El arrastre coruñés propone penalizar a los armadores que infrautilicen cuotas

Exige medidas para evitar la acumulación excesiva de cupos que aliente el mercadeo


Redacción / La Voz

En esa orden que Madrid prepara para que las normas que rigen en los caladeros nacionales no desentonen en la Europa Azul que se ha pintado desde Bruselas, la Secretaría General de Pesca propone que cada armador sea responsable de sus propios excesos. Es decir, que si un barco pesca de más, la responsabilidad de ese sobrepasamiento recaiga sobre ese empresario en concreto y no sobre el conjunto de la flota. Y es algo con lo que comulga el sector de arrastre de A Coruña, agrupado en Pescagalicia-Arpega-Obarco, solo que considera que, de la misma forma que se castiga la sobrepesca, también debe desalentarse la infrautilización de cuotas. Así que propone penalizar a aquellos armadores que no consuman todas sus posibilidades y que, no siendo capaces de agotarlas, no las cedan para su aprovechamiento por otros barcos que las necesitan.

Esa es una de las alegaciones que han presentado la asociación coruñesa y la organización de productores Pescagalicia, y que también figura en las puntualizaciones que al citado proyecto de orden ha hecho el sindicato CC. OO.

Si en el texto remitido al sector, Madrid se lamenta de que el plan de gestión del Cantábrico Noroeste no ha «evitado una deficiente gestión en el consumo de cuotas», el arrastre coruñés sostiene que, en parte, ha sido por dar a este segmento de flota la posibilidad de acumular y concentrar en un buque más cuota de la que este puede consumir. De hecho, documentan que el barco que más cupo acapara no ha sido capaz de consumir siquiera la mitad de sus posibilidades de merluza y no ha podido pescar mucho más de un 15 % de las toneladas de jurel que acapara. Pescagalicia sostiene que poner en el 30 % de los cupos -casi un tercio de las toneladas asignadas al arrastre- el límite a la concentración es un margen demasiado amplio y, por eso, plantea que es preciso incluir en la norma que no se permita acaparar por empresa más «un 2,5 % de todos los stocks de cada censo».

Asimismo, la organización sugiere un sistema de penalizaciones para desincentivar el mercadeo de cuotas y evitar así que proliferen los denominados armadores de sofá o de moqueta, que obtienen ingresos por la transmisión temporal o definitiva de las cuotas de su barco y no de que su embarcación salga a capturarlas. 

Freno a los «armadores de sofá»

También en la línea de evitar que esa figura que ya ha aparecido en España se multiplique exponencialmente va la apreciación que Pescagalicia hace para que la redistribución de cupos que efectúa el Estado a partir del 1 de octubre -vuelve a repartir aquellas toneladas que posiblemente no se agoten antes de acabar el año- se realice solo entre aquellos que a esas alturas del ejercicio hayan consumido el 70 % o más de sus posibilidades de pesca. Y esa cantidad que se reparte a mayores, «en ningún caso podrá ser objeto de transmisiones temporales». Una forma más de blindarse contra esos armadores de moqueta, barrera que refuerzan proponiendo que quienes no hayan superado ese umbral de consumo no puedan beneficiarse de esa flexibilidad interanual que permite adelantar hasta un 10 % de las cuotas del año siguiente. La parte correspondiente a esas embarcaciones, según la propuesta de Pescagalicia, se repartiría linealmente entre los que sí han pescado.

El arrastre también rechaza que se permitan las transmisiones de cuota entre distintos segmentos si hay necesidad de ella dentro de ese censo y reclaman que las toneladas que lleguen de intercambios con otros Estados se repartan en función de la mayor necesidad, evitando así «dar máis ao que máis cota ten», señala Torcuato Teixeira, secretario xeral de Pescagalicia.

Pescagalicia aboga por una gestión diferente para especies como la cigala o el rapante

Pescagalicia quiere aprovechar el cambio en ciernes de reglas en el Cantábrico Noroeste para tratar de revertir lo que desde el principio tacharon de error: el reparto lineal que en su día se hizo de la cigala entre los barcos arrastreros. La organización coruñesa sostiene que detrás de esa distribución está la disminución de desembarcos de la especie que ha llevado a los científicos que asesoran a Bruselas a proponer la veda que este ejercicio cumple su tercer año en vigor.

No se trata de que vuelva la pesca olímpica, pero sí que es preciso anular las cuotas individuales transferibles para pasar a una gestión global, apunta Torcuato Teixeira. La propuesta es que la cantidad concedida a España se reparta por cuatrimestres. En el primero se autorizaría la captura del 25 % de la cuota, se pasaría al 50 % en el segundo y el 25 % restante se dejaría para los cuatro últimos meses del año. De esta manera se garantizaría un consumo más eficiente de la cuota, puesto que, al optar por el reparto lineal, reciben posibilidades embarcaciones que, por su modalidad de pesca, en pareja, jamás consumirán la cuota asignada y tampoco hay mecanismos para obligar a ceder esos cupos.

Y lo que ocurre con la cigala puede aplicarse, según Teixeira, al rapante o gallo, especie para la que España tiene una cuota importante, pero que no se agota porque también acumulan posibilidades de pesca arrastreros que faenan en pareja, cuando son las bakas las que la capturan. Así, «haberá que repensar a xestión de algúns peixes», dice Teixeira.

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