarrar la bolsa con el marisco. En ese momento, la mujer se abalanzó sobre, amenazó con morderlo, le arañó un brazo e intentó tirarlo al suelo.

El trabajador de la cofradía de Cabo de Cruz tuvo que emplear el espray de pimienta para poder desembarazarse de ellos y conseguir que cesase el forcejeo.

Vecinos que presenciaron el altercado avisaron a las fuerzas del orden, lo que motivó que se desplazasen al lugar agentes de la Policía Autonómica y de la Guardia Civil, que identificaron a la pareja de furtivos. Con su actuación, el guarda rural consiguió la recuperación de diez kilogramos de bivalvo.

El vigilante acudió posteriormente al centro de salud y al cuartel de la Guardia Civil, donde presentó una denuncia y el parte de lesiones.

Reincidentes

Al parecer, ambos mariscadores ilegales son reincidentes y la mujer ya había agredido anteriormente a otro vigilante cuando la sorprendió cogiendo bivalvo.

Fuentes de la cofradía indicaron que la actividad de los furtivos en los arenales del municipio se ha intensificado en las últimas semanas. Las actuaciones de los guardas rurales para intentar evitar que estas personas se lleven el producto motiva que con mayor frecuencia se produzcan encontronazos.

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